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África, Marruecos

Bajo el Puente Natural de Imi n’Ifri

Ir a Imi n’Ifri fue una propuesta de la chica de la agencia. Me sugirió que después de las Cascadas de Ouzoud, de camino de regreso a Marrakech, fuéramos allí y realizáramos el sedero semi-húmedo de la cueva. Y así lo hicimos, lo incluimos en el programa.

Imi n’Ifri está a los pies del Atlas en el valle del Oued Derna, provincia de Azilal. En concreto en Demnate, se encuentra la Gruta de la Boca (en bereber Imi n’Ifri, justo a 70,5 kilómetros de las Cascadas de Ouzoud y a 70 kilómetros de Marrakech.

Panel informativo de Ini n'IfriLa gruta de Imi n’Ifri se formó sobre una garganta hace 1,8 millones de años, y se trata de un puente natural con estalactitas. El barranco es muy conocido en la zona, forma piscinas naturales a las que se puede bajar por un sendero. Sabíamos que el lugar era muy popular, pero la verdad no esperábamos encontrar a tantas personas.

Vista general del barranco de Imi n'Ifri

El barranco estaba lleno de gente

Los vehículos iban y venían

El bus

Desde arriba se veía a grupos de amigos y a muchas familias. Aquello era un ir y venir de gente que llegaba o se marchaba del barranco, subiendo y bajando de autobuses, furgonetas y coches.

Dentro de Imi n’Ifri

Bajar al barranco es fácil, después es inevitable mojarte los pies para poder cruzar el riachuelo y ascender por el sendero que pasa por debajo del puente, y a lo largo de la gruta, atravesándola de lado a lado. Hay que subir por las rocas, las piernas no me alcanzaban y a eso había que sumarle lo patosa que soy en las cuestas… Jose me tubo que empujar desde abajo en más de una ocasión… ¡Me dejé el higadillo subiendo! Entrada a la gruta de Imi n'IfriUna vez superadas las rocas, hay escaleras esculpidas en la roca por las que se sube con facilidad, combinados con pequeños senderos.

Una vez en lo más alto de la ruta, bajo el puente, hay que bajar de nuevo para poder cruzar hacia la otra parte. No me compliqué y en los tramos más difíciles bajé sentada en el suelo. Aunque sólo había un hilillo de agua en el fondo de la gruta, me dio igual mojarme, y la verdad que me vino bien para refrescarme.

Vista desde arriba del Puente de Imi n'IfriTerminada la aventura, volvimos al coche dirección a Marrakech. Poco antes de llegar, paramos en el camino para ver la puesta de sol.

Puesta de Sol de camino a Marrakech

Una cena inesperada

Al rato llegamos al hotel. Nos aseamos a toda prisa para ir a cenar en el restaurante del hotel (teníamos media pensión), pero llegamos 10 minutos antes de la hora de cierre y ¡nos encontramos con las puertas cerradas!

Llamamos a la puerta porque se escuchaba gente, pero pasaron de nosotros. Después de la simpatía mostrada por el recepcionista la noche anterior, teníamos claro que no había nada que hacer, que sería como hablar con la pared. Así que nos fuimos a cenar al restaurante-pescadería cercano. A nuestra llegada días atrás, el dueño de la agencia de viajes nos dijo que allí se comida bien y económico.

Mostrador de pescado del restauranteFue una buena elección, al ver que eramos españoles, el encargado del local buscó a uno de los camareros que hablaba español, y nos atendió él.

Aperitivos del Restaurante PescaderíaCuando se accede al restaurante, primero se elije lo que se desea cenar del mostrador que hay en la entrada. Te lo pesan, lo pagas, y luego pasas dentro del local y te sientas en la mesa libre que te asignan mientras esperas a que lo cocinen. Primero te sirven unas tapitas: un platito de lentejas y otro con una salsa de tomate por persona. Acompañado de un plato comunitario de aceitunas, pan y la bebida. Lo que más me gustó fue que eramos los únicos turistas. Más tarde, cuando nos sirvieron el pescado, quedó claro que completaríamos la media pensión del hotel comiendo allí. ¡Estaba todo buenísimo, fresco y ademas barato!

Después dimos una vuelta, para eso de bajar un poco la cena, y fuimos a parar a una heladería en dirección al centro. Estaba hasta los topes, parecía el local de moda, y claro… Eramos los únicos extranjeros, por eso entramos a hacernos un helado.

L@s clientes del local iban muy bien vestidos, como si después fueran al teatro ¡y nosotros de sport en plan mochilero! Nos pusieron un super-helado que estaba muy bueno y que me costó terminar. Pero lo que más gracia me hizo fue el baño de chicas:El váter infantil tenían un pequeño váter muy colorido para niñas.

Estábamos lejos de la medina y el lugar era totalmente diferente, no tenía nade que ver. Aquella zona era similar a cualquier ciudad europea, tanto en servicios como en la ropa que llevaban tanto ellos como ellas.

NOTAS VIAJERAS

Alojarse en la parte moderna te ofrece lo mejor de los dos mundos.

 

Un comentario

  1. Edgar

    Si, buena comida y mejor helado

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