Grecia. La cuna de la civilización occidental

La Acrópolis de Atenas

Podría decir que siempre quise conocer el lugar donde floreció la cultura occidental, Grecia… pero la verdadera razón que me llevó a conocer este país en mi primer viaje, de los tres que he hecho, fue la amistad con Aristi, una griega a la que conocí en una web de viajeros.

Aristi quería perfeccionar su español e iniciamos una amistad, poco tiempo después la invité a casa unos días para que pudiera conocer un poco de la Comunitat Valenciana. Vino con su marido, lo pasamos muy bien juntos y quedamos en que les devolveríamos la visita para pasar allí una quincena de días.

Valencia, rumbo a Atenas
En el aeropuerto de Manises (Valencia) rumbo a Atenas

Después de un tiempo ahorrando para poder hacer uno de nuestros grandes viajes culturales, coincidió que la compañía aérea griega Aegean empezó a volar con un vuelo directo desde el aeropuerto de Valencia hacia Atenas, en junio. Decidimos ir por mi cumpleaños con cambio de década, fue la oportunidad perfecta.

Compramos los billetes unos meses antes para embarcarnos en el primer vuelo de Aegean desde Valencia, justo el día antes de mi cumpleaños.

El templo dedicado a Poseidón, en la la Península de Suión, Grecia.
El templo dedicado a Poseidón, en la la Península de Suión, Grecia.

Reserva un tour para ver la puesta de Sol desde el Cabo Sunio

El primer a viaje a Grecia fue durante la primera quincena de junio

Pasaríamos trece días completos en Grecia, y con mucha ilusión planificamos con Aristi y su pareja Ilías los primeros ocho días en los que viajaríamos en su coche, pasando la primera noche en la casa que Ilias tiene en Kosmas, en el Peloponeso, de donde es él.

En el teatro griego de Epidauro, Grecia.
Mi primer día en Grecia en la visita al teatro griego de Epidauro.

Tras aterrizar en Atenas, el primer día visitamos la Península de Sunio, el Canal de Corintio por el que cruzamos hasta el histórico Peloponeso, fuimos hasta uno de los más famosos Patrimonios de la Humanidad en Grecia, El parque arqueológico de Epidauro y finalizamos el día pasando por la bonita ciudad de Naplio.

Al día siguiente, el día 4 de junio, era mi cumpleaños ¡Cumplía medio siglo de vida!

Desde la ciudad de Kosmas, nos fuimos a media mañana hasta la histórica ciudad de Esparta, y después visitamos el parque arqueológico de Mistrá.

El 4 de junio ¡El día de mi cumpleaños!
El 4 de junio ¡El día de mi cumpleaños!

Tras la visita fuimos a almorzar a Esparta para después dirigirnos de nuevo hacia la capital, a su casa en las afueras de Atenas, pero antes nos dimos un paseo por Esparta para comprar algunos regalos y fotografiarse con la celebre estatua de rey guerrero troyano Leónidas, quien murió en 480 Antes de Nuestra Era, durante la Segunda Guerra Médica en la defensa de las Termópilas, contra el ejército persa de Jerjes I. Más de dos mil años después se sigue hablando de él.

En el Parque Arqueológico de Delfos, Grecia
En el Parque Arqueológico de Delfos, Grecia

Pasado un un buen rato del desayuno pusimos rumbo a Volos, a la casa de campo cercana a la bonita ciudad de Volos, de donde es Aristi, e ir visitando parte del patrimonio griego.

En Volos estuvimos desde el tercer día de viaje hasta el séptimo día. Durante esa semana también visitamos los alrededores de Volos y nos dimos un par de baños en el Mediterráneo.

Y de camino a la casita de Volos, tal y como habíamos planeado, hicimos una parada en el Parque Arqueológico de Delfos, su museo y el famoso Oráculo.

Esta fue la primera visita de la Grecia peninsular. El museo de Delfos me sorprendió, esperaba que fuese mucho más pequeño.

