La península de Hel
La península de Hel, al norte de Gdansk, una lengua de arena que se extiende hasta el turístico pueblo de Hel, enclave decisivo en la Segunda Guerra Mundial.
La península de Hel, al norte de Gdansk, una lengua de arena que se extiende hasta el turístico pueblo de Hel, enclave decisivo en la Segunda Guerra Mundial.
Viajar a Polonia, parte de la antigua Europa del Este, es hoy algo muy accesible. Nuestro viaje comienza volando a la histórica ciudad de Gdansk.
No nos esperábamos el impuesto de salida del país de 26 $ por persona. Nuestra vuelta fue un cúmulo de incomodidades que hizo que fuera pesada y larga.
El viaje fue relativamente cómodo hasta la frontera nicaragüense, y una vez allí, estaban las mismas caras de unos días antes: los cambiadores de dinero revoloteando alrededor de los transeúntes que íbamos o veníamos, la señora que ponía cremita ofreciendo su servicio a grito pelao, los vendedores de refrescos en bolsas de plástico con pajita cómodamente sentados enfrente de su parada, el de los bolis feos, el que vendía cinturones, las señoras que vendían tortitas, papas, dulces y demás…
La isla de Ometepe fue un santuario precolombino y los ídolos de piedra y petroglifos, algunos de ellos del 300 antes de nuestra era, así lo prueban. Hoy en día se siguen encontrando por toda la isla. También se pueden ver en los Museos El Ceibo en Ometepe, que constan del Museo Precolombino, sobre la cultura de los primeros pobladores de la isla, y el Museo de Numismática.
Nos subimos al único barco que había en el puerto, a la parte de arriba para disfrutar de la brisa y ver la arribada a la isla. Ometepe, en el lago Nicaragua, es la mayor isla del mundo dentro de un lago de agua dulce. Declarada como Reserva de la Biosfera desde el año 2010. En nuestra visita podemos disfrutar tanto del bosque tropical como del bosque húmedo o bosque seco, además de Nebliselva con toda la flora y fauna que le acompaña. La isla está considerada por los nicaragüenses como Reserva Natural y Patrimonio cultural de la Nación.
San Juan del Sur es como tantas ciudades costeras con multitud de servicios para mochileros y surfistas mayoritariamente norteamericanos. Nosotros fuimos allí para hacer una excursión a la playa de La Flor e intentar asistir a un desove de tortugas.
De Panajachel a La Antigua hay un trayecto de 85 km de un poco mas de dos horas. Al llegar a La Antigua, el conductor nos dijo que nos dejaría los últimos. ¡Menos mal que fue así! ya que cuando llegamos a la Escuela de Español La Unión estaba cerrado a cal y canto, no había nadie. Se suponía que teníamos la reserva hecha hacía varios meses y nos estarían esperando…. y para colmo por segunda vez, nos volvía a recibir esta ciudad con lluvia.
Llegamos desde Chichicastenango hasta Panajachel, el trayecto fue de un poco más de un hora, y finalmente en barca hasta Santa Cruz de la Laguna, donde teníamos reservada una noche en el Hotel Arca de Noé.
Salimos en un minibús hacia el añorado Tikal. 50 km de una buena carretera, bordeando el lago Petén Itzá, luego a través de la frondosa selva con sus graciosas señales que llevan al parque de Tikal. Al parque la gran mayoría vamos por la mañana cuando lo abren, porque por la tarde-noche se cierra y no se puede pasar porque está custodiado por la policía para la protección de su fauna.
La primera etapa del viaje la hicimos con un minibús, paramos para hacer los tramites en el paso fronterizo entre Honduras y Guatemala. Continuamos camino hasta a Río Hondo, un apeadero desde donde continuamos en otro autobús de la empresa «Fuentes del Norte» que nos tenía que llevar a Flores, cerca de las ruinas mayas de Tikal.
De Ciudad de Guatemala a Antigua, y viaje a Copán Pueblo, que con sus calles empedradas y empinadas, es donde se alojan la mayoría de viajeros que visitan las ruinas mayas de Copán.