Las cascadas de Wadi El Rayan: naturaleza en el oasis de El Fayum
Fue la última visita del día: las cascadas de Wadi El Rayan, en El Fayum. Desde luego, el día dio mucho de sí. Me sorprendió. No me esperaba que en la reserva natural, en pleno desierto, existieran lagos con cascadas. Llegamos casi casi a ver la puesta de sol.
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Cómo ir a los lagos y las cascadas de Wadi El Rayan

Las cascadas de Wadi El Rayan están en el desierto occidental de Egipto, dentro de la Reserva Natural de Wadi El Rayan, una de las reservas más famosas del país. Se puede llegar en coche convencional por la carretera hasta la zona de las cascadas.
Se encuentran a unos 150 kilómetros al suroeste de la capital egipcia, a menos de dos horas en coche de El Cairo y a unos 75 km de la ciudad de El Fayum.

Cada vez son más los cairotas que hacen escapadas, sobre todo veraniegas, para pasar el día, el fin de semana o estancias vacacionales más largas en las cascadas de Wadi El Rayan para disfrutar de las dunas y los lagos, que proporcionan hábitat a la flora y la fauna, incluidas aves acuáticas residentes y migratorias.
Se estima que más de 150.000 personas visitan la zona de los lagos y las cascadas cada año para disfrutar del entorno.

Durante toda la excursión por El Fayum fuimos escoltados por la policía, salvo en el trayecto al Valle de las Ballenas, algo que me llamó especialmente la atención por ser el único lugar de Egipto en el que fuimos escoltados, por lo que te sugiero tenerlo en cuenta si lo visitas por libre.
Datos prácticos de Wadi El Rayan

La mejor época para visitar las cascadas es durante los meses más fríos, de octubre a abril. También es cuando menos masificadas están.
De mayo a septiembre, sobre todo los fines de semana, muchos cairotas aprovechan para visitarlas en familia. Las temperaturas pueden alcanzar niveles peligrosos en el desierto.
El Área Protegida de Wadi El Rayan tiene una superficie de 1.759 kilómetros cuadrados, incluidos los lagos que se formaron por la acumulación de agua procedente del drenaje agrícola, grandes dunas longitudinales móviles, cuatro manantiales naturales sulfurosos y el Valle de las Ballenas, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Se creó en 1989 para fomentar el uso sostenible de los recursos y para que las comunidades locales de El Fayum puedan obtener ingresos del turismo, la piscicultura, la pesca comercial, la extracción de sal, la agricultura y la extracción de petróleo.
Desde hace unos años, la intención del Gobierno es seguir desarrollando Wadi El Rayan como destino de ecoturismo. El Ministerio de Medio Ambiente informó del proyecto de invertir en los servicios y mejorar la experiencia de los visitantes egipcios y extranjeros. En los últimos años se ha estado invirtiendo.

🧭 La excursión con guía al oasis de El Fayum, con la comida incluida, la hicimos el segundo día desde El Cairo. La he dividido en cuatro artículos para profundizar en cada una de las visitas:
🏺 El Museo Kom Aushim. Es el lugar donde se encontraron las famosas momias de El Fayum.
🏰 El lago Qarun y el templo tolemaico de Qarun.
🐋 El Valle de las Ballenas con su museo, uno de los yacimientos más importantes del mundo y Patrimonio de la Humanidad.
🌿 Y las cascadas de Wadi El Rayan, que se conocen como las únicas cascadas naturales de Egipto.

Pinceladas históricas de la Reserva Natural de Wadi El Rayan
La Reserva Natural de Wadi El Rayan forma parte de la gobernación de El Fayum y es una depresión a 42 metros bajo el nivel del mar. Recibió su nombre en honor al rey El Rayan Ibn El Walid, quien residió en la zona con su ejército.
Hacia 1966, la zona se fue convirtiendo en un gran depósito del agua sobrante del drenaje del oasis de El Fayum. La acumulación del agua procedente del drenaje agrícola, gracias a la depresión del terreno, ocasionó que se formaran dos lagos artificiales que están conectados entre sí.

Aunque los lagos de Wadi El Rayan nacieron como un humedal artificial, con el tiempo la zona se convirtió en un entorno natural y también en un lugar para actividades acuáticas, rodeada por el paisaje desértico, con dunas de arena y rutas senderistas.
El lago superior se encuentra a mayor altura, por lo que el agua cae formando cascadas. Hoy en día, es un ecosistema y un refugio de muchos animales.
Wadi El Rayan es una de las áreas naturales protegidas de Egipto. La zona suele promocionarse como el único lugar del país con cascadas naturales, pero no lo son en el sentido más convencional, ya que el agua proviene de lagos artificiales y las cascadas se producen a consecuencia del desnivel.

Según el Servicio de Información del Estado de Egipto, el Lago Superior tiene una superficie de unas 5090 hectáreas, una salinidad de unos 1,5 g/litro y una profundidad máxima de unos 22 m.
El Lago Inferior tiene una superficie de unas 6.200 hectáreas, una salinidad de unos 2,8 g/l y una profundidad máxima de unos 34 m. Los dos lagos están conectados y, por el desnivel existente, se producen las cascadas de hasta unos 20 metros. Se caracterizan por la abundancia de peces.
Mi visita a los lagos y las cascadas de Wadi El Rayan

El trayecto desde el Valle de las Ballenas fue más corto de lo que me esperaba. La primera parada fueron los lagos. Paramos para ver la vista panorámica de los dos lagos. El guía nos explicó que los lagos estaban comunicados, que son refugio de aves y que muchos animales acudían a beber, como gacelas o zorritos.
Tras fotografiar los lagos y hacernos unas fotos juntos, volvimos al 4×4 para continuar con la excursión, ir a las cascadas y, después de la visita, ir a almorzar. De nuevo en el coche fuimos al local donde íbamos a comer. Ya habíamos hecho una pequeña parada antes para ir al baño y pedir lo que queríamos comer, y después nos fuimos en el coche.