En el Oráculo de Delfos, Grecia
En el Oráculo de Delfos. Puedes seguir a mis pequeñines en: https://www.instagram.com/bloglabitacora

A la mañana siguientes ya desde Volos, nos fuimos hasta la llanura de Tesalia, donde esta Kalambaka conocida sus iglesias suspendidas entre las nubes de Meteora, otro de los Patrimonio Mundial de la Humanidad. Teníamos previsto pasar una sola noche, y realizar fotografías nocturnas a los monasterios, pero finalmente nos volvimos a Volos

Al día siguiente fue tranquilo sin visitas turísticas, fuimos a la playa donde almorzamos, después de un baño, fuimos a la Península de Pelión y como el día anterior, terminamos yendo a cenar a un local donde hacían musical tradicional en directo. Grecia aparte de tener muchos lugares históricos, también tiene una gastronomía deliciosa y unos paisajes espectaculares.

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Grecia parece congelada en el tiempo, en muchos aspectos.

Los pueblos de la Grecia peninsular y del Peloponeso son tal cual se ven en viejas películas, llenos de encanto, donde en la plaza principal hay plataneras u olmos altísimos que proporcionan sombra y frescor en los calurosos días de verano.

En la península de Pelión, Grecia
En la península de Pelión, Grecia

Como todas las tardes desde nuestra llegada a Grecia, después de la visita nos íbamos de tardeo a la terracita que nos pilla de camino a Volos, donde tanto Ilias y Aristi se tomaban un par de cervezas mientras hacíamos tiempo hasta la hora de cenar. 

El quinto día paseamos por Volos visitando dos pequeños museos, y por la tarde fuimos a otra playa cerca de Zagora, en el mar Egeo.

El tren de vapor turístico de la península de Pelión
El tren de vapor turístico de la península de Pelión

El séptimo día hice realidad uno de mis sueños ¡Viajé en el trenecito de Pelión desde Volos a Milies! Conocí esta atracción turística gracias a la serie de documentales sobre viajes en tren de Michael Portillo, emitida en «La 2» de Televisión Española.

Ese día disfruté muchísimo de los paisajes de la la península de Pelión, el hogar de los centauros, y de la visita al pueblo de  Milies con su bonita inglesa ortodoxa y su museo. 

En la bonita ciudad de Volos, Grecia.
En la bonita ciudad de Volos, Grecia.

El octavo fue el último día en el que viajamos los cuatro juntos. Pusimos rumbo a la casa de las afueras de Atenas, pero con dirección hacia al Puerto de Agiokampos donde el trasbordador nos llevó hasta la isla de Eubea donde hicimos paradas en terracitas.

En la segunda semana de viaje Jose y yo realizamos las visitas solos, salíamos temprano de la casa de las afueras de Atenas y nos cundieron muchísimo los días.

El noveno día de viaje iniciábamos temprano las visitas al patrimonio de Atenas, yendo a la Acrópolis y su museo, y que al hacerlo entre semana evitábamos la marabunta turística, con éxito.

La Acrópolis
La Acrópolis, Atenas

El día siguiente visitamos la Biblioteca de Adriano, el Estadio Panathinaikó, el Ágora Romana y el Templo de Zeus Olímpico.

Después del intenso día cenamos en Plaka con una pareja de españoles que conocimos, y a medianoche volvimos a Atenas a pesar de que al día siguiente madrugamos mucho para tomar un avión para ir a la bonita isla de Santorini.

La isla de Santorini que superó mis expectativas

Puesta de sol sobre el agua en Santorini
Puesta de sol sobre el agua en Santorini

Llegamos a las 8 de la mañana y nos recogió el gerente del hotel. Después de hacer el registro de entrada nos dimos una vuelta por la ciudad en un primer contacto.

Tras comprar algunos regalos y pasar por varias agencias de excursiones, contratamos una excursión alrededor de la isla en catamarán para ver la puesta de sol, en la que el almuerzo estaba incluido. Fue una experiencia inolvidable.

A la mañana siguiente tempranito cogimos el bus para ir uno de los sitios arqueológicos más importantes de toda Grecia: Acrotiri, una ciudad de la civilización minoica, la vimos tranquilos y sin prisas.

