La Bella Fiesta del Valle y el Festival de Opet
Ver las esfinges de la avenida procesional me hacía muchísima ilusión, y tras descansar un poco del largo viaje, fue de los primeros lugares que fotografié en Egipto. El Festival de Opet y la Bella Fiesta del Valle transcurrían por la misma avenida que tenía delante.
La Avenida de las Esfinges se ha restaurado recientemente, pero de las capillas, jardines y estanques ya no queda nada. La Bella Fiesta del Valle era una de las celebraciones más importantes del antiguo Egipto, vinculada al renacimiento, al mundo de los vivos y de los muertos y, con el tiempo, a la crecida del Nilo. Se celebraba anualmente. El faraón lideraba el evento, renovando su poder y su derecho a gobernar…

Las esfinges en el antiguo Egipto
Las estatuas de las esfinges eran consideradas divinas y protectoras de los faraones. Solían estar en la entrada de los lugares sagrados, templos funerarios, además de estar en las avenidas procesionales en el antiguo Egipto. Muchas de las esfinges tienen esculpidas la cara de los faraones que las mandaron construir.
Desde el templo de Karnak parte la avenida procesional o avenida de las esfinges, por la que transcurría la Bella Fiesta del Valle, y el Festival de Opet. Sus esfinges tienen allí cabeza de carnero en representación del dios Amón.
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El Festival de Opet
En el Festival de Opet se cree que también se procesionaba a la diosa hipopótamo Taweret, madre de Osiris y patrona de las embarazadas por protegerlas en el parto, desde el templo de Karnak hasta el templo de Lúxor.
Durante la dinastía ptolemaica, los relatos mitológicos se reinterpretaron y se mezclaron con las tradiciones más antiguas relacionadas con el ciclo de la vida, la luna y la fertilidad, vinculadas a la tríada tebana

La Bella Fiesta del Valle

Durante la Bella Fiesta del Valle, cada año las barcas procesionaban por la avenida de las esfinges el faraón, la esposa o sacerdotisa de Amón, y los sacerdotes. Acompañados de cantantes, acróbatas y bailarinas que danzaban al son de la música, junto con las estatuas sagradas de la tríada tebana: el dios Amón, su mujer la diosa Mut y su hijo el dios Jonsu.
Los antiguos egipcios tenían la creencia de que el dios Sol se desplazaba en una barcaza por el cielo, por lo que las estatuas eran llevadas desde el templo de Amón por sacerdotes en procesión dentro de las barcas sagradas.

La Bella Fiesta del Valle incluía una serie de actos para renovar el vínculo entre el faraón y el dios Amón, celebrándose el ritual del renacimiento, que recordaba al pueblo que el faraón procedía de la sangre de los dioses, siendo la manifestación física de lo divino.
El séquito también cruzaba el Nilo hasta los embarcaderos de diferentes santuarios, o templos del millón de años al Oeste del río, y se cree que visitando el templo de Hatshepsut y por último el templo de Ramsés III, antes de regresar a la parte este del río Nilo, dependiendo de dónde se consulté.

La procesión terminaba en el templo de Lúxor, donde se producía la unión del dios Amón con la diosa Nut para que se produjese una buena cosecha.
También era el lugar donde el o la faraón reinante, como representante del hijo de Amón que adoptaba forma humana, reforzaba los vínculos con los dioses afianzando su poder.
Después de la procesión empezaba la Bella Fiesta del Valle, con banquetes que duraban días, en los que se celebraban el reinado del faraón.
Durante el reinado de Tutmosis III la celebración del festival duraba once días. Con el faraón Ramsés III, 270 años después, la fiesta se alargaba hasta veinticuatro días. Las celebraciones continuaron celebrándose hasta la época romana.
Cuando finalizaba la Bella Fiesta del Valle, las estatuas de la tríada de dioses regresaban con sus barcas al templo de Karnak, hasta el año siguiente. Poco después se producían las inundaciones del Nilo que aportaban un suelo rico en limo a las tierras agrícolas de Egipto.

En la Bella Fiesta del Valle se unía lo divino con lo mundano, la vida del pueblo (al Este donde nace el Sol) con la muerte (al Oeste donde muere el Sol) visitando los templos funerarios de los faraones difuntos. Para los antiguos egipcios era un gran acontecimiento en el que se iniciaba un nuevo ciclo, algo similar a lo que podrían ser hoy las fiestas de Año Nuevo, salvando las diferencias, claro.
Notas históricas del Festival de Opet y la Bella Fiesta del Valle
Como sacerdotisa de Amón, la reina del Nilo, la faraón Hatshepsut, celebró de nuevo la fiesta alrededor del 1.500 Antes de Nuestra Era, hace más de 3.500 años (durante el Reino Nuevo). Rescatando esta tradición que había sido olvidada en el tiempo. Lo hizo en parte para legitimar su reinado.

