De León a San Salvador
Tras un registro del autobús por la policía, entramos al caer la noche en San Salvador. La ciudad es muy peligrosa, pero como en cualquier gran ciudad grande que no se conoce, la mejor compañía es el sentido común.
Tras un registro del autobús por la policía, entramos al caer la noche en San Salvador. La ciudad es muy peligrosa, pero como en cualquier gran ciudad grande que no se conoce, la mejor compañía es el sentido común.
Por las calles de León, al igual que los pueblos del Mediterráneo, a los latinos también les gusta la calle, de hecho también se vive en la calle, están llenas de vida.
En la oficina de la aduana de Costa Rica tras al bajar del bus nos asaltaron una docena de cambistas ilegales. Después tuvimos que pasar por una acera repleta de vendedores ambulantes de recuerdos, zapatos, bebidas, aperitivos y más cambistas de colones costarricenses. No teníamos ni idea de que hubieran aduanas así… con tanta vida, por decir algo.