Grecia. La cuna de la civilización occidental

La Acrópolis de Atenas

Podría decir que siempre quise conocer el lugar donde floreció la cultura occidental, Grecia… pero la verdadera razón que me llevó a realizar el primer viaje y conocer este maravilloso país fue la amistad con Aristi, una griega a la que conocí en una web de viajeros. Quería perfeccionar su español e iniciamos una amistad.

Poco tiempo después, la invité a casa unos días para que pudiera conocer un poco de la Comunitat Valenciana. Vino con su marido, lo pasamos muy bien juntos y quedamos en que Jose y yo haríamos un primer viaje a Grecia para devolverles la visita y pasar allí una quincena de días.

Valencia, rumbo a Atenas
En el aeropuerto de Manises (Valencia), rumbo a Atenas.

Después de un tiempo ahorrando para poder hacer uno de nuestros grandes viajes culturales, coincidió que la compañía aérea griega Aegean empezó a volar una ruta directa desde el aeropuerto de Valencia hacia Atenas, en junio.

Decidimos ir por mi cumpleaños con cambio de década; fue la oportunidad perfecta. Compramos los billetes unos meses antes para embarcarnos en el primer vuelo de Aegean desde Valencia, justo el día antes de mi cumpleaños.

En el teatro griego de Epidauro, Grecia.
Mi primer día en Grecia, durante la visita al teatro griego de Epidauro.

El primer viaje a Grecia fue durante la primera quincena de junio

Pasaríamos trece días completos en Grecia y, con mucha ilusión, planificamos con Aristi y su pareja, Ilías, los primeros ocho días, en los que viajaríamos en su coche, pasando la primera noche en la casa que Ilías tiene en Kosmas, en el Peloponeso, de donde es él.

Tras aterrizar en Atenas, el primer día visitamos el cabo Sunio, el Canal de Corinto, por el que cruzamos hasta el histórico Peloponeso, fuimos hasta uno de los lugares más famosos, declarado Patrimonio de la Humanidad en Grecia, el parque arqueológico de Epidauro, y finalizamos el día pasando por la bonita ciudad de Nafplio.

El templo dedicado a Poseidón. en el cabo Sunio Grecia
El templo dedicado a Poseidón, en el cabo Sunio, Grecia.
Reserva un tour para ver la puesta de Sol desde el Cabo Sunio

Al día siguiente era mi cumpleaños. ¡Cumplía medio siglo de vida!

Desde la ciudad de Kosmas, nos fuimos a media mañana hasta la histórica ciudad de Esparta y después visitamos el parque arqueológico de Mistrá.

El 4 de junio ¡El día de mi cumpleaños!
¡El día de mi cumpleaños!

Tras la visita, fuimos a almorzar a Esparta para después dirigirnos de nuevo hacia la capital, a su casa en las afueras de Atenas, pero antes nos dimos un paseo por la ciudad para comprar algunos regalos.

Nos fotografiamos junto a la célebre estatua del rey guerrero espartano Leónidas, quien murió en el año 480 antes de nuestra era, durante la Segunda Guerra Médica, en la defensa de las Termópilas, contra el ejército persa de Jerjes I. Más de dos mil años después, se sigue hablando de él.

En Esparta, Grecia, junto a la célebre estatua del rey guerrero espartano Leónidas
En Esparta, Grecia, junto a la célebre estatua del rey guerrero espartano Leónidas

Pasado un buen rato desde el desayuno, pusimos rumbo a la casa de campo cercana a la bonita ciudad de Volos, de donde es Aristi, para ir visitando parte del patrimonio griego.

Y de camino a la casa de Volos, tal y como lo habíamos planeado, hicimos una parada en el Parque Arqueológico de Delfos, su museo y el famoso Oráculo.

En el Parque Arqueológico de Delfos, Grecia
En el Parque Arqueológico de Delfos, Grecia.

Esta fue mi primera visita a la Grecia continental. El museo de Delfos me sorprendió, esperaba que fuese mucho más pequeño.

En Volos estuvimos desde el tercer hasta el séptimo día de viaje. Durante esa semana también visitamos los alrededores de Volos y nos dimos un par de baños en el Mediterráneo.

En el Oráculo de Delfos, Grecia
En el Oráculo de Delfos. Puedes seguir a mis pequeñines en Instagram aquí @bloglabitacora

A la mañana siguiente, ya desde Volos, nos fuimos hasta la llanura de Tesalia, donde está Kalambaka, conocida por sus iglesias suspendidas entre las nubes de Meteora, otro de los lugares declarados Patrimonio de la Humanidad.

