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Las Gargantas Todra y su Valle

El desfiladero de Todra forma parte del Valle de Tinerhir o Gran Oasis de Tinerhir, que es Patrimonio de la Humanidad y tiene la friolera de unos 30 km. Todra también es un destino muy popular entre los marroquíes y cada vez son más turistas los que visitan este bonito valle y a sus impresionantes gargantas.

Foto furtiva del papa en Todra repartiendo sandia a los niños y me regalo una a mí

Foto furtiva del papá en Todra repartiendo sandía a los niños y que me regaló una.

La gran mayoría de turistas que van a Todra suele ser en visita organizada donde se suele visitar por la mañana o antes de la parada para almorzar. En el mismo día también se visitan las gargantas de Dades.

En Todra fue uno de los lugares en los que más disfruté, junto a las cascadas de Ouzoud, tal vez porque eramos los únicos occidentales.

Llegamos a las Gargantas de Todra a media tarde, después de la visita al mercado de Rissani, para pasar la noche. El ambiente era muy relajado, de familias en plan dominguero que estaban disfrutando del río Todra. Hasta me ofreció un rodaja de sandía un papá que estaba con un montón de niños, y que por supuesto acepté.

Familia preparando el te en las gargantas de Todra

Familia preparando el te en las gargantas de Todra.

Las Gargantas de Todra

A unos 15 km de Tinerhir las Gargantas se estrechan por el paso del río, creando una especie de pasadizo o embudo, y haciendo que el cañón se vea más impresionante si cabe, con sus paredes de roca caliza rosada y con la suave luz del atardecer entre sombras y luces.

Donde más impresionan las gargantas de Todra es donde más se estrechan.

Donde más impresionan las gargantas de Todra es donde más se estrechan.

Se aprecia claramente por el remolino que es un nacimiento de agua del rio Todra

Ojo de agua o nacimiento del río Todra, formando un remolino.

Se aprecia claramente que es otro nacimiento de agua del rio Todra

Nacimiento de agua del río Todra

Las Gargantas de Todra son muy famosas entre escaladores europeos, sobre todo por franceses y españoles, son las más importantes del norte de África.

El agua del río es totalmente transparente. Cerca de las rocas, según como se mire al inicio o final de la garganta, hay una pequeña acequia donde se pueden ver ojos de agua (nacimientos) y también como el agua mana de entre las rocas.

Descansando en el lecho del rio, bien fresquitos.

Descansando en el lecho del río, bien fresquitos.

Es evidente que a los marroquíes les encanta poder disfrutar de la naturaleza y beber las aguas de la montaña. El agua estaba fresquita, pero no helada. En el tramo donde se estrecha la garganta, el río es muy poco profundo, nada peligroso, no tiene corrientes y tal como se ve en las fotografías es totalmente transparente, no me sorprende que los marroquíes vengan aquí a pasar el día.

Los había visto por carretera, ya me había acostumbrado a verlos, pero... !En las gargantas de Todra!

Los había visto ya muchas veces por carretera, ya me había acostumbrado a verlos, pero… !En las gargantas de Todra!

Las paredes de la garganta proyectan sombra sobre el río y su color rosado va cambiando durante el día. En realizad las gargantas no son muy largas, pero no por ello son menos impresionantes, se llegan a estrechar hasta unos 11 metros.

Nosotros llegamos a media tarde, casi a la hora de cenar más que de merendar. 

Después de registrarnos en el Hotel Kasbah Les Roches y darnos una ducha, dimos una vuelta por la garganta hasta un poco antes de cenar. Cada vez que veía un camión cargado hasta los topes, lo acribillaba con mi cámara por todos los lados. Tremendo y eso que este no era de los más grandes.

Los había visto por carretera, ya me había acostumbrado a verlos, pero... !En las gargantas de Todra!

El camión hasta los topes por detrás. En las gargantas de Todra.

Me llamó la atención que más de un turista se daba paseos a caballo por la orilla o por la carretera paralela al río.

Chicas disfrutando de una vuelta a caballo en Todra.

Chicas disfrutando de una vuelta a caballo en Todra.

El ambiente era muy relajado, de muchas risas.  Al final de las gargantas habían tenderetes donde vendían recuerdos, pañuelos, bolsos, colgantes, artesanía mayoritariamente.

Vi a muchas mujeres, mayores y jóvenes muy sonrientes, algunas en grupo, otras en grupos de más mujeres y otras muchas acompañadas por novios o maridos con niños. La sensación fue de que es que ellos las mimaban, algo de no había visto durante todo el viaje y me sorprendió muy gratamente, también es verdad que aquí el ambiente era relajado y festivo.

Familias disfrutando en Todra con la neverita dominguera y todo

Familias disfrutando en Todra con la neverita dominguera y todo.

A la mañana siguiente nuestro acompañante Rachid nos organizó un paseo por el Oasis de Todra. Fuimos a pie y volvimos a pasar por las gargantas, que con la fuerte luz de la mañana impresionaban más con algunos tramos de unos 400 metros de altitud y su bonito color rosado, me sentí enanita. A esta hora no habían familias, posiblemente porque a pesar de que fuese Agosto, ya no era un día festivo, era un lunes.

