De San José de Costa Rica a la colonial León de Nicaragua

La señora de marón, es la que ponía la cremita

En la Pensión la Cuesta de nuevo con un trato exquisito, madrugaron también y nos prepararon el desayuno a pesar de pedirlo antes de su horario habitual.

No dormimos muy bien por el escozor de la piel, ya que a pesar de habernos puesto protección 50 constantemente quemamos mientras nadábamos con el fuerte sol caribeño. A las seis de la mañana salimos con el autobús internacional Ticabus hacia Managua, para llegar al mediodía a la frontera entre Costa Rica y Nicaragua.

En la aduana de Costa Rica esperando a que nos tocara el turno.
En la aduana de Costa Rica esperando a que nos tocara el turno.

Si nos había parecido muy peculiar la frontera con Panamá, de de Costa Rica a Nicaragüa era indescriptible…

La acera repleta de vendedores de recuerdos, zapatos, bebidas, pescado fresco y más cambistas de dólares a colones costarricenses
La acera repleta de vendedores de recuerdos, zapatos, bebidas, pescado fresco y más cambistas de dólares a colones costarricenses

Bajamos del autobús para acudir a la oficina de la aduana de Costa Rica, para que nos pusieran el sello de salida y de pronto al bajar… ¡Nos asaltaron una docena de cambistas!

Después tuvimos que pasar por una acera repleta de vendedores ambulantes de recuerdos, zapatos, bebidas, aperitivos y más cambistas de colones costarricenses a córdobas nicaragüenses.

Alucine en colores, no tenia ni idea que hubieran fronteras así, tan coloridas y pintorescas, por decir algo.

La señora de marón, es la que ponía la cremita
La señora de marrón es la que ponía la cremita.

También comidas ya cocinadas, pescado fresco como el cebiche, pastas, e incluso habían una mujeres que te ponía crema para la piel por unos pocos córdobas… (En la foto de portada y también a la derecha esta la señora que te ponía cremita) y todos los servicios eran anunciados a viva voz. Antes de ir Centroamérica me lo cuentan y no me lo creo

¡Todo ello aderezado con mucha calor, el polvo del camino y muchísimo sudor…!

En la acera de acceso a la aduana con vendedores ambulantes.
En la acera de acceso a la aduana con vendedores ambulantes.

También es cierto que una cosa es contarlo y otra muy diferente es vivirlo. Después de esta impactante primera frontera, ya lo vivimos con más normalidad, pero si que es cierto que me sentí muy vulnerable y la hipervigilancia de mis cosas se multiplicó.

También es verdad que hay funcionarios corruptos que se intentan aprovechar y cobrarte un poco más por ser extranjero. No puedes hacer nada… pagar y punto. Darles los dolares que te pidan de más de la cuota, tal como nos pasó en la frontera de Panamá donde pagamos 5 dolares en vez de 1 dolar.

El conductor del bus escolar comprando cebiche
El conductor del bus escolar comprando cebiche

Y por fin nos pudimos poner en una cola a esperar para la aduana.

Cuando se llega te pones en una cola que suele estar al sol, a esperar tu turno de la aduana. Poco a poco íbamos avanzando mientras mirábamos alucinados a nuestro alrededor. ¡No teníamos ni idea de que hubieran aduanas así… con tanta vida, por decir algo!

Y cuando nos tocó, el agente de aduana al ver nuestro aspecto de extranjeros, nos mandó de vuelta al bus sin revisarnos nada…!

Ya con el sello de salida de Costa Rica nos subimos al bus para recorrer cien metros o menos, bajamos de nuevo y hicimos otra vez cola en Nicaragüa, por segunda vez, pero con las mochilas y pasando por lo mismo…

A los turistas, ni tan siquiera nos hicieron abrir mochilas o maletas.

En la aduanan nicaragüense
En la aduanan nicaragüense.

De nuevo en marcha con el autobús, el paisaje de Nicaragua nos sorprendió gratamente, desaparece el verde-marrón agreste y paisaje se torna más suave, ondulado y con colores verdes claros.

Aunque todas las fuentes consultadas indicaban que Nicaragua es más pobre que Costa Rica, no sus carreteras e infraestructuras, las de Nicaragüa son mucho mejores, hay menos baches y están más cuidadas que las carreteras de Costa Rica.

En Managua nos encontramos con mi amiga. Fuimos a un McDonalds a almorzar-merendar y luego nos acogió en su casa, un pequeño chalet en una tranquila zona residencial relativamente cerca de Masaya. Por la noche nos llevó a cenar a un ranchito donde degustamos las especialidades nicaragüenses.

A la mañana siguiente mi amiga Ana Carolina nos llevó a un banco a cambiar algunos dólares a córdobas, y nos llamó la atención la seguridad del lugar que paradójicamente, no deja de dar una gran sensación de inseguridad.

En el banco estaba literalmente tomado por agentes armados con rifles y recortadas ya en el parking, en la puerta y dentro del local; a Jose le llamaron la atención por estar a mi lado en el mostrador, y un guardia (con su rifle) le dijo amablemente… «Por favor, sólo una persona».

Después nos llevó a una «estación de buses» que estaba en una de las calles de un mercado, allí tuvimos que esperar hasta que el «autobús» (una furgoneta) se llenara para poder salir hacia la ciudad de León.

 

Deseo haberte hecho pasar un rato agradable de lectura y que continúes leyendo el siguiente articulo donde visitamos León de Santiago de los Caballeros en Nicaragüa, si quieres comentar o hacer alguna aportación, será muy bienvenida.

¡Gracias y felices viajes!

 

NOTAS VIAJERAS

La Pensión la Cuesta, es un B&B donde suelen ir mochileros. Lo que destacaría de esta pensión es que aunque la decoración sea vieja y la ropa de cama se podría renovar, estaba todo limpísimo. La calidez de sus empleados y el buen trato que nos dieron, nos haría repetir sin dudarlo. Se encuentra en la Avenida Primera Calle 11 Y 15 50 Metros Oeste Parque Nacional, en San José de Costa Rica.

 

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