Teníamos previsto pasar una sola noche y realizar fotografías nocturnas de los monasterios, pero finalmente regresamos a Volos. Al día siguiente fue tranquilo, sin visitas turísticas. Fuimos a la playa, donde almorzamos después de un baño.

Kalambaka, en la llanura de Tesalia, Grecia
Kalambaka, en la llanura de Tesalia, Grecia.

Tras un rato, nos acercamos a la Península de Pelión y, como el día anterior, terminamos cenando en un local donde había música tradicional en directo.

Grecia, aparte de tener muchos lugares históricos, también tiene una gastronomía deliciosa y unos paisajes espectaculares.

En la península de Pelión, Grecia
En la península de Pelión, Grecia.

Grecia parece congelada en el tiempo en muchos aspectos

Como todas las tardes desde nuestra llegada a Grecia, después de la visita nos íbamos de tardeo a la terracita que nos pilla de camino a Volos, donde tanto Ilías como Aristi se tomaban un par de cervezas mientras hacíamos tiempo hasta la hora de cenar.

Plátanera de Dorfplatz en Tsangarada, Tesalia, Grecia
Platanera de Dorfplatz en Tsangarada, Tesalia, Grecia.

Los pueblos de la Grecia peninsular y del Peloponeso son tal cual se ven en viejas películas, llenos de encanto, donde en la plaza principal hay plataneras u olmos altísimos que proporcionan sombra y frescor en los calurosos días de verano.

El quinto día paseamos por Volos, visitando dos pequeños museos, y por la tarde fuimos a otra playa cerca de Zagora, en el mar Egeo.

La estatua de un Centauro en la península de Pelión, Grecia.
La estatua de un Centauro en la península de Pelión, Grecia.

El séptimo día hice realidad uno de mis sueños. ¡Viajé en el trenecito de Pelión desde Volos a Milies! Conocí esta atracción turística gracias a la serie de documentales sobre viajes en tren de Michael Portillo, emitida en «La 2» de Televisión Española.

Ese día disfruté muchísimo de los paisajes de la península de Pelión, el hogar de los centauros, y de la visita al pueblo de Milies, con su bonita iglesia ortodoxa y su museo.

El tren de vapor turístico de la península de Pelión
El tren de vapor turístico de la península de Pelión.

El octavo fue el último día en el que viajamos los cuatro juntos. Pusimos rumbo a la casa de las afueras de Atenas, pero con dirección al puerto de Agiokampos, donde el transbordador nos llevó hasta la isla de Eubea, donde hicimos varias paradas en terracitas.

La primera parada del día era un poco antes del mediodía, en una pastelería, para comprar la comida que solíamos tomar en el coche.

En la bonita ciudad de Volos, Grecia.
En la bonita ciudad de Volos, Grecia.

Y después, salíamos hacia el lugar que visitábamos ese día. Cierto es que hicimos muchos kilómetros. La segunda parada era para poner gasolina, que pagábamos alternativamente al igual que las cenas. Y la tercera parada solía ser ya en el destino.

En la segunda semana de viaje, Jose y yo realizamos las visitas solos. Salíamos temprano de la casa de las afueras de Atenas y nos cundieron muchísimo los días.

Jose en la pastelerías de Volos. Grecia.
Jose en una pastelería de Volos. Grecia.

El noveno día de viaje iniciábamos temprano las visitas al patrimonio de Atenas y, al visitar entre semana la Acrópolis y su museo, conseguimos evitar la marabunta turística.

El día siguiente visitamos la Biblioteca de Adriano, el Estadio Panathinaikó, el Ágora Romana y el Templo de Zeus Olímpico.

Después del intenso día, cenamos en Plaka con una pareja de españoles que conocimos y, a medianoche, volvimos a Atenas, a pesar de que al día siguiente madrugábamos mucho para tomar un avión y volar a la bonita isla de Santorini.

La Acrópolis
La Acrópolis, Atenas.

La isla de Santorini, que superó mis expectativas

Llegamos a las 8 de la mañana y nos recogió el gerente del hotel. Después de hacer el registro de entrada, nos dimos una vuelta por la ciudad para tener un primer contacto.

Tras comprar algunos regalos y pasar por varias agencias de excursiones, contratamos una excursión alrededor de la isla en catamarán para ver la puesta de sol, en la que estaba incluido el almuerzo. Fue una experiencia inolvidable.