En el Parque Arqueológico de Acrotiri, Santorini
En el Parque Arqueológico de Acrotiri, Santorini

La mañana continuó por algunos de los lugares emblemáticos de la isla de Santorini dándonos más de un chapuzón, y por la tarde continuamos hasta que se nos hizo de noche, y después de cenar pusimos rumbo al aeropuerto.

Comprendí el porqué van tantos turistas a visitar Santorini, aunque también es verdad que intentaba apartarme de las masificaciones de los lugares que se han hecho famosos por Instagram, y explorar lugares menos famosos de esta mágica isla.

En la bonita isla de Santorini.
En la bonita isla de Santorini.

Te dejo aquí varias opciones para hacer excursiones y actividades a los lugares de interés en Santorini, a través de ellas contribuyes económicamente al mantenimiento de mi blog y sin ningún coste adicional por tu parte:

Después de volver de Santorini pasamos unos días más en Atenas donde aprovechamos para visitar el Museo Arqueológico de Atenas, el Museo y recinto arqueológico de Keramikos y callejear por el casco antiguo de la ciudad.

El porche de las Cariátides del Erecteion de Atenas
El porche de las Cariátides del Erecteion de Atenas. Puedes seguir a mis pequeñines en: https://www.instagram.com/bloglabitacora

De aquella primera semana de viaje a Grecia, lo que aprendí es algo que ya sabía, pero que no me había tocado vivir de forma tan intensa… de lo importantísimo que es viajar con otras personas afines a mis preferencias viajeras y en concreto, culturales, porque lo que pudo ser un viaje idílico y fascinante, visitando lugares que nombran los libros de historia y que fueron importantes ciudades o lugares sagrados, lamentablemente no lo fue.

La palabra que define a esa primera etapa del viaje, es la de muy frustrante.

¿Qué pasó? Que Aristi en el último momento no quiso ir al Monte Olimpo, donde teníamos pagada una noche en el alberge para los cuatro, y que perdimos para ir un par de horas a la playa.

Kalambaka, en la llanura de Tesalia, Grecia
Kalambaka, en la llanura de Tesalia, Grecia

Más de lo mismo pasó en Meteora, o incluso diría que peor, ya que se empecinó en ir a un camping y la noche anterior cambió de opinión, no quiso pasar la noche. Al volar a Grecia tuvimos que embarcar una maleta extra que no teníamos previsto, con su coste adicional, porque no nos cabían los sacos de dormir, los palos y botas de senderismo para la ruta por el monte Olimpo y el trípode para la noche astronómica de Meteora. Todo para nada.

Otra de las cosas fue que los tiempos para visitar los lugares no fueron proporcionales con los tiempos que pasábamos de tardeos. Habíamos pactado que en las visitas necesitaría mi tiempo para hacer fotografías y documentarme, pero al rato de llegar a los sitios me presionaban para irnos.

También salíamos tardísimo por las mañanas, se les pegaban las sabanas y no podíamos hacer nada porque eran ellos los que nos llevaban. Sólo podíamos aprovechar medio día.

Jose en la pastelerías de Volos. Grecia.
Jose en la pastelerías de Volos. Grecia.

La primera parada del día era un poco antes del mediodía en una pastelería y después de pagar la comida de los cuatro, que solíamos comer en el coche, salíamos hacia al lugar turístico o arqueológico que visitábamos ese día. Hicimos muchos kilómetros. La segunda parada era para poner gasolina, que pagábamos alternativamente al igual que las cenas.

Y la tercera parada solía ser en el destino. Pagaba las cuatro entradas, que en los parques arqueológicos son de 10 euros por persona. Una vez dentro, al ratito Aristi me presionaba para verlo rápido e irnos de tardeo a la plaza de pueblo o a la terracita de turno con bonitas vistas a la mar… Y además también pagaba las cervezas.

En Troya, Grecia junto a la celebre estatua de rey guerrero troyano Leónidas
En Troya, Grecia junto a la celebre estatua de rey guerrero troyano Leónidas

El día que más pronto llegamos fue al Parque arqueológico de Mistrá a las 12:15 horas y esa fue la dinámica de esa primera etapa. Al parque arqueológico de Delfos a las 14:00 horas. Mucho peor fue al día siguiente que aun llegamos más tarde. A Meteora llegamos a las 14:45, ¡quince minutos antes de que cerraran!

