Lúxor (Tebas), la Ciudad de los Dioses
Situada en una posición estratégica cerca del río Nilo, lo que favorecía el comercio y la vida, Lúxor, la antigua Tebas, es un «museo al aire libre». Fue durante más de 1.000 años la sede del poder político y religioso de los faraones. Anteriormente, el poder estuvo centralizado en el norte de Egipto, donde se encontraba el gobierno de los nomos, las 42 regiones en las que se dividía el país.
Durante la IX Dinastía, alrededor del año 2100 a.e.c. (antes de la era común), Heracleópolis Magna fue la capital de Egipto. Sin embargo, los conflictos por el poder entre las dinastías locales eran constantes, y las escaramuzas desde Uaset (Tebas) eran frecuentes. Para restablecer el orden, la administración se centralizó en Tebas, lo que permitió una estabilidad temporal.

Alrededor del año 2000 a.e.c., el príncipe tebano Mentuhotep II, de la XI Dinastía del Imperio Medio, derrotó a los gobernantes de Heracleópolis y se impuso como faraón. Posteriormente, trasladó la capital a Uaset (Tebas), convirtiéndola en un importante centro político y cultural.
Mentuhotep II logró reunificar Egipto como un único estado. Persiguió a sus opositores y consolidó su reinado como legítimo soberano, unificando el Alto y el Bajo Egipto, pasando a la historia como el gran unificador del país, que había permanecido dividido desde el reinado de Narmer en el 3100 a.e.c., durante el Primer Período Intermedio.
Tras su reinado, la autoridad de los faraones volvió a verse limitada a Tebas y sus alrededores, perdiendo el control de gran parte del territorio. En el año 1560 a.e.c., Kamose, el último faraón de la Dinastía XVII al final del Segundo Período Intermedio, emprendió campañas militares contra los hicsos en el norte y los nubios en el sur.

Lo sabemos porque el faraón Kamose lo dejó registrado en estelas expuestas en el Museo de Lúxor, como se ve en la fotografía, donde se menciona que combatió a los hicsos y a los nubios.
Su hermano, el faraón Ahmose, continuó la reconquista y consiguió expulsar a los hicsos, recuperando el antiguo reino de Egipto que estaba ocupado por ellos. Los hicsos gobernaban el delta del Nilo, en el norte de Egipto, hasta Menfis durante unos 200 años. El sur estaba ocupado por los nubios.
Durante la dinastía XII, en el Imperio Medio, la ciudad continuó creciendo con construcciones como los templos de Karnak bajo el reinado de faraones como Sesostris I, quien fue uno de los faraones más poderosos del Imperio Medio y construyó la Capilla Blanca.

Tras la caída de la Dinastía XII, en el Segundo Período Intermedio, Egipto sufrió un periodo de invasiones por parte de los hicsos. Sin embargo, finalmente los invasores fueron expulsados, y Lúxor continuó siendo la capital del estado faraónico.
Posteriormente, el faraón Amosis I, fundador de la Dinastía XVIII del Imperio Nuevo, también derrotó a los hicsos, que habían ocupado el norte de Egipto durante casi dos siglos, y a los nubios, que controlaban el sur, logró reunificar con estas victorias el Alto y el Bajo Egipto.
A Amosis I se le atribuye la reconquista y ampliación del reino egipcio, extendiéndolo hacia el sur, en el Alto Egipto, hasta la quinta catarata en Sudán, y hacia el norte, en el Bajo Egipto, hasta el Mediterráneo. El éxito de su victoria se lo atribuyó al dios local Amón, cuyo culto comenzó a expandirse por el resto de los nomos de Egipto, convirtiéndose en la divinidad principal del Egipto unificado.
Con el tiempo, al dios Amón se le asoció el dios solar Ra, dando lugar a Amón-Ra. Su culto se potenció en todo el país.

