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Europa, Turquía

Estambul: un mundo antiguo y mundo moderno

Estábamos impacientes por llegar, ya que el museo es uno de los cinco más importantes del mundo. Llegamos algo más tarde de lo previsto porque nos costó encontrar la entrada del Museo Arqueológico (abierto de 8:30 a 17:00 horas de martes a domingo) en turco İstanbul Arkeoloji

Hay muy poca información sobre el museo, tan sólo párrafos sueltos, nada de lo que se pueda parecer a un catálogo en español, que pueda ayudar a identificar y valorar la magníficas obras expuestas. La mayoría de las piezas que contiene la exposición son de la época griega y romana. Junto con los sarcófagos expuestos en el jardín y en el interior del museo, numerosas estatuas y relieves se pueden ver en el interior del museo.

El museo arqueológico tiene 20 salas en la planta baja y 16 salas grandes en el segundo piso. En el piso superior hay objetos artísticos de arcilla, bronce y vidrio procedentes de distintos lugares de excavación. La cantidad de los objetos expuestos se eleva a casi 50.000. Además el museo tiene un gabinete de numismática con 600.000 monedas, medallas e insignias, y un archivo en el que se encuentran 70.000 tablas de caracteres cuneiformes.

Con autorización especial se puede visitar la Casa del Tesoro en el piso alto, donde están exhibidos objetos antiguos y joyas de metales preciosos. Una biblioteca con 45.000 libros está a disposición de los empleados del museo para sus trabajos científicos. En la planta baja se encuentran esculturas y restos de edificios de la época griega, romana y bizantina.

La colección del museo está repartida en tres partes:

A la derecha de la entrada se haya la Colección de cerámicas y joyas: Está alojada en EL KIOSKO DE AZULEJOS (CINILI KOSK) en el patio del Museo  Arqueológico. Era la primera residencia del Sultán Mehmet II “El Conquistador” quien quiso construir su palacio en esta zona. Los azulejos decoran todo el edificio e indican la influencia dominante del estilo selyucida. Los mejores ejemplos de los azulejos turcos se pueden ver en este kiosko, que alberga cerámica y azulejos tan característicos de regiones turcas como Iznik, Çanakkale o Kütahya. Hay muy pocas salas y tal vez lo más interesante es el propio edificio (Cerrado por las mañanas y los lunes). Junto al pabellón un pequeño jardín lleno de sarcófagos por el que se accede bajando unas escaleras, que estaban cerradas con verjas.

El Sarcófago de Alejandro (S. IV)

 El Museo Arqueológico: Alberga algunos objetos mundialmente conocidos. Las salas más famosas del museo son las salas VIII y IX, donde están los sarcófagos de las tumbas de los reyes de Sidón. Entre los que se encuentra el Sarcófago de Alejandro (S. IV). Estos sarcófagos aparecieron durante excavaciones realizadas en 1887 al norte de la antigua ciudad Sidón, por orden del pintor Hamdi Bey, fundador del museo. Estos hallazgos, que son considerados como el mayor descubrimiento del siglo XIX, fueron la causa para su construcción.

 La Colección de Arte Oriental: posee una importante colección de antigüedades traídas de Anatolia, de Egipto, de Mesopotamia y de Oriente Próximo.

 La Colección de Arte Oriental: posee una importante colección de antigüedades traídas de Anatolia, de Egipto, de Mesopotamia y de Oriente Próximo.  Contiene sepulcros otomanos y hallazgos de las culturas egipcia, sumeria y acadia.

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El tratado de Qadesh

Casi en un rincón se encuentra el importantísimo tratado de Qadesh: es un tratado de paz firmado alrededor del 1285 a. C. entre los imperios de Hititas y Egipto, el primero de que se tiene constancia escrita, y fue formalizado entre el faraón Ramsés II y el rey Hattusil III dieciséis años después de la batalla que enfrentó a ambos reinos.

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Frisos vidriados de la Puerta de Istar (Babilonia)

 Los objetos más valiosos de la colección de arte oriental son las partes de la Puerta Babilónica de Isthar.

Lo que más nos sorprendió fue que la gran mayoría de salas estaban desoladas, los que las visitábamos éramos unos pocos turistas, con la excepción de las salas de las épocas griega y romana del museo arqueológico, donde habían grupos de estudiantes de arte sentados en el suelo dibujando, y colegiales guiados por profesores que no se detenían en ninguna sala, en el tiempo que estuvimos allí pasaron tres numerosos grupos que en menos de media hora se recorrieron el extenso museo (al parecer los alumnos deben visitar por ley el museo, pero a los profesores no les interesa mucho aquello). Conforme íbamos recorriendo las diferentes salas se nos iba quedando cada vez más abierta la boca.

¡Cada sala superaba a la anterior!

Es increíble en un espacio tan reducido los siglos de historia que hay a disposición del visitante. Sólo por ver el museo arqueológico ya nos valió la pena hacer el viaje.