¡Lo tuvimos que ver todo corriendo! Y esa fue lo tónica.

En la visita a Meteora, grecia
En la subida para ver el monasterio del Gran Meteoro y al fondo en monasterios de Varlaam, antes la visita.

Una de las cosas que llevé peor fue el ir todo el día con la misma ropa sudada. Pudiendo pasar por la casa de Volos y darse una ducha rápida, habían prisas para coger un buen sitio en la cena con música tradicional en directo, solíamos regresar pasadas la una de la madrugada. Y aun así cada día nosotros desayunábamos a las 8:00 con la esperanza de que ese día fuera diferente y saliéramos temprano, pero eso nunca pasó. Hay que añadir que soy alérgica al polen de la aceituna, así que prácticamente más de la mitad del viaje me lo pasé con la cara muy hinchada y congestionada.

Cierto es que no todo fue malo el tiempo que pasamos juntos, hubieron risas y compartimos buenos momentos en las terracitas de turno. También disfrutamos en las cenas, en la que se hablaba español o bien nos traducían las conversaciones, aunque también las hubieron en las que todas las conversaciones eran en griego y nos ignoraban. 

Plátanera de Dorfplatz en Tsangarada, Tesalia, Grecia
Platanera de Dorfplatz en Tsangarada, Tesalia, Grecia

Con el tiempo se me fue pasando el malestar y sobre todo el dolor del bolsillo. Comprendí que hubo muchos malos entendidos y que posiblemente ellos también lo pasaron mal.

Lo que no llego a entender es el empeño de Aristi en que fuéramos juntos en las visitas cuando las dos sabíamos que a ellos no les gustan los museos ni los parques arqueológicos. Inicialmente la idea era ir por nuestra cuenta y pasar sólo unos días de nuestro viaje con ellos, pero como me insistió tanto al final cedí.

En un futuro intentaré viajar con personas más afines.

En la Palacio de Néstor en el Peloponeso, Grecia
En la Palacio de Néstor en el Peloponeso, Grecia

Y me desquité haciendo un segundo viaje, sólo con Jose.

Decir que el inicio de ese segundo viaje fue accidentado es quedarse muy corta.

Tras varias suspensiones de vuelos por culpa del Covid tuvimos que cambiar finalmente nuestro itinerario volando desde otro aeropuerto para poder empalmar con otro vuelo que teníamos desde Atenas a la isla de Zante. Pues bien, primer día de septiembre hubo una «gota fría» que provocó inundaciones y el corte de carreteras y líneas de tren (el medio con el que teníamos que llegar hasta el aeropuerto de Barcelona). Tras un buen rato esperando en la estación anunciaron que todos los trenes estaban suspendidos a causa del temporal.

La siguiente opción fue ir corriendo en taxi al aeropuerto de Valencia para intentar tomar un vuelo que salía hacia Barcelona (con escala en Palma) pero llegando a tiempo para tomar nuestro vuelo a Atenas. De camino al aeropuerto la aplicación no nos permitió finalmente comprarlo, así que lo intentamos en ventanilla.

En el aeropuerto de Manises dirección Roma con mucha lluvia
En el aeropuerto de Manises dirección Roma con mucha lluvia

Resultó que una hora antes del vuelo ya no se podía comprar. Fue un mazazo, Jose ya se quería volver a casa y yo insistí en ver la manera de llegar a Zante con escala donde fuera. Buscando en las aplicaciones de varias compañías resultó que había una combinación vía Roma, eso si, nos quedábamos varados con una escala de más de doces horas en el aeropuerto de Roma hasta la salida de un vuelo Roma-Zante.

¡Tuvimos mucha suerte porque los billetes, no nos costaron un ojo de la cara!