Durante las dinastías XVIII, XIX y XX, se inició el Imperio Nuevo, el periodo de mayor esplendor de la ciudad. Alrededor del 1500 a.e.c., Tebas se convirtió en una metrópolis de 20.000 habitantes, con una población de aproximadamente un millón en la región circundante.
En su mayor esplendor llegó a tener 80.000 habitantes, convirtiéndose en la ciudad más poblada del mundo en su época. Tebas (Lúxor) alcanzó su máximo apogeo durante el Imperio Nuevo, cuando se ampliaron numerosos templos, como los de Karnak.
En la orilla este del Nilo, en la ciudad de Lúxor, la antigua Tebas, se encuentran el complejo de templos de Karnak y el Templo de Lúxor. Mientras que en la orilla oeste se hallan las necrópolis o zonas de enterramiento, como el Valle de los Reyes, el Valle de las Reinas, el Valle de los Nobles y el Valle de Deir el-Medina, también conocido como el Valle de los Artesanos, con su ciudad y sus tumbas.
También en la orilla oeste, se ubican el templo de la faraón Hatshepsut en Deir el-Bahari, el Ramesseum o templo de Ramsés II, el templo de Ramsés III en Medinet Habu y los Colosos de Memnón de Amenhotep III, entre otros.
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La importancia de la antigua Tebas en su época fue tal que incluso Homero la menciona en la Ilíada, refiriéndose a ella como «la Tebas de las Cien Puertas», para distinguirla de la Tebas griega.

Durante la dinastía Ramésida (dinastía XIX), la capital de Egipto se trasladó a una nueva ciudad: Pi-Ramsés, en el Delta del Nilo. Mientras tanto, en Tebas, gobernaban los sumos sacerdotes de Amón, algunos de los cuales ostentaron el título de faraón durante las dinastías XXI y XXII, ya en el Tercer Período Intermedio.
A pesar de las invasiones persas, la victoria sobre los asirios y el posterior abandono, Tebas siguió siendo el centro espiritual de Egipto, y se continuó celebrando el Festival de Opet.
Durante la época romana, algunas tumbas del Valle de los Reyes fueron utilizadas como refugio por ermitaños coptos. A finales del siglo IV, los templos fueron convertidos en iglesias cristianas.
En el periodo árabe, hacia el año 640, tras la conquista de Egipto, Tebas pasó a llamarse Al-Qusur o Lúxor «los palacios», en referencia a los templos de Karnak y Lúxor. Sin embargo, la ciudad nunca recuperó su antiguo esplendor y se convirtió en una humilde población.

Con el paso del tiempo, los templos quedaron sepultados bajo el limo de las crecidas del Nilo o la arena depositada por los vientos del desierto, cubriendo casi por completo las construcciones originales. Por suerte, fue este mismo proceso lo que ha conservado los monumentos que podemos ver en la Lúxor de hoy.
En el siglo XIII, los árabes construyeron sobre el templo de Lúxor, que había quedado sepultado por el lodo, la mezquita de Abu Al Haggag (como se puede ver en la fotografía). Además, se celebraba el evento religioso anual, su mawlid o cumpleaños, que, durante los siglos siguientes, fue lo único que otorgó cierto renombre a Lúxor, mientras que sus templos cayeron en el olvido.

Siglos después, concretamente en los siglos XIX y XX, la egiptología se puso de moda en todo el mundo, especialmente con el descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922, potenciando las excavaciones arqueológicas y la restauración de las ruinas de la antigua Tebas.
Muchos de los edificios y monumentos construidos en Lúxor han sobrevivido afortunadamente hasta el día de hoy. Desde 1979, Lúxor, la antigua Tebas junto con sus necrópolis, es considerada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

A l@s que me habéis acompañado en la parte más faraónica de mi viaje, daros las gracias e invitaros a que me leáis también desde el inicio de mi gran aventura. Espero haberos hecho pasar un buen rato y desearos…
¡Felices viajes físicos o virtuales!
Notas viajeras
Puedes realizar la visita virtual de los templos de Karnak (pinchando aquí)
Para no llevarse una desagradable sorpresa… es conveniente negociar antes el precio y la moneda en la que se pagará por el transporte o cualquier servicio que se está negociando.