Puesta de sol sobre el agua en Santorini
Puesta de sol sobre el agua en Santorini.

La mañana la dedicamos a conocer algunos de los lugares emblemáticos de la isla de Santorini, dándonos más de un chapuzón. Por la tarde seguimos recorriendo la isla hasta que se nos hizo de noche y, después de cenar, pusimos rumbo al aeropuerto.

A la mañana siguiente, tempranito, cogimos el bus para ir a uno de los sitios arqueológicos más importantes de toda Grecia: Acrotiri, una ciudad de la civilización minoica. La vimos tranquilos y sin prisas.

En el Parque Arqueológico de Acrotiri, Santorini
En el Parque Arqueológico de Acrotiri, Santorini.

Comprendí por qué van tantos turistas a visitar Santorini, aunque también es verdad que intentaba apartarme de las masificaciones de los lugares que se han hecho famosos por Instagram y explorar lugares menos famosos de esta mágica isla.

Te dejo aquí varias opciones para hacer excursiones y actividades en los lugares de interés de Santorini. A través de ellas contribuyes económicamente al mantenimiento de mi blog, sin ningún coste adicional por tu parte:
 

Después de volver de Santorini, pasamos unos días más en Atenas, donde aprovechamos para visitar el Museo Arqueológico de Atenas, el Museo y recinto arqueológico de Keramikos y callejear por el casco antiguo de la ciudad.

En la bonita isla de Santorini.
En la bonita isla de Santorini.

De aquella primera semana de viaje a Grecia, lo que aprendí es algo que ya sabía, pero que no me había tocado vivir de forma tan intensa… la importancia de viajar con otras personas afines a mis preferencias viajeras y en concreto, culturales, porque lo que pudo ser un viaje idílico y fascinante, visitando lugares que nombran los libros de historia y que fueron importantes ciudades o lugares sagrados, no resultó ser así.

Se cambiaron los planes a última hora y finalmente no pasamos la noche ni en el Monte Olimpo ni tampoco en un camping de Meteora, que tanta ilusión me hacía.

También hubo otra circunstancia que me hizo reflexionar: durante buena parte de aquellos días estuvimos con muchos amigos suyos que solo hablaban griego. Aristi traducía continuamente, algo que probablemente también resultaba agotador. Al no poder participar directamente en las conversaciones, fue inevitable sentirse desplazados.

En la subida para ver el monasterio del Gran Meteoro y al fondo el monasterio de Varlaam, antes la visita.
En la subida para visitar el monasterio del Gran Meteoro y, al fondo, el monasterio de Varlaam.

Aquello me enseñó otra cosa importante: poder comunicarse es fundamental cuando se comparte un viaje. Una cosa es pasar unas horas con alguien con quien no puedes hablar directamente y otra muy distinta convivir durante varios días.

La palabra que mejor define esa primera etapa del viaje es, sin duda, frustrante. Pero también fue aprendí mucho de aquella experiencia. Comprendí que hubo muchos malentendidos y que, además de compartir intereses y una forma parecida de viajar, es importante poder comunicarse y sentirse cómodo con los compañeros de viaje. Y que este tipo de cosas también forma parte del aprendizaje de un viaje.

En un futuro intentaré viajar con personas más afines.

El porche de las Cariátides del Erecteion de Atenas
Porche de las Cariátides del Erecteion de Atenas. Puedes seguir a mis pequeñines en @bloglabitacora

Me desquité haciendo los dos un segundo viaje

Decir que el inicio de ese segundo viaje fue accidentado es quedarse muy corta. Tras varias suspensiones de vuelos por culpa del Covid, tuvimos que cambiar finalmente nuestro itinerario, volando desde otro aeropuerto para poder enlazar con otro vuelo que teníamos desde Atenas a la isla de Zante.

Pues bien, el primer día de septiembre hubo una «gota fría» que provocó inundaciones y el corte de carreteras y líneas de trenes (el medio con el que teníamos que llegar hasta el aeropuerto de Barcelona).

En la Palacio de Néstor en el Peloponeso, Grecia
En la Palacio de Néstor en el Peloponeso, Grecia

Tras un buen rato esperando en la estación, anunciaron que todos los trenes estaban suspendidos a causa del temporal.