Al inicio del Reino Nuevo había un canal del Nilo que unía el templo de Karnak con el templo de Lúxor, y por allí era por donde navegaban las barcas sagradas en la Bella Fiesta del Valle.
Con el tiempo, la celebración se cambió a la estación de Akhet, a finales de agosto, cuando se producía la crecida del Nilo, para vincularla a la fertilidad, el renacimiento y como maniobra política para asociar al faraón como un ser superior emparentado con los dioses.

Teniendo en cuenta que las estatuas de los dioses se guardaban dentro de los santuarios, custodiadas por los sacerdotes de Amón, y a los que el pueblo no tenía acceso, no es de extrañar que fuese todo un acontecimiento ya que sólo durante esa procesión se las podía ver.
Más tarde, se cambiaron las celebraciones a antes de la inundación, ya que hubo unas fechas en las que no se podía navegar el canal por su escaso caudal. En una transformación urbanística progresiva se optó entonces por rellenar y pavimentar el canal, obra completada y terminada por Nectanebo I. Así acabó siendo la hoy conocida como Avenida de las Esfinges.

Los arqueólogos creen que a lo largo de la Avenida de las Esfinges las barcas sagradas se detenían en seis kioscos o capillas, donde los sacerdotes descansaban y realizaban ceremonias. Al llegar al templo de Lúxor, las imágenes de los dioses se dejaban en sus santuarios para que los esposos se unieran y así asegurar una buena cosecha.
Tras las celebraciones y fiestas, los sacerdotes devolvían a los dioses en sus barcas sagradas por el río, aprovechando el curso de la corriente, a sus respectivos santuarios en los templos de Karnak hasta el año siguiente. Después de las celebraciones, los espíritus de Amón, Mut, Jonsu y el propio faraón salían rejuvenecidos, y con ello llegaban las crecidas del Nilo que fertilizaban la tierra.
La Avenida de las Esfinges de Lúxor

La construcción de la Avenida de las Esfinges fue iniciada por la reina faraón Hatshepsut, que vivió en el siglo XV Antes de Nuestra Era, a principios del Reino Nuevo. Según las últimas investigaciones fue ampliada o continuada por el faraón Nectanebo I, quien el año 380 Antes de Nuestra Era gobernaba Egipto, también por el faraón Amenhotep III, terminándola la gran fase final es de Nectanebo I (dinastía XXX).
Todo esto se supo desde mediados del siglo XX cuando, en la entrada del templo de Karnak, los arqueólogos descubrieron una calzada de arenisca con esfinges que lo unía con el templo sagrado de Lúxor. Estaba debajo de casas habitadas y, tras setenta años de restauraciones, ha sido recuperada y a fecha de hoy podemos disfrutar de ella.

Tras nuevas restauraciones, la Avenida de las Esfinges se reabrió al público en noviembre de 2021 en una espectacular celebración que revivió la legendaria procesión de dos kilómetros de longitud. El evento incluyó tres barcos de oro, artistas, figurantes, y personajes ataviados con trajes faraónicos.
La avenida tenía tramos muy anchos y tenía 2,7 kilómetros de largo, y aunque estaba custodiada en el pasado con hasta 1.200 esfinges, sólo han podido ser salvadas el 10%, unas 120 esfinges, aunque muchas de ellas están incompletas. Se puede acceder y pasear a través de ella con el ticket de la entrada al templo de Lúxor.
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La triada tebana de los dioses Amón, Mut y su hijo Khonsu o Jonsu
El dios Amón, Amón-Min y Amón-Ra
Amón fue un dios celeste y de la creación. Durante la XI dinastía Amón fue el patrón de Tebas, siendo el principal dios de la nación. Amón-Ra era el dios de los pobres, de la piedad personal. Ayudaba a los viajeros, protegiéndolos en el camino, y se le sumaron los principios de Maat: verdad, justicia y bondad.

Representaba la creación, la fertilidad y el poder del Sol, estando estrechamente vinculado al faraón y a la propia realeza, sobre todo durante el Reino Nuevo al considerar al faraón también como el hijo del dios Amón, que adoptaba forma humana para fecundar a la mujer elegida para dar a luz al faraón.
Al dios Amón en todas sus versiones se le representa con un gran tocado de dos plumas de avestruz sobre una corona. El dios Amón es inconfundible, y que te lo describo en Mitología egipcia II. Puede encontrar representaciones en todos los museos, templos y tumbas que visité, algo que no es de extrañar al ser uno de los principales dioses.

