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Europa, Italia

Sicilia: Valle dei Templi y Villa Romane del Casale (17 días en Italia 10)

Agrigento

Nos levantamos temprano y después de desayunar nos dirigimos hacia el suroeste, a Agrigento: el Valle de los Templos. Fue el corazón de una de las ciudades más importantes del mundo antiguo y un buen ejemplo del poder de la Magna Grecia.

De los diez templos que habían entre los siglos VI y V a. de C., aun se pueden ver nueve, aunque algunos en estado ruinoso; están sobre un accidentado paisaje con la mar de fondo.

Aliada de Siracusa, la griega Akraga tomó parte en la derrota de los cartagineses en Himera (480 a C.). la ciudad llegó a tener 2000.000 habitantes, construyó templos y fue famosa en la cría de caballos, con la que ganó muchos juegos olímpicos. Después de ser sitiada por los cartagineses en 406 a C., los romanos la tomaron en 261 a C. y la rebautizaron con el nombre de Agrigentum; permaneciendo bajo dominio romanos hasta la caída del imperio. Posteriormente construcciones de Agrigento se levantaron bajo la acrópolis de la ciudad antigua, ahora llamada como Valle dei Templi.

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Cuando llegamos paró el fuerte viento y dejó de llover, tuvimos la gran suerte de poder visitar los templos con sol, que aun hacia más bonito el valle, si cabe. Pasear dos horas largas por el Valle fue un privilegio, su ubicación no creo que fuera casual, al igual que en Segesta, cualquier catedral, monasterio o templo, cuando entras, sientes que el lugar no está elegido al azar, ya no sólo por las vistas, sino por lo telúrico del lugar, explicable o no, las fuerzas de la naturaleza se conjugan provocando diversas emociones, y se respira paz, te carga de energía…

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Jose y yo no hemos estando en Grecia ni habíamos visitando ninguna ruina, pero ahora ya no lo podemos decir después de pasar por Sicilia, puesto que las ruinas griegas mejor conservadas se encuentran en Sicilia, y no en Grecia, paradójicamente.

030_Carmen_2G1 814 Casi finalizando la visita empezó de nuevo a llover, así que nos fuimos rumbo a Piazza Armerina después de pasar por la cafetería del recinto y tomar unos bocadillos para comer.

Piazza Armerina

 La llegada fue casi una aventura, pero llegamos. Al igual que Pompeya sabes que estás en la calle correcta por la cantidad de puestos de souvenirs que hay.

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La entrada parece la de un chalet a medio construir, con el material de construcción disperso por todo el recinto. Lo que menos te esperas es encontrar la Villa Romana del Casale: era residencia de caza de un importante funcionario romano, hoy es el mayor y mejor conservado conjunto de mosaicos romanos del mundo.

061_Carmen_2G1 861Se construyó en un periodo superior a cincuenta años, entre los siglos III y IV, muy cerca de las devastaciones bárbaras. Los mosaicos que embellecen los pavimentos y paredes, están realizados con las técnicas musivas.

Los mosaicos se conservan casi intactos porque la villa fue sepultada por una avalancha de barro en el siglo XIII hasta 1929 cuando fue descubierta. El ensamblaje de millones de pequeñas teselas policromadas que cubren 3.500 metros cuadrados de suelo cubiertas por casetas acristaladas y la gran mayoría con iluminación ambiente.

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Chicas en bikini

Lo que más nos sorprendió fue ver el mosaico de las chicas en bikini, ya que es evidente que no es un invento moderno…

Se nos hizo completamente de noche recorriendo los balcones y tarimas, y no tuvimos más remedio que irnos, ya que veíamos menos que Pepe Leche y corríamos el riesgo de dar algún resbalón y sufrir una lesión. Ahora cuando vemos cualquier mosaico romano, nos parece una minucia en comparación con el patrimonio que hay en Villa Romana del Casale.

Después de la visita volvimos al pueblo donde decidimos hacer unas compras en algún súper, y cenar en un panini-burguer. Por cierto no vimos ningún McDonalds o Burguer-King, eso sí, pizzerías, pastelerías y puestos de bocadillos sí. Fue un acierto parar a cenar un poco antes, ya que en Catania encontrar el hotel en el que te hospedas casi es misión imposible.

Se anuncian nueve o diez hoteles en un mismo cartel en calles principales, que suelen ser las de mayor tráfico, y claro, no puedes parar, tienes que seguir circulando si no se quiere provocar un accidente (ver foto).

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Finalmente encontramos el cartel de nuestro hotel, pero lo único que hacíamos era dar vueltas y vueltas por Catania, llamamos al hotel por teléfono sin éxito, preguntamos en varias ocasiones, nadie conocía el  Hotel Villa Mater, ni tan siquiera unos carabieneris. Nos costó más de hora y media de vueltas y vueltas hasta encontrar el hotel.

El hotel es un hotel barato y básico, ideal para pasar una noche.

NOTA:  De aquella experiencia aprendimos a llevar siempre un plano de las ubicaciones de los hoteles donde nos hospedamos, para facilitar su búsqueda

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