Nuestro guía nos dijo que esa mañana en las paredes no habían escaladores, es un lugar muy popular para esta actividad. 

En la huerta de Todra, o como lo llaman ellos en los jardines de Todra.

En la huerta de Todra, o como lo llaman ellos en los Jardines de Todra.

Un paseo por el Valle de Todra

Se aprecia claramente como a la izquierda el agua correr por una acequia

El agua corriendo por una acequia.

Aquí el aire era mucho más fresco y agradable, aunque hacía calor, pero no tan sofocante como en el desierto, a pesar de que el desierto no estaba muy lejos, se respiraba mejor, más fresco.

El paseo por el oasis fue una gozada, nada que ver con el paseo por el palmeral o con los oasis que habíamos visto unos días antes, aquí hacía menos calor, y se veía claramente en los cultivos que había en la huerta.

Una de las cosas que me sorprendió y no esperaba ver es correr el agua por acequias en plena calle del kousr. Había visto acequias en la huerta, pero no dentro de la ciudad.

Cuando llegamos a la huerta sólo vimos a mujeres trabajando en el campo, y al llegar al cauce del río, más mujeres lavando la ropa, no vimos a ningún hombre trabajando.

Mujeres trabajando en el campo en Todra.

Mujeres trabajando en el campo en Todra.

La acequia a la izquierda de la calle

La acequia a la izquierda de la calle.

El oasis está salpicado por pequeñas poblaciones, Todra ha estado poblado desde siempre debido a la riqueza de la tierra, de sus minas de plata, y el tradicional comercio de caravanas de la África Subsahariana.

En el valle hay pequeños pueblos y más de cincuenta ksours, muchas de las casas de barro están abandonadas o deterioradas y muy cerca de ellas hay nuevas construcciones, casas construidas de hormigón, que requieren menos mantenimiento y en las que es más fácil vivir.

El valle es también famoso por sus artesanos orfebres y alfareros.

Tighremt N Tazgue

Tighremt N Tazgue.

Es muy evidente el abandono de algunas las casas.

Es muy evidente el abandono de algunas casas.

Pasamos nuevamente por el río y de nuevo fuimos al pueblo; daba mucha penita ver el abandono de las casas, pero también es totalmente comprensible, toda la zona fue muy importante pero sus días de gloria ya pasaron y muchos de los jóvenes de la zona son migrantes… en busca de una supuesta vida mejor.

Cuando vimos como estaban aparcados los autobuses, no sabíamos si reírnos o llevarnos las manos a la cabeza.

Cuando vimos como estaban aparcados los autobuses, no sabíamos si reírnos o llevarnos las manos a la cabeza.

Nos llamó la atención encontrar dos autobuses en la plaza, no se veía ni un alma a excepción de la mujeres que estaban trabajando en el campo… Pero ¿dos autobuses?

Se supone que habría bastante gente para dar servicio. Y desde luego, el aparcamiento era de infarto: ¡dudo que se pueda subir por la puerta principal!

Casi sin darnos cuenta se nos fue la mañana en la visita a los jardines, aunque yo diría más bien oasis de Todra; visita que no estaba en el itinerario previsto, y le agradecí a Rachid el detalle de que nos organizara la visita con un guía que hablaba español.

Después de la visita, el guía nos llevó al hotel, recojimos nuestras maletas y me despedí de aquel mágico lugar que nos acogió durante una noche.

Las Gargantas de Todra y el rio Todra

Las Gargantas de Todra y el río Todra.

Continuamos camino en dirección Imichil, por caminos por los que no suelen ir los turistas, paradójicamente cuanto más al norte íbamos subiendo, más mujeres nos encontrábamos trabajando con sus hijos a la espalda, incluso niñitas pequeñas con bebés. Aquí por los caminos que fuimos, también tristemente, se hicieron realidad los tópicos de un Marruecos en que trabajan las mujeres y ellos están a la sombra. No vimos eso en el Sur.

Por el camino nos encontramos a más de un niño que huían asustados al ver nuestro automóvil 4×4, como si fuéramos una amenaza. ¡Era evidente que eramos unos visitantes privilegiados! Pero eso ya forma parte de los siguientes artículos.

 

Deseo haberte hecho viajar por el  profundo Marruecos y que hayas pasado un ratito agradable de lectura.

Si quieres hacer algún comentario o aportación, será muy bienvenido.

¡Gracias y felices viajes!

 

NOTAS VIAJERAS

  • La carretera asfaltada ha hecho que Todra sea un destino muy popular y como consecuencia cada vez más masificado, perdiendo parte de su encanto.
  • Pasamos la noche en la Kasbah Les Roches: Las habitaciones son muy modestas, básicas, pero después de dormir dos noches en haimas, a mi me pareció todo comodísimo… Tanto la cena como el desayuno estaban muy ricos y el trato muy bueno. Sin duda lo recomendaría, es muy básico pero práctico.

 

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