Absorbió al dios de la fertilidad Min en muchos templos, y se representó como dios Amón-Min, con la corona de Amón y con un falo erecto como símbolo de fertilidad del dios Min. Te lo cuento en Mitología egipcia I.
También lo vi con cuerpo humano y cabeza de carnero en el templo de Ramsés III. Se le representa como un carnero con cuernos curvos, con las cualidades del dios carnero: la virilidad y la fertilidad, como en el museo de Alejandría o en las esfinges con cabeza de carnero en Karnak.
La diosa Mut

Es una de las madres simbólicas del mundo y del faraón. Habitualmente se la representaba con la doble corona que simbolizaba el Alto y el Bajo Egipto unificados, y también con un vistoso tocado de buitre. En una mano lleva un anj como símbolo de la vida y en la otra un cetro con forma de papiro.
Aunque menos frecuente, se la suele representar como una gata o leona, como una cobra, una vaca y un buitre.
Se puede saber por lo indicado en el jeroglífico que se encuentra junto a la imagen.
Es una diosa creadora, se la consideraba la madre del mundo. Es la esposa del dios Amón desde el Reino Medio.
Vi en más de un templo como el faraón se hacía representar recibiendo la leche de la diosa madre Mut, lo que le otorgaba el poder para reinar.
La faraón Hatshepsut (que reinó en la dinastía XVIII), fue una faraón que favoreció su culto al reconstruir el antiguo templo de Mut en Karnak, y comenzando a representar a la diosa Mut con la corona que unificaba el Alto y el Bajo Egipto.

Gracias a la tecnología actual hay teorías en las que afirman que el faraón Amenhotep III, quien reinó después, eliminó el nombre de Hatshepsut en los grabados y se auto-atribuyó el mérito de una gran cantidad de templos y edificios públicos que realmente fueron construidos por la faraón Hatshepsut.
A lo largo del tiempo, a la diosa Mut se le fueron sumando poderes en detrimento de otras diosas, tal y como ocurrió con la diosa Isis de la que te escribo en Mitología Egipcia III, obviamente dependiendo de los intereses políticos del faraón. Antes del final del Imperio Nuevo, era considerada como la «Señora del Cielo y Señora de todos los Dioses».
El dios Khonsu o Jonsu

Hijo de Amón y Mut, con él se completa la tríada de Tebas, es el dios viajero de la noche, del tiempo, de la Luna, de la fertilidad de las mujeres, del ganado y de los nacimientos. Como dios funerario a Jonsu se le suele representar como un hombre joven con barba, vendado como una momia y con la piel de color verde. En la época predinástica mitológicamente simbolizaba el seno materno, y en concreto a la placenta real, o la que protegía al faraón.
Se le suele representar llevando sobre su cabeza un disco lunar sobre una luna creciente con una coletita, al igual que solían llevar los niños en el antiguo Egipto, y barba. En el cuello lleva un menat (un collar), y en las manos sujeta unos cetros.
En los templos de Kom Ombo formaba la tríada con Sobek y Hathor, con el nombre de Jonsuhor. También hay representaciones con Horus con cabeza de halcón y un disco sobre una luna creciente.

En los textos religiosos de las pirámides lo nombran como el dios que recorre el cielo en la noche. Se le asocia como “El Viajero”, por su aspecto de dios celeste y lunar. También es un Dios protector porque espanta a los espíritus malignos, causantes de las enfermedades y curando a los enfermos.
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Notas viajeras
Los templos y monumentos de Lúxor son muchos, se suelen ver tres o cuatro por día, a menos que se esté en la ciudad más de cinco o seis días. Verlos todos es muy complicado e inabarcable para un solo viaje.
Si quieres saber un poco más de mitología egipcia, te dejo esta pequeña guía (pinchando en este enlace) que creé para que la puedas consultar si lo deseas.
Te dejo un vídeo del desfile de la inauguración de la Avenida de las Esfinges que nos dejó boquiabiertos durante la pandemia de coronavirus, con centenares de artistas. Aunque la retrasmisión sea en árabe, las imágenes son espectaculares y parece una superproducción de Bollywood. Es una representación de la procesión que en la antigüedad se dirigía desde el templo de Karnak al templo de Lúxor. 👇