La siguiente opción fue ir corriendo en taxi al aeropuerto de Valencia para intentar tomar un vuelo que salía hacia Barcelona (con escala en Palma), pero llegando a tiempo para tomar nuestro vuelo a Atenas. De camino al aeropuerto, la aplicación no nos permitió finalmente comprarlo, así que lo intentamos en ventanilla.

En el aeropuerto de Manises dirección Roma con mucha lluvia
En el aeropuerto de Manises, rumbo a Roma, con mucha lluvia.

Resultó que una hora antes del vuelo ya no se podía comprar. Fue un pequeño mazazo, Jose ya pensaba en volver a casa y yo insistí en buscar la manera de llegar a Zante, haciendo escala donde fuera. Buscando en las aplicaciones de varias compañías, vimos que había una combinación vía Roma. Eso sí, nos quedábamos allí con una escala de más de doce horas en el aeropuerto de Roma, hasta la salida de un vuelo Roma-Zante.

Tuvimos mucha suerte porque los billetes nos salieron baratos.

Esperamos cinco horas hasta la salida de nuestro nuevo vuelo Valencia-Roma y, por fin, parecía que las cosas empezaban a marchar. Pero cuando ya estábamos en la pista de despegue, listos para salir, el piloto anunció que, debido al temporal, tendríamos que esperar un tiempo hasta que la torre de control les diera permiso para iniciar el vuelo.

Poco después, desde la ventanilla del avión no se podía ver nada por la intensa lluvia. Daba la sensación de que estaban echando cubos de agua sin parar contra las ventanas. Temimos que pudieran suspender el vuelo, pero una hora después despegamos finalmente con dirección a Roma.

Almorzando en el aeropuerto de Roma y con más de 30 horas despiertos.
Almorzando arancini en el aeropuerto de Roma, después de más de 30 horas despiertos.

El vuelo desde Roma a Zante salió puntual y ya no hubo más incidentes, por lo que llegamos a nuestro destino sobre las 5 de la tarde.

Tras recoger el coche de alquiler, pusimos rumbo a la playa del Naufragio, donde vimos una bonita puesta de sol. Aunque perdimos parte del día, no estaba todo perdido, por lo menos llegamos el mismo día que teníamos previsto. Eso sí, mucho más tarde y muy cansados.

En la bonita isla de Zante vimos a las tortugas Caretta Caretta en el parque nacional marino donde desovan y, por supuesto, también visitamos la Playa de Navagio, las cuevas Azules e isla Tortuga, disfrutando de los pueblitos pesqueros menos turísticos.

Isla de Zante, en la Playa de Navagio, Grecia
Isla de Zante, en la Playa de Navagio, Grecia.

Continuamos viaje en un transbordador desde la isla de Zante hasta el puerto de Cilene, en el Peloponeso, y en el mismo puerto recogimos el coche de alquiler para desplazarnos a los lugares históricos que deseábamos visitar.

Pasamos dos noches en la ciudad de Olimpia y, tras un buen desayuno, lo primero que visitamos fueron las ruinas de Olimpia y su Museo Arqueológico, donde estuvimos durante toda la mañana. Por la tarde visitamos el Museo de la Historia de los Juegos Olímpicos y, a última hora de la tarde, el didáctico Museo de Arquímedes.

En las ruinas de Olimpia, Grecia
En las ruinas de Olimpia, Grecia.

Al día siguiente salimos temprano desde Olimpia e hicimos realidad también el sueño de Jose: estuvimos en el Palacio de Néstor en Pilos, el mismo del que se habla en La Odisea.

También visitamos su museo, situado a pocos kilómetros, unos días antes de que lo cerraran para mejorar las instalaciones y la conservación de los objetos que se exponen en vitrinas muy antiguas.

Ese mismo día nos fuimos a nadar junto a un pecio hundido cerca de la playa y después a visitar el castillo de Modona, donde disfrutamos de una bonita puesta de sol junto al castillo.

En las ruinas del Palacio de Néstor en el Peloponeso, Grecia
En las ruinas del Palacio de Néstor en Pilos, en el Peloponeso, Grecia.

Volvimos al bonito pueblo de Nauplio, que me tiene enamorada, donde pasamos dos noches para visitarlo sin prisas, con sus museos, castillo y su centro histórico de estilo veneciano, con sus tiendas de regalos, joyerías, heladerías, restaurantes, etc.

Contrariamente a lo que recomendaba mi guía de viajes, fuimos por la tarde a Micenas y paseamos por las enigmáticas ruinas casi en solitario, admirando la mítica Puerta de las Leonas. Además, hoy sabemos que representan a dos leonas. Visitamos primero el museo, en las horas de más calor, y después las ruinas.

