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Las Sepulturas de Copán , Honduras

Las Sepulturas están a tan sólo dos kilómetros de distancia de las Ruinas Arqueológicas de Copán, siguiendo la carretera a San Pedro de Sula.

Cartel de Las Sepulturas de Copán

Cartel de Las Sepulturas de Copán

De camino a Las Sepulturas empezó a lloviznar, pero al poco de llegar nos dio una tregua, lo que nos animó a realizar la visita.

El nombre del lugar, Las Sepulturas, puede llevar a engaño; no es un cementerio sino la zona donde vivía la élite copaneca. Al encontrar tantos restos óseos, es por eso que se llamó así a este lugar.

En las casas hay un hueco donde sepultaban a los nobles, escribanos o personajes importantes dentro de la propia vivienda. Los plebeyos se enterraban en una fosa común.

El hueco donde sepultaban a los nobles muertos en las casas

El hueco donde sepultaban a los nobles muertos en las casas

Qué me pongo para la visita

¿Que me pongo para ir a las Sepulturas?

¿Que me pongo para ir a las Sepulturas?

Mejor vestir con un zapato cerrado cómodo o zapatillas deportivas, unos pantalones largos y camisa de manga larga, o bien llevar una chaqueta fina para ponérnosla en las horas que pican más los mosquitos.

También es conveniente un chubasquero o paraguas, si se viaja en temporada de lluvias.

Es indispensable el repelente extra-fuerte de mosquitos. En Las Sepulturas hay mucha vegetación y el río Copán está muy cerca.

El repelente hay que ponerlo en cara, brazos, manos y zonas expuestas, cada tres o cuatro horas; si se suda mucho, sería conveniente ponerlo con más frecuencia. Y si además nos cubrimos brazos, piernas  y pies con prendas de ropa, pondremos más resistencia. Puedo asegurar que si tienes un huequecito de piel sin cubrir o sin protección, te van a picar ahí, incluso el lugares bien tapados, si la ropa que se lleva es muy fina.

Las Sepulturas de Copán

Las Sepulturas de Copán

LA VISITA A LAS SEPULTURAS

El plano de Las Sepulturas de Copán

El plano de Las Sepulturas de Copán

Las Sepulturas estaban conectadas por un sendero a la gran Plaza de Copan Ruinas.

En Las Sepulturas hay una cincuentena de edificios, alrededor de once patios. Allí vivían unas cuarenta personas de la nobleza o ricos, junto con sus sirvientes.

La entrada está incluida dentro del paquete de las ruinas de Copan, no hay que pagar de nuevo.

Cuando estábamos leyendo el primer cartel de Las Sepulturas, se nos acercó un hombre con sombrero, botas de cuero, pantalones vaqueros y con un suéter de camuflaje (vestido al estilo tejano, igual que salen en las películas ambientadas en Texas) que nos empezó a explicar sobre las ruinas que teníamos enfrente.

Jose y yo en un principio guardábamos las distancias, no queríamos a nadie pegado a nosotros. Creo que nos ganó en unos segundos con sus explicaciones sobre las ruinas que teníamos enfrente.

Sabíamos por mi guía de viajes favorita, La Guía Azul, que muchos de los excavadores que estuvieron trabajando en las ruinas ahora se ganaban la vida guiando a los turistas por los recintos, aceptando propinas, y que no solían pedir.

La visita con él, fue lo mejor de la visita a Copán

Nos contó que él había sido excavador arqueológico, y nos dijo con gran orgullo que él también era indio, aunque hubiese salido chele (de piel blanca), y que él era el único chele en su familia.

Nos llevó hasta unas estructuras en la selva, visitamos restos de palacios, viviendas de la élite maya y la de la hechicera del poblado. Nos iba describiendo en el trayecto entre las ruinas, mientras caminábamos por los senderos entre la selva, la flora que estaba a ambos lados del camino.

Nos habló sobre el modo de vida del poblado, de toda la vegetación que nos rodeaba y que prácticamente era la misma que la que había entonces, cuando los mayas vivían allí.

En una de las casas de la Sepulturas

En una de las casas de la Sepultura

Nos enseñó el árbol que utilizaban los mayas para hacer las canoas, nos explicó cómo las hacían; nos mostró las raíces aéreas del árbol con las que hacían cestas y demás utensilios; nos mostró las plantas medicinales con las que nos íbamos cruzando por el sendero, y los beneficios de cada una de ellas; y además nos explicaba cada ruina de las Sepulturas.

Nos contó cómo eran sus casas, que ya entonces tenían puertas, las camas donde dormían, también que habían talleres de joyas.

Nos explicó que se sabía que en el pueblo habían muchos joyeros por los restos de lascas de obsidiana y otras piedras encontradas, y se sabía que ya en aquella época, a través del río, se practicaba también el comercio.

La cama donde dormían los nobles con restos de la decoración.

La cama donde dormían los nobles con restos de la decoración.

La cama del escribano

La cama del escribano

Me dijo que me encontraría un trocito antes de terminar la visita, y al llegar a uno de los talleres estuvo escarbando en la tierra y en menos de un minuto ¡me encontró una lasca de obsidiana de alguna talla! Por su puesto la guardo con mucho cariño dentro de un tarro de cristal con tierra que recogí de aquel lugar.

Después fuimos a la casa el escribano, nos dijo que era una de las casas más lujosas porque tenía cama: una superficie elevada donde se ponía hierba para hacerla cómoda y mullida. También una cocina.

Figura en el quicio de las ventana del escribano

Figura en el quicio de las ventana del escribano

Una de los distintivos de la casa del escribano es que en los quicios de las ventanas hay unas figuras en las que en una mano sostiene una caracola con tinta y en la otra una pluma.

Después fuimos a casa de la hechicera, donde fotografié la sepultura (foto de arriba) y a continuación pasamos por otra de las plazas.

Poco después se inició de nuevo la lluvia, mientras que empezaba ya un poco oscurecer, que si cabe todavía aumentaba la mística sensación que teníamos en un lugar como aquel, sin duda uno de los momentos inolvidables de nuestro viaje.

¡Fue lo mejor de la visita de Copán!

En la casa del escribano real, en Las Sepulturas

En la casa del escribano real, en Las Sepulturas

Las marcas de las picaduras de los zancudos.

Las marcas de las picaduras de los zancudos.

A Jose como era de esperar los mosquitos lo hicieron como un colador ¡Iba con pantalones cortos por la selva! Ya le advertí de buena mañana y no me hizo caso, después de ese día, usaba el repelente de mosquitos como si lo fueran a prohibir.

Las picaduras de los zancudos, como los llaman allí, son muy dolorosas, y si te rascas lo empeoras porque el veneno se extiende.

Decidimos terminar la visita a las Sepulturas, si hubiésemos querido permanecer un par de horas más seguro que el extraordinario profesor, hubiese tenido enseñanzas para más de dos horas. Regresamos caminando bajo una lluvia intermitente para visitar el museo.

Deseábamos ver también el Museo de la Esculturas Maya, pero eso ya es el siguiente artículo.

 

Deseo haberte dado un ratito agradable de lectura, y si quieres comentar o hacer alguna aportación, será muy bienvenido.

¡Gracias y felices viajes!

 

NOTAS VIAJERAS

  • Nos hospedamos en el Hotel Yaragua en Copán Ruinas, Honduras. Fue uno de los mejores hoteles en los que estuvimos. Céntrico.
  • Pagina oficial de Las Sepulturas de Copán , Honduras (pincha aquí).

 

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