Los que me maravilló fue comprobar de primera mano lo que años atrás había leído en muchos libros, aun así me sorprendió comprobar que muchas de las diosas paganas son un calco de nuestras Vírgenes cristianas, o mejor dicho, las Vírgenes son una copia casi exacta de las Diosas griegas y romanas, Ninfas y demás criaturas de la naturaleza que adoraban nuestros ancestros, aunque este tema levante ampollas todavía hoy en día. Es muy posible que volvamos a Estambul, y si volvemos le dediquemos todo un día a los museos, nos llevaremos un par de bocadillos para comerlos en el jardín y así
aprovechar mejor el tiempo.

Más tarde de lo que habíamos previsto, aprovechando la hora de la comida, nos fuimos al El Palacio Topkapi (abierto de 9 a 19 de miércoles a lunes), donde alquilamos una audio-guía, que nos condujo en todo nuestro recorrido incluido el Harén.IMG_07737

Palacio Topkapi es el mejor reflejo de la época imperial en Estambul y simboliza el poder que alcanzó Constantinopla como sede del Imperio Otomano. Desde este palacio los sultanes gobernaron su imperio hasta mediados del siglo XIX. La construcción comenzó poco tiempo después de que Mehmed II tomara Constantinopla. El palacio inicial fue inaugurado en 1465. Durante las décadas siguientes el palacio fue ampliado por los diferentes gobernantes. En 1856, el Sultán Abdulmecid decidió trasladar su residencia al Palacio Dolmabahçe, un palacio de corte occidental.

En sus 700.000 metros cuadrados, el Palacio Topkapi cuenta con cuatro patios y múltiples edificios en su interior: sala de armas, cocina, establos reales, tesoro y muchos más. El palacio tiene una de las colecciones más grandes del mundo, junto con la dinastía de los Hamburgo de Austria y los zares de Rusia; en sus archivos están  documentadas unas 65.000 piezas, pero solamente se expone el 10% de esta colección expuesta por falta de sitio y de personal.

 Para acceder al Harén es necesario adquirir una entrada independiente. Fue donde primero fuimos porque tanto el Tesoro como el Harén, son los lugares más visitados, muchos de los grupos guiados se concentran en estos dos recintos, excluyendo el resto del extraordinario recinto.
 
  El Harén que en árabe significa literalmente “cosa prohibida, reservada” era el lugar donde residía el Sultán, su familia y un conjunto de entre 500 y 800 mujeres de alto nivel cultural adiestradas en ciertas habilidades. La Reina Madre era la máxima responsable del Harén.

De entre las múltiples partes que tiene el palacio, una de las más importantes es el Tesoro. Cuenta con algunos de los objetos más valiosos del mundo, como el diamante del cucharero (un diamante de 88 quilates que perteneció a Letizia Ramolino, madre de Napoleón) o el puñal topkapi (el arma más cara del mundo, construido en oro con esmeraldas incrustadas). Habían visitantes de tolas las nacionalidades, también turcos con sus familias y un sinfín de guías al frente de numerosos grupos, sobre todo de japoneses.
 
 Trajes Imperiales: se expone tapices e indumentaria de la época otomana

Armas y armaduras: En esta cámara, conocida como Tesoro interior, se almacenan los impuestos y tributos de todo el imperio, entre las armas expuestas hay espadas ornamentadas con piedras preciosas y semipreciosas, junto espadas de hierro de los cruzados europeos y arcos hechos por los propios sultanes, cotas de malla otomana y coloridos escudos.
 
 Miniaturas y Manuscritos: se exponen unas 13.000 piezas, entre las que destacan las pinturas de los guerreros y muestras de caligrafía con textos del Corán.
 
Relojes: muchos de los  que se exhiben son relojes europeos regalados a los sultanes; también un órgano alemán que daba las horas en el harén.
 
La cocina del palacio alberga una extensa colección de porcelana china, la segunda mejor del mundo después de la de China, y piezas japonesas que llegaron a Turquía gracias a la Ruta de la Seda. En la antigua confitería se conservan calderos y utensilios para la preparación de comidas para 12.000 comensales.

Lo que más me llamó la atención fue la opulencia en todo lo cotidiano, y en concreto una tetera de oro con incrustaciones de rubís y esmeraldas, y la colección como botín de guerra donde se encuentran innumerables objetos de prácticamente todas las partes del mundo, en cuanto a España también figuraba y habían objetos de la Alhambra.

Aunque sólo empleamos una tarde y lo vimos todo, algunas salas las pasamos prácticamente sin detenernos.

Tras salir del palacio, nuestra visita continúo en el Hipódromo Romano donde vimos: el Obelisco de Teodosio, la Columna Serpentina, la Fuente Alemana y la Columna de Constantino.
 
