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En Nápoles se nos terminó el efectivo y tuvimos que pasar por el cajero automático. Ya llevábamos dos noches, el tiempo suficiente para poner algo en duda las buenas intenciones de amigos y conocidos que nos advirtieron con tanta insistencia de la peligrosidad de la ciudad ¡Consiguieron ponernos el miedo en el cuerpo! Y con ese montón de […]

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