Esperamos cinco horas hasta la salida de nuestro nuevo vuelo Valencia-Roma, por fin parecía que la cosas marchaban. Pero cuando ya estábamos en la pista de despegue listos para salir, el piloto anunció que debido al temporal íbamos a esperar un tiempo hasta que la torre de control les diera permiso para iniciar el vuelo.

Poco después desde la ventanilla del avión no se podía ver nada por la intensa lluvia, daba la sensación de que estaban echando cubos de agua sin parar contra las ventanas. Temimos la suspensión del vuelo, pero una hora después despéganos finalmente con dirección a Roma.

Almorzando en el aeropuerto de Roma y con más de 30 horas despiertos.
Almorzando arancinis en el aeropuerto de Roma y con más de 30 horas despiertos.

El vuelo desde Roma a Zante salió puntual y ya no hubieron más incidentes, llegando a nuestro destino sobre las 5 de la tarde.

Tras recoger el coche de alquiler pusimos rumbo a la playa del Naufragio donde vimos una bonita puesta de sol. Aunque perdimos parte del día no estaba todo perdido, por lo menos llegamos el mismo día que teníamos previsto, eso si, mucho más tarde y mucho más que cansados.

En la bonita Isla de Zante vimos a las tortugas Caretta caretta en el parque nacional marino donde desovan, y por supuesto también visitamos la Playa de Navagio, las cuevas Azules e isla Tortuga, disfrutando de los pueblitos pesqueros menos turísticos.

Isla de Zante, en la Playa de Navagio, Grecia
Isla de Zante, en la Playa de Navagio, Grecia

Continuamos viaje con un trasbordador desde la isla de Zante hasta el puerto de Cilene en el Peloponeso, y en el mismo puerto recogimos el coche de alquiler para desplazarnos a los lugares históricos que deseábamos ver.

Pasamos dos noches el la ciudad de Olimpia y tras un buen desayuno lo primero que visitamos fue las ruinas de Olimpia y su Museo Arqueológico durante toda la mañana, por la tarde visitamos el Museo de la Historia de los Juegos Olímpicos y a última hora de la tarde el didáctico Museo de Arquímedes.

En las ruinas de Olimpia, Grecia
En las ruinas de Olimpia, Grecia

Al día siguiente salimos temprano desde Olimpia e hicimos también realidad el sueño de Jose y estuvimos en el Palacio de Néstor, el mismo del que se habla en La Odisea.

También visitamos su museo situado a pocos kilómetros, unos días antes de que lo cerraran para mejorar las instalaciones y la conservación de los objetos que se exponen en vitrinas muy antiguas.

Ese mismo día nos fuimos a nadar junto a un pecio hundido cerca de la playa, y después a visitar el castillo de Modona donde disfrutamos de una bonita puesta de sol junto al castillo.

En las ruinas del Palacio de Néstor en el Peloponeso, Grecia
En las ruinas del Palacio de Néstor en el Peloponeso, Grecia

Volvimos al bonito pueblo de Nauplio que me tiene enamorada, donde pasamos dos noches para visitarlo sin prisas con sus museos, castillo y su centro histórico de estilo veneciano, con sus tiendas de regalo, joyerías, heladerías, restaurantes, etc.

Contrariamente a lo que recomendaba mi guía de viajes fuimos por la tarde a Micenas y paseamos por las enigmáticas ruinas casi en solitario. Admirando la Puerta de los Leones que hoy sabemos que son dos leonas. Visitamos primero el museo en las horas de más calor y después las ruinas.

En la Puerta de las Leonas, en las ruinas de Micenas, Grecia
En la Puerta de las Leonas, en las ruinas de Micenas, Grecia

No pude evitar el volver a visitar las ruinas de Epidauro y su grandioso teatro. En esta ocasión lo hicimos sin prisas; el sitio arqueológico es mucho más grande de lo que parece y sin darnos cuenta se nos fue el día.

Al día siguiente pusimos rumbo a Corinto. Pasamos noche en su bonito pueblo y por supuesto visitamos las ruinas del antiguo Corinto. El recinto no es muy grande y su pequeño museo me pareció muy interesante. No muy lejos de allí está Acrocorinto, donde se puede visitar un empinadísimo castillo veneciano con vistas espectaculares.

