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La señora de marón, es la que ponía la cremita

En la oficina de la aduana de Costa Rica tras al bajar del bus nos asaltaron una docena de cambistas ilegales. Después tuvimos que pasar por una acera repleta de vendedores ambulantes de recuerdos, zapatos, bebidas, aperitivos y más cambistas de colones costarricenses. No teníamos ni idea de que hubieran aduanas así... con tanta vida, por decir algo.

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