 *El Obelisco Egipcio. Es el monumento más antiguo, no sólo del hipódromo, sino de todo Estambul. Data del siglo XV a. C., tiene unos 3.500 años. Fue construido por el faraón Tutmoises III para conmemorar su victoria de Mesopotamia. Fue levantado en este lugar por el emperador Bizantino Theodosios y transportado desde el templo de Amon de Karnak en Luxor, Egipto. Está hecho de granito rosa de Asuan y pesa alrededor de 300 toneladas. La altura actual del obelisco es de 20m. para facilitar su traslado tuvieron que cortar un 40% de su tamaño por la parte inferior. Su tamaño original era de 32,5m.

*La Columna Serpentina:
 Es el segundo monumento más antiguo del hipódromo. En el 479 a. C. fue transportada por Constantino el Grande desde el templo de Apolo en Delfos, Grecia. Este monumento, que simboliza la victoria de las ciudades griegas contra los persas en Platea, originalmente era una espiral de tres serpientes entrelazadas encima de cuyas cabezas se hallaba una caldera de oro; esta caldera de oro ya se había perdido antes de trasladarla a Constantinopla. Las tres cabezas de serpiente fueron dañadas después de la ciudad por los otomanos y han ido desapareciendo una detrás de otra; una de ellas, recuperada en 1847, se expone en el museo arqueológico de Estambul, la otra en el Museo Británico. En su origen tenía 6,5m de altura, hoy en día es de 5m. Fue utilizada como surtidor de agua durante la época bizantina.

*La Columna De Constantino,
 denominado “Orme sutun”, se encuentra en la parte sur del hipódromo que era el centro de la plaza. Fue construida por el emperador Constantino VII, llamado “Porphyrogennotos” en homenaje a su abuelo Basilius I. Mide 32m y es de piedra. De factura bastante tosca, fue recubierta de cobre y bronce, estas placas de bronce fueron arrancadas durante la cruzada latina, a principios del siglo XIII, y con esto acuñaron monedas.

 *La Fuente Alemana o Fuente Del Emperador Guillermo II: Es el último y más nuevo monumento del hipódromo. Donado al sultán Apdülhamit por el Kaiser para agradecerle su hospitalidad durante su visita a Estambul en 1895. El diseño fue personalmente preparado por el Kaiser, enviada a Estambul en tren y montada en la plaza de Atmeydanı. La fuente Alemana es el símbolo de una profunda amistad iniciada en aquella época.

De allí nos fuimos a ver la Mezquita Azul, la palabra que la define es: impresionante, por sus dimensiones y el color azulado predominante del interior.

Después nos dirijimos a la zona de la Calle İstiklal. Cogimos primero el tranvía para cruzar el puente Gálata. Al salir del tranvía se encuentra la parada del funicular subterráneo, y finalmente cogimos el tranvía nostálgico, para llegar a la plaza Taksim que nos paseó por “la Pera”; después de la fundación de la república turca el nombre del barrio es Beyoglu y se dejo de llamar la Gran Rue de Pera para llamarse La Calle Istiklal.

La Calle Istiklal es de casi 2 kilómetros de largo y en ella se encuentran tiendas de ropa, bazares, zapaterías, tiendas de deporte y de música, cines, teatros, bares, restaurantes, cafeterías, librerías, dos iglesias católicas y muchos rastros en las calles laterales. Por la noche hay un ambiente nocturno en los bares y discotecas abiertas hasta las primeras horas de la mañana.

En nuestra última noche quisimos cenar en algún  restaurante o bar del Puente Gálata, volvimos a coger el transbordador, tranvía para llegar al Puente Gálata

Nos costó decidirnos por un bar y finalmente nos quedamos en Yeni  Galata Köprüsü donde había música en directo ¡Fue un acierto! Después de pedir la cena. Un grupo muy animado que estaban cenando y no parecían turistas, se levantaron y se pusieron a bailar, el resto, la gran mayoría turistas, los mirábamos posiblemente con envidia, el camarero al ver lo mucho que estaba disfrutando de la música, vino hacia mí y me dijo:

“Sultana ¿quieres bailar?” no lo dudé ni un instante le dije que sí; me llevó hasta el grupo que bailaba cogido de la mano y el pobre Jose se quedó en la mesa alucinando viéndome brincar junto con el grupo que me enseñaba como se bailaba lo que en ese momento tocaban y cantaban el dúo de músicos. Cuando el camarero sirvió la cena regresé con Jose. ¡Fue genial la mejor despedida posible de una de las más hermosas ciudades que he visitado!

Cuando pienso en aquella fabulosa noche se me ilumina la cara con una enorme sonrisa, al irnos del local el camarero me obsequió con una flor que hizo con una servilleta, que todavía conservo con mucho cariño.

Al día siguiente nos esperaba Capadoccia, pero ese ya es otro diario.

 

NOTA: Para poder acceder a cualquier mezquita hay que tener en cuenta que hay que descalzarse, y puede ser útil llevar una bolsa de plástico para poner nuestros zapatos, si no queremos dejarlos fuera. Además, las mujeres tenemos que cubrirnos el cabello y hombros si los llevamos destapados.

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