El museo de Arte Cicládico de Atenas, Grecia
El Museo de Arte Cicládico de Atenas, Grecia

Para terminar el viaje hicimos tres noches en Atenas, donde callejeamos y visitamos a media mañana el Museo de Arte Cicládico y casi sin daros cuenta se nos fue el día.

Al día siguiente era nuestro último día y fuimos hasta el Lago Vouliagmeni, donde tuvimos sesión de pedicura y manicura por los peces doctor que nos mordisquearon la piel muerta de los pies y manos, cuesta acostumbrase a los pellizquitos pero al rato les dejas hacer. Por la tarde volvimos con el bus turístico y le dimos a Atenas un hasta luego, puesto que ya sabíamos que volveríamos.

En el lago Vouliagmeni, a las afueras de Atenas, Grecia.
En el Lago Vouliagmeni, a las afueras de Atenas, Grecia.

Y como no hay dos sin tres, hubo un tercer viaje en marzo.

No teníamos previsto volver a Grecia, pero cambiamos las fechas de los vuelos que perdimos el viaje anterior para el siguiente mes de marzo, sin saber si podríamos ir. Unos meses más tarde compré las vueltas a un buen precio.

En este tercer viaje también tuvimos un pequeño sobresalto, el tren que nos tenía que llevar hasta el aeropuerto tuvo una avería y fue otro tren una hora más tarde en que nos llevó hasta allí. El resto del viaje fue bien.

Meteora, Grecia
Meteora, Grecia

En esta segunda vez me saqué la espinita de visitar con tranquilidad Meteora y sus monasterios donde en esta ocasión si pasamos una noche en Kalambaka.

Evidentemente no todos los lugares extraordinarios son Patrimonio de la humanidad, pero en esta ocasión los Monasterios de Meteora si lo son, aunque para ser honesta el hecho de que se hayan convertido en algo muy turístico hace que no se disfrute tanto de la visita, pero en invierno, a pesar de ir en fin de semana, está menos masificado.

Así pues, volvimos a la isla de Zante, donde pasamos tres días que disfrutamos de muchos lugares prácticamente en solitario, puesto que no encontramos turistas durante nuestra estancia ya que la temporada empieza en mayo.

Pasamos nuevamente tres noches más en Atenas, aunque los días se nos hicieron cortos, contemplamos la puesta de sol en la Colina de las Musas donde además realizamos una visita guiada al Observatorio Nacional de Atenas, incluyendo una observación astronómica con el Telescopio Doridis.

Al día siguiente volvimos a visitar la Acrópolis, y por la tarde estuvimos de nuevo callejeando y despidiéndonos de la bonita y caótica ciudad de Atenas.

En la Acrópolis de Atenas.
En la Acrópolis de Atenas.

En los establecimientos y lugares que cito en los artículos, mi criterio es totalmente independiente basado en mi experiencia personal y si contratas tu estancia y actividades, sin ningún coste adicional, colaboraras al mantenimiento de esta web

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Los evzones, en el cambio de guardia en la Plaza de Sintagma, Atenas.
Los evzones, en el cambio de guardia en la Plaza de Sintagma, Atenas.

Te dejo los artículos con fotografías y sugerencias viajeras sobre algunos lugares de Grecia que espero que puedas disfrutar tanto como yo👇

LA GRECIA PENINSULAR

    • La península de Pelión, el hogar de los centauros (Próximamente)
    • En trenecito de vapor de Pelión (Próximamente)
    • Volos (Próximamente)
    • Delfos (Próximamente)
    • Meteora (Próximamente)

LA CIUDAD DE ATENAS

EL PELOPONESO

    • Las ruinas de Mistrá (Próximamente)
    • Olimpia (Próximamente)
    • El Palacio de Néstor y su museo (Próximamente)
    • El castillo de Modona (Próximamente)
    • Las Ruinas de Micenas (Próximamente)
    • Epidauro y su teatro griego (Próximamente)
    • Naplio (Próximamente)
    • Corintio (Próximamente)
    • El Canal de Corintio (Próximamente)

ISLAS GRIEGAS

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