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Europa, Italia

Sicilia: Palermo (17 días en Italia 8)

Por Sicilia a lo largo de la hisoria han pasado muchos de los pueblos de influencia del Mediterráneo: griegos, romanos, bizantinos, árabes, normandos, españoles y por últimos italianos.

Sicilia no dispone de una fuerte infraestructura turística como ocurre con el reto de las ciudades italianas. La mejor manera de visitar Sicilia es en coche, bien él propio o de alquiler, las empresas de alquiler exigen lo mismo que en cualquier ciudad europea. Las carreteras del norte, suelen ser mejores.

 Palermo fue fundada por los fenicios. Muchos de sus templos tienen una fuerte influencia bizantina realizada por los mejores maestros y artesanos de la época, que años después fueron a Constantinopla (la actual Estambul). El trazado urbanístico mayoritariamente es de la ciudad es medieval.

Cuando llegamos diluviaba, al poco de bajar del tren, nos dimos cuenta de que el ambiente era totalmente diferente al resto de Italia, nada que ver la situación económica del norte. En el andén no vimos turistas, y sí a familias de varias generaciones. Algunos pasajeros llevaban cajas de cartón y bolsas, en vez de maletas y vimos a pocos con traje chaqueta, con la característica elegancia  del resto de Italia.

Palermo  más que una gran ciudad parece un pueblo grande y está llena de contradicciones y matices… Lo que más nos llamó la atención fue lo alegre, bulliciosa, caótica y ruidosa que era. ¡Aun no había visto nada y ya nos sentíamos como en casa! Tal vez por el ambiente mediterráneo que se respira en el aire. Tuvimos la misma sensación años más tarde en Estambul y después, en ningún otro lugar más, de momento…

En algunas de sus calles se pueden encontrar solares o casas medio derruidas junto a edificios hermosos. A nosotros nos atrapó su misticismo enigmático y contradictorio.

¡Te enamora o la odias! No dirigimos a nuestro hotel: El Hotel Marconi. Es un hotel básico alejado del centro que también  funciona como residencia de estudiantes, ya que está cera de una Universidad. Su ubicación es perfecta para desplazarse en coche, si se dispone de él, está cerca de la circunvalación, y es fácil aparcar. Un año después volvimos al Marconi, pero en esa ocasión pasamos más días.

 Después de dejar nuestro equipaje, con las entradas previamente compradas por Internet, nos dirigimos al Palazzo dei Normanni: fue construido por los árabes en el siglo IX, y los normandos lo ampliaron.

La visita es guiada, nosotros la hicimos en italiano y básicamente entendimos las explicaciones, la otra opción era en inglés. Se realiza el recorrido por diferentes salas con frescos y algunos jarrones chinos.

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En la primera planta está La Cappella Palatina : ya la entrada con sus bonitos mosaicos de las paredes, anuncia la espectacularidad de su interior.

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028_Carmen_2G1 569Los expertos dicen que es el mejor ejemplo del estilo árabe-normando-bizantino, para mi es mucho mejor y menos conocido que el que vimos en Estambul, y ya es decir….

Hay que pagar otra entrada.

El interior es espectacular, el suelo es de mosaicos de mármoles, las paredes estas revestidas de imágenes, el artesonado de madera con marcada influencia árabe y varios mosaicos bizantinos del s. XII: Cristo en majestad, ángeles, varios pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento de las vidas de San Pedro y San Juan.

Muy cerca está La Catedral con triple ábside, inmortalizada en una de las películas del Padrino. Es muy hermosa, tiene una mezcla de estilos. Levantaron la catedral sobre una antigua mezquita, que a su vez fue levantada sobre un templo bizantino y a su vez sobre otro romano, que a su vez sobre otro fenicio.

Como se hizo hora de comer nos pasamos por el horno-pastelería y nos compramos la comida, que nos comimos en el piso superior del autobús turístico Citysghseeing Palermo. Fue divertido: con el pelo al viento, el cinturón de seguridad del asiento colocado, y agarrando fuertemente los pasteles para que no salieran volando en cualquier giro o frenada del conductor…

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¡Creo que la comida la digerimos antes con tanto vaivén!

Los autobuses tienen dos rutas y es una buena manera de tener un primer contacto con la ciudad. Recorriéndolas se nos hizo de noche, así que nos fuimos a cenar.

Al día siguiente, teníamos un largo día turístico visitando la Catedral de Monreale  y el Monasterio Benedictino, una de las maravillas de la Edad Media que está a 8 Km de Palermo. El templo griego de Segesta (el mejor conservado) y por ultimo Erice que se encuentra en la cumbre de un acantilado sobre Trapani.
Nota: La conducción en Sicilia no es muy complicada, cuando le coges el tranquillo. Los sicilianos facilitan la incorporación de los vehículos, incluso parando para que te puedas incorporar, y el peatón tiene preferencia y en los pueblos cruza por donde le da la gana…

Hay que tener en cuenta que cuando te adelantan, ponen el intermitente, te has de apartar un poco hacia el arcén, para facilitar el adelantamiento y viceversa, si deseas adelantar, pones el intermitente y los coches de ambos sentidos se apartan, para que puedas pasar por el medio, aunque la linea sea continua…

La mayoría de las carreteras secundarias son malísimas, cuesta bastante llegar a los sitios y casi todas ellas pasan por dentro de los pueblos;  en muchos de ellos desaparecen las señalizaciones para reaparecer en cualquier esquina junto al nombre de la calle.

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