En la Puerta de las Leonas, en las ruinas de Micenas, Grecia
En la Puerta de las Leonas, en las ruinas de Micenas, Grecia.

No pude evitar volver a visitar las ruinas de Epidauro y su grandioso teatro. En esta ocasión lo hicimos sin prisas; el sitio arqueológico es mucho más grande de lo que parece y, sin darnos cuenta, se nos fue el día.

Al día siguiente pusimos rumbo a Corinto. Pasamos la noche en su bonito pueblo y, por supuesto, visitamos las ruinas del antiguo Corinto. El recinto no es muy grande y su pequeño museo me pareció muy interesante. No muy lejos de allí está Acrocorinto, donde se puede visitar un empinadísimo castillo veneciano con vistas espectaculares.

El museo de Arte Cicládico de Atenas, Grecia
El Museo de Arte Cicládico de Atenas, Grecia.

Para terminar el viaje pasamos tres noches en Atenas, donde callejeamos y, a media mañana, visitamos el Museo de Arte Cicládico. Casi sin darnos cuenta, se nos fue el día.

Al día siguiente era nuestro último día y fuimos hasta el Lago Vouliagmeni, donde tuvimos una sesión de pedicura y manicura con los peces doctor, que nos mordisquearon la piel muerta de los pies y las manos. Cuesta acostumbrarse a los pellizquitos, pero al rato les dejas hacer. Por la tarde volvimos en el bus turístico y le dimos a Atenas un hasta luego, puesto que ya sabíamos que volveríamos.

En el lago Vouliagmeni, a las afueras de Atenas, Grecia.
En el Lago Vouliagmeni, a las afueras de Atenas, Grecia.

Las mejores experiencias en Grecia. A través de ellas contribuyes al mantenimiento de mi blog, sin ningún coste adicional por tu parte:

 

Y como no hay dos sin tres, hubo un tercer viaje en marzo

No teníamos previsto volver a Grecia, pero cambiamos las fechas de los vuelos que perdimos en el viaje anterior para el siguiente mes de marzo, sin saber si podríamos ir. Unos meses más tarde, compré los vuelos de vuelta a buen precio.

En este tercer viaje también tuvimos un pequeño sobresalto: el tren que nos tenía que llevar hasta el aeropuerto tuvo una avería y fue otro tren, una hora más tarde, el que nos llevó hasta allí. El resto del viaje fue bien.

Meteora, Grecia
Meteora, Grecia.

En esta ocasión pude visitar con tranquilidad Meteora y sus monasterios, donde esta vez sí pasamos una noche en Kalambaka.

Evidentemente, no todos los lugares extraordinarios son Patrimonio de la Humanidad, pero en esta ocasión los Monasterios de Meteora sí lo son. Aunque, para ser honesta, el hecho de que se hayan convertido en un lugar muy turístico hace que no se disfrute tanto de la visita. En invierno, a pesar de ir en fin de semana, están menos masificados.

Así pues, volvimos a la isla de Zante, donde pasamos tres días y disfrutamos de muchos lugares prácticamente en solitario, puesto que no encontramos turistas durante nuestra estancia, ya que la temporada empieza en mayo.

En la Acrópolis de Atenas.
En la Acrópolis de Atenas.

Pasamos nuevamente tres noches más en Atenas. Aunque los días se nos hicieron cortos, contemplamos la puesta de sol en la Colina de las Musas, donde además realizamos una visita guiada al Observatorio Nacional de Atenas, que incluyó una observación astronómica con el Telescopio Doridis.

Al día siguiente volvimos a visitar la Acrópolis y, por la tarde, estuvimos de nuevo callejeando y despidiéndonos de la bonita y caótica ciudad de Atenas.

Y como no hay tres sin cuatro, hubo un cuarto en septiembre

Los evzones, en el cambio de guardia en la Plaza de Sintagma, Atenas.
Los evzones y su cambio de guardia en la Plaza de Sintagma, Atenas.

Regresé a Atenas para volver a visitar el Museo Arqueológico y hacer una excursión de un día a Delfos, donde recorrimos sus ruinas y visitamos el museo.

El día de nuestra llegada volví a pasear por la Acrópolis y visité su museo. Obviamente, también fuimos al Ágora Antigua, el Ágora Romana, el Templo de Zeus Olímpico, la Biblioteca de Adriano y el parque arqueológico del Cerámico, un antiguo cementerio con lápidas griegas y restos de muralla.

