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 No se puede decir que descansáramos mucho: la habitación tenía un pequeño balcón que daba a la calle, por lo que se oía la música de una discoteca que había cerca, y después, el tráfico matutino se dejó oir pasadas las 4 de la madrugada. Jose se arrepintió de no llevar también un saco-sábana donde poder introducirse en […]

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