Pocos minutos después llegamos a las cascadas. No sé si fue por la hora a la que llegamos, unas horas antes de la puesta del sol, o por ser entre semana; lo cierto es que no había muchos visitantes, solo un grupo pequeño que paseaba por todo el recinto.
Es un lugar agradable, donde se escucha el alegre sonido del sonido del agua y de las cascadas, y se siente frescor en el ambiente. El guía nos dio tiempo libre para pasear y explorar. Me pareció muy tranquilo y totalmente opuesto al ajetreo de El Cairo.
Tiene senderos ajardinados con palmeras, por los que se puede pasear bordeando el agua, bancos para descansar, quioscos techados y pasarelas con pequeños puentes para poder cruzar de un lado a otro. Hay pocas sombras, por lo que es conveniente protegerse del sol, sobre todo en verano y durante las partes centrales del día.

Después de hacer algunas fotografías y dar un agradable paseo recorriendo parte del recinto, y bordear la orilla disfrutando de una suave brisa, ya empezaba a atardecer.
Cuando nuestro guía nos hizo una seña para que volviéramos al coche, nos dirigimos al restaurante para comer. Al inicio del día habíamos acordado dejar la comida para el final y aprovechar mejor el tiempo.
La primera vez no me fijé bien, pero en esta ocasión, al entrar al local, descubrí que el lugar tenía el encanto de un alojamiento rodeado de naturaleza, con un gran jardín, piscina y cabañitas. Daban ganas de quedarse allí y pasar la noche.

La comida estaba muy buena, y casi tomando el té, anocheció. La excursión finalizó con aquella comida y poco después pusimos rumbo a El Cairo en la furgoneta. Al final, de lo que son los tesoros de El Fayum vimos relativamente poco. Es una zona tan grande, que obviamente en una visita de un solo día no se puede abarcar más.
Llegamos muy tarde al hotel, pero felices por haber podido hacer realidad nuestros sueños de contemplar los retratos grecorromanos de El Fayum, sus lagos y cascadas, y la visita al Valle de las Ballenas, sumando así dos visitas más a sitios declarados Patrimonio Mundial, que no es cualquier cosa.

Al regresar a El Cairo, desde el balcón de mi habitación en Guiza, ya de noche, pensé que a esas alturas ya habíamos visto mucho del Egipto faraónico y, al mismo tiempo, apenas una pequeña parte de todo lo que ha guardado la arena en este país. Una de las cosas que más me gustan de viajar es regresar cansada, con la sensación de haber vivido y aprendido muchísimo.
Con El Fayum cierro esta etapa de mi viaje por El Cairo, al menos por ahora. Después vendrán nuevos lugares, nuevas historias y otra mirada sobre esta caótica ciudad, a la que posiblemente vuelva. Porque cuanto más la conocía, más ganas tenía de seguir explorándola.
Mis sugerencias después de visitar el oasis de El Fayum
A pesar de que los trayectos hacia El Fayum son bastante largos, tenía mucho interés en visitar el Museo de Kom Aushim, ver los retratos funerarios grecorromanos y el Valle de las Ballenas, único en el mundo.
Fue toda una experiencia pasear entre fósiles en medio del desierto. Todo lo demás de cierta manera, fue un poco el aderezo para completar la excursión, ya que estaban cerca el Museo Kom Aushim, el Valle de las Ballenas y la pirámide de Medium.

No habría empleado mi tiempo en El Fayum para ir exclusivamente al lago Qarun o al templo tolemaico de Qarun, que no está muy bien conservado, y mucho menos a las cascadas. Aunque algunos egipcios las consideren exóticas, son relativamente pequeñas.
Pero sí recomiendo hacer el recorrido completo con las otras visitas de la excursión, ya que es una opción muy diferente. Incluso, si dispones de tiempo, puede ser un buen lugar para pasar una noche, disfrutar del desierto, desconectar y cargar las pilas si llevas muchos días de viaje.

Por mi experiencia, una de las partes fundamentales de todo buen viaje, para poder mantener las ganas de explorar, es tener tiempo suficiente para descansar y poder seguir disfrutando, porque solo se disfruta de la experiencia si se ha descansado bien y, además, no se carga demasiado la agenda con muchas actividades.
A l@s que me habéis acompañado hasta el final de mi artículo, ¡mil gracias!
Espero haberte hecho pasar un rato agradable de lectura, que hayas aprendido y que te hayan entrado ganas de seguir viajando conmigo desde el primer artículo: Egipto, mi viaje de dos semanas.
Y desearte felices viajes, físicos o virtuales.
Notas viajeras
A la hora de vestirme para ir a El Fayum, lo hice de forma discreta, con pantalón largo y sin un gran escote, ya que iba a visitar uno de los lugares más conservadores de Egipto. Quería disfrutar de la visita sin necesidad de que tuviera que pasar algún mal rato por posibles miradas inquisitorias.
Los precios para los turistas por lo general son mucho más caros. Por ejemplo, si para un desplazamiento en taxi un egipcio paga alrededor de 1 €, un turista pagaría mucho más, como unos 10 € a 15 €. Las entradas a sitios arqueológicos, museos, y demás, son oficialmente más caras para los extranjeros.
Por lo general, en todos los trayectos que hice en Egipto, los guías daban sus explicaciones sobre la historia, cultura, etc., durante las visitas, y prácticamente ninguna durante los trayectos a no ser que fuera muy relevante. Como ya lo sabía, no tenía ninguna expectativa, y no interrumpí las conversaciones en árabe entre los guías y los conductores.

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