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Último día en Venecia, y regreso a casa

Este día en Venecia iba a ser el final de nuestro viaje y después volveríamos hasta casa en tren desde la misma Venecia hasta Valencia, España. Después de desayunar en le hotel de Florencia cogimos el primer tren de la mañana hacia Venecia, le costó poco menos de tres horas al Eurostar llegar hasta Venecia. La llegada en tren fue igual de emocionante como el de la película Locuras de verano en  la que Katharine Hepburn era todo emoción, yo estaba igual o más emocionada que ella, no podía estar ni un segundo sentada en la misma posición.

En la misma estación de tren de Venecia, la estación de Santa Lucía se encuentra una oficina de Información Turística, donde compramos una pequeña guía y un par de Billetes de 36 horas para el vaporetto (el bono-bus de Venecia).

Nos fuimos primero hasta el Hotel Locanda SS Giovani e Paolo, un palacete decorado con mucho gusto y encanto. Nuestro hotel estaba cerca del hospital y era curioso ver las lanchas-ambulancia tocando la sirena y los demás barquitos cediéndole el paso.

Estábamos encantados con la ubicación del hotel, porque no es un barrio de turistas, o por lo menos no lo parece.

La ambulancia en Venecia.

Una ambulancia de  Venecia.

En la plaza de San Marcos

En la plaza de San Marcos

Después de dejar las maletas nos fuimos a tomar ese primer contacto con Venecia y darnos una vuelta por Murano (enlace aquí). Tras regresar de Murano, volvimos al hotel y compramos la cena en un local de comidas para llevar cerca del hotel.

Después de cenar, nos dimos una vuelta por Venecia y un poco antes de llegar a la Paza de San Marcos, empezó a llover y a soplar un fuerte viento. Cuando llegamos a San Marcos estaban puestas las famosas pasarelas usadas cuando la plaza está inundada o se prevé que lo esté, como parecía el caso. Si no te quieres mojar los pies, has de ir sobre la pasarela.

Como el tiempo empeoraba por momentos y también hacía bastante frío, sólo pudimos dar una pequeña vuelta nocturna por los callejones del centro de Venecia.

Además del mal tiempo hay que unirle que en los viajes largos, los últimos días, aunque no quieras estás como a medio gas. El cansancio hace que el entusiasmo por seguir conociendo cosas nuevas sea menor, y cuesta un poco más moverse, tal ve sea porque se añoran a los seres queridos y volver al hogar.

Al día siguiente, después de desayunar volvimos con el vaporetto hasta Murano, donde os cuento en el articulo anterior cómo nos fue en la visita y la aventura de la compra de nuestro caballit@ rampante.

Con las idas y venidas a Murano en la barca, con sus innumerables paradas, transcurrieron casi tres horas: el tiempo que queríamos haber dedicado a callejear por Venecia, así que optamos por ver desde el vaporetto los canales grandes. No vimos ningún edificio por dentro, ya que las colas eran kilométricas, pero a cambio tenemos un hermoso caballito rampante que nos saca una sonrisa cada vez que lo miramos.

En el Canal Grande de Venecia

En el Canal Grande de Venecia.

Finalmente fuimos a recorrer con en el vaporetto el Canal Grande, con las maletas, y de nuevo volvimos a recorrerlo y despedirnos de los bonitos palacios.

Por el Canal Grande, se pueden hacer una visita turística y fotográfica.

Por el Canal Grande se pueden hacer una visita turística fotográfica.

Con las maletas y en un suave paseo, fuimos viendo los diferentes palacios de sus orillas: empezamos con Santa María della Salute, el Palazzo Contarini Fasan, el Palazzo Darío, colezione Peggi Gueggenhein, Galleria dell’Academia, el Palazzo Grassi, Ca’ Rezzonico, Museo de Settecento Veneziano, Ca’ Foscari, el Palazzo Goldoni Museo del Teatro, el Palazzo Pisani-Moretta, el Ponte del Rialto, Ca’ da Mosto, Galleria Franchetti alla Ca’ d’Oro, el Palazzo Corner della Regina, Ca’ Pesaro, Galleria Nazionale d’Arte Moderno e Museo d’Arte Orientale, el Palazzo Barberigo, el Palazzo Doná Giovannelli, Santa Maria di Nazareth o Chinesa degli Scalzi, y finalmente, la Stazione Ferroviaria.

El Canal Grande de Venecia esta muy transitado, al igual que cualquier carretera de una gran ciudad

El Canal Grande de Venecia esta muy transitado, al igual que cualquier carretera de una gran ciudad

El regreso a casa

Desde la Stazione Ferroviaria cogimos el tren que nos llevó a Milán, donde llegamos con el tiempo justo y el monedero vacío, sin efectivo, con los bolsillos escurridos y sin tiempo para poder pasar por un cajero, eso sí con el alma llena, hasta los topes.

Poco después de salir con el tren-hotel Elipsos de Renfe, pudimos cenar en el vagón-restaurante comida española, sin sorpresas en los ingredientes, que nos supo a gloria. Los trenes nocturnos Elopsos a Italia, lamentablemente hoy ya no existen.

Después de cenar estuvimos charlando con otro pasajero con el que compartimos aventuras de viaje, y ya pasada la media noche nos fuimos a dormir a nuestro compartimento.

De buena mañana llegamos a Barcelona, con la sorpresa de que debido a una huelga no podíamos tomar el tren hacia Valencia, por lo menos en parte del trayecto: nuestras aventuras seguían… tuvimos que hacer un trasbordo en autobús hasta Tarragona, y ya desde allí continuar en tren hasta Valencia; este trayecto que suele costar unas cuatro horas, nos costó casi el doble.

Una vez en Valencia, tomamos el tren de cercanías y después un taxi desde la estación, para poder llegar a casa. A media tarde llegamos a nuestro dulce hogar. Llegamos exhaustos, con la maleta emocional repleta de anécdotas, lugares, risas y más enamorados.

Ya en casa la redecoramos un poco, con las piedras volcánicas que recogimos del Etna, el óleo que compramos en Roma, las láminas de acuarelas de Roma y Florencia, además de la máscara veneciana, el plato de Sicilia que compramos en Palermo, y por último nuestro querido caballito que pusimos en un lugar destacado de nuestra vitrina.

Conclusiones del viaje

Cuando planeábamos el viaje le dije a Jose que este viaje lo amortizaríamos durante mucho tiempo, y vaya si ha sido así: hemos aprendido mucho de nosotros, de otras gentes, y crecido más aun como seres humanos, aprendido mucho de viajar, a confiar más en nuestro instinto, y tal y momo dice el refrán: de allá donde fueras haz lo que vieras. La verdad es que nos fue bien. En mi modesta opinión, donde más se aprende es viajando…

 

Deseo haberte entretenido y si quieres comentar o hacer alguna aportación o contarme tu experiencia, será muy bienvenida.

¡Gracias y felices viajes!

 

NOTAS VIAJERAS

  • La mejor manera de moverse por Venecia es en el vaporetto.
  • Información oficial en español de Venecia (Enlace aquí)
  • Hotel Locanda SS Giovani e Paolo, Calle dell’Ospedaletto, 6401, 30122 Venezia VE, Italia (Enlace pincha aquí)
  • Te invito a que veas la Venecia más cinematográfica con Destinos de película (Pincha aquí)

 

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2 Comments

  1. igancia

    este país me encanto

    • La Bitácora

      A nosotros también nos gusta mucho Italia, es muy bonita.
      Gracias por comentar Ignacia.
      Un cordial saludo y felices viajes.

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