Nuestro cuarto viaje a Grecia.

Visité un lugar nuevo para mí en Atenas: el Mercado Central, en hora punta. Nos levantamos muy temprano para recorrerlo, ya que es cuando más vida tienen los puestos. Me sorprendió la actividad que había y que una de las zonas más grandes fuera la del pescado.

También visité la catedral de la Asunción de la Virgen María, donde se celebró la boda de los padres de nuestro actual rey de España. Ese mismo día subimos en teleférico hasta Licavitós (el Monte Licabeto) para disfrutar de la puesta de sol desde el punto más alto de la ciudad y de las vistas del centro de Atenas.

Visitando Delfos, Grecia.
Visitando Delfos, Grecia.

En esta ocasión fueron solo unos pocos días en Atenas y aproveché también para volver a Delfos. Lo hice en una excursión organizada de un día desde Atenas y con audioguía en español, porque era más práctico y barato. Te dejo el enlace aquí abajo 👇

Excursión por las maravillas de Delfos el Oráculo de Delfos, el museo y Arájova con guía autorizado en esta visita guiada desde Atenas
En la sala de arte minoico de la tercera planta del Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Grecia.
Sala de arte minoico de la tercera planta del Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Grecia.

Volví al Museo Arqueológico de Atenas, esa fue la excusa que le puse a Jose para volver. Y, de nuevo, fue el último día. Como los días se complicaron, lo vimos con prisas, dedicándole tan solo unas horas, en lugar del día completo que habíamos previsto.

El verdadero motivo del viaje es que me moría de ganas de volver a pisar Atenas, la plaza Monastiraki y sentir su energía para cargar las pilas. Para mí, Atenas es una «ciudad vitamina», es como volver a casa. Es el sentimiento que tuve la primera vez que pisé Atenas, que fue mucho más que amor a primera vista.

Es obvio que seguiré yendo a Atenas, en parte porque me hace feliz pasear por sus calles y su historia, comer gyros y, por qué no decirlo, también para actualizar el contenido del blog.

Los evzones, en el cambio de guardia en la Plaza de Sintagma, Atenas.
Cambio de guardia de los evzones en la Plaza de Sintagma, Atenas.

En los establecimientos y lugares que cito en los artículos, mi criterio es totalmente independiente y está basado en mi experiencia personal. Si contratas tus actividades a través de mis enlaces, sin ningún coste adicional para ti, colaborarás al mantenimiento de esta web.

Te dejo los artículos con fotografías y sugerencias viajeras sobre algunos lugares de Grecia que espero que puedas disfrutar tanto como yo👇

LA GRECIA PENINSULAR

La península de Pelión, el hogar de los centauros (En un futuro próximo)

En trenecito de vapor de Pelión (En un futuro próximo)

Volos (En un futuro próximo)

Delfos (En un futuro próximo)

Meteora (En un futuro próximo)

LA CIUDAD DE ATENAS

Grecia, un primer contacto con la cuna de la democracia

Moverse en transporte público por Atenas

La plaza Sintagma y su cambio de guardia

El lago Vouliagmeni (Próximamente)

El Estadio Panathinaikos: la primera Villa Olímpica de Atenas (Próximamente)

El templo de Zeus Olímpico (Próximamente)

La Biblioteca de Adriano de Atenas (Próximamente)

El Ágora Romana de Atenas (Próximamente)

La gran Ágora Antigua de Atenas (Próximamente)

Museo y recinto arqueológico de Kerameikos (Próximamente)

La Acrópolis (Próximamente)

El Museo de la Acrópolis (Próximamente)

Museo Arqueológico de Atenas (Próximamente)

EL PELOPONESO

Las ruinas de Mistrá (En un futuro próximo)

Olimpia (En un futuro próximo)

El Palacio de Néstor y su museo (Próximamente)

El castillo de Modona (Próximamente)

Las Ruinas de Micenas (En un futuro próximo)

Epidauro y su teatro griego (En un futuro próximo)

Nafplio (En un futuro próximo)

Corinto (En un futuro próximo)

El Canal de Corinto (En un futuro próximo)

ISLAS GRIEGAS

Visitar Santorini

Santorini en catamarán

Acrotiri, visita a una ciudad de la civilización minoica

La isla de Zákynthos, en el mar Jónico (En un futuro próximo)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *