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Europa, Italia

Murano

Quería visitar el famoso museo del vidrio de Murano e ir a una de las fábricas de vidrio, me hacia mucha ilusión, así que por la tarde cogimos el vaporetto en Venecia dirección de Murano, pero cuando llegamos la demostraciones se habían terminado, así que nos dimos una vuelta por las tiendas de Murano y compramos la tradicional Mascara Veneciana con su etiqueta de autenticidad, después cogimos el vaporetto de vuelta.

Y dejamos la  visita a la fabrica del famoso vidrio para el día siguiente. Ver cómo los artesanos realizaban las figuras con el vidrio en se fabrica soplando y dando forma con sus herramientas a coloridas figuras.

De Venecia con dirección a Murano

De Venecia con dirección a Murano

UN POQUITO  DE HISTORIA

Desde el año 1291 la fabricación de los famosos objetos venecianos se traslado a Murano, en parte por en negro humo de las fabricas y la otra parte para evitar los incendios en Venecia y que se dañaron sus numerosos palacios.

El maestro del soplado del vidrio para hacer una figura.

El maestro del soplado del vidrio para hacer una figura.

Se cree que los venecianos aprendieron a trabajar el vidrio gracias descendientes de refugiados romanos, que huyeron cuando cayo el Imperio Romano y con el paso del tiempo los venecianos, fueron mejorando las técnicas convirtiéndose en grandes maestros del vidrio.

El maestro del soplado del vidrio trabajando el vidrio al rojo vivo.

El maestro del soplado del vidrio trabajando el vidrio al rojo vivo.

A finales siglo XII los venecianos y dominaban la técnica del soplado de vidrio en la que hacían espejos de gran calidad, fabricado cristales para ventanas, lampara e incluso joyas. Uno de los principales motivos para trasladar la fabricas a Murano fue para que el Estado pudiera controlar a los artesanos del soplado de vidrio y el lucrativo rentable negocio, se castigaba duramente a los que emigraban enseñando el oficio a otros.

En el siglo XV los diseños y el colorido objetos creados por los artesanos del soplado del vidrio eran valorados mundialmente y el control del Estado aumento, castigando hasta con la muerte a quien enseñara el oficio fuera.

Y en el siglo XIX se inicio su declive y en el XX  como el ave Fénix resurgieron y muchas de las pequeñas empresas venden sus productos al mundo.

El maestro del soplado del vidrio haciendo un plato.

El maestro del soplado del vidrio haciendo un plato.

LA VISITA A UNA FABRICA DE VIDRIO EN MURANO

Ala mañana siguiente volvimos a Murano para probar suerte e intentar ver la demostración, y vaya si la vimos… Murano salvando las distancias, se parece bastante a Venecia, también tiene un Canal Grande, eso si, no tiene los bonitos palacios e iglesias de Venecia. En Murano gira todo en torno al famoso cristal.

Tuvimos el privilegio de hacerlo por tan sólo 1 € por cabeza y solos. Fue impresionante ver como en pocos minutos creaba figuras, cuencos o el caballo rampante, según el artesano ¡El caballito de Ferrari!

El plato.

El plato.

Después de hacer el caballo le dije que cuanto me costaría comprarlo, el maestro del vidrio me dijo que podía comprar uno igual en la tienda, pero yo le volví a insistir en que quería ese. Nos sorprendió porque se acercó al oído de Jose y le susurró que nos lo vendía por diez euros hora y media después en el bar de al lado… Con la boca abierta nos fuimos a visitar la tienda y de allí a Venecia a hacer tiempo.

Llegamos tarde, y el “vendedor” no estaba. Así que Jose se acercó al taller, mientras yo esperaba en el bar. Jose volvió sin encontrarle, así que decidí intentarlo yo por si tenía más suerte; no quería darme por vencida.

El caballo rampante de Ferrari, pero azul que compramos en Murano.

El caballo rampante de Ferrari, pero azul que compramos en Murano.

El taller estaba al final de un largo pasillo y los cristales de los ventanales estaban forrados con papel adhesivo en vez de cristales de colores… Como bien se dice por aquí: en casa de herrero cuchillo de palo, pues lo mismo que en el taller de cristal.

Me pareció ver la silueta de perfil de una persona apoyada en el ventanal decorado y en un agujero en el papel de la parte superior, me pareció ver un ojo parpadeante que me miraba.

La emoción me invadió, pero me controlé. Lo saludé con disimulo, moviendo sólo las manos, sin aspavientos, y en pocos minutos se presentó el maestro que me indicó que le esperase en el bar y que en quince minutos iría. No caminaba, me deslizaba hacia el bar. Mi cara debió ser todo un poema porque Jose riendo me dijo: ¡lo has encontrado, mujer afortunada!

Al poco el soplador de vidrios apareció y salimos a su encuentro con emoción contenida, había que disimular. ¡Parecíamos tres delincuentes traficando con que sé yo…!

Jose le dió los diez euros y el maestro sacó un amasijo de papeles de periódico de debajo de la chaqueta. Le dimos el dinero y nos entregó el bulto. Jose cogió el montón de papel con nerviosismo, le dije que lo comprobara, no fuera cosa que nos engañara. Comprobamos que el caballo estaba envuelto en el papel de periódico…  felices como codornices no volvimos a la parada del vaporetto.

Murano

Murano

Con las idas y venidas a Murano en la barca, con sus innumerables paradas, transcurrieron casi tres horas: el tiempo que queríamos haber dedicado a callejear por Venecia, pero a cambio tenemos un hermoso caballito rampante que nos saca una sonrisa cada vez que lo miramos, por toda aquella aventura…. El resto del tiempo lo pasamos en Venecia hasta la hora de irnos a Milán.

 

Deseo haberte hecho pasar un rato agradable de lectura y si quieres comentar o hacer alguna aportación o contarme tu experiencia, será muy bienvenida.

¡Gracias y felices viajes!

NOTAS VIAJERAS

Con el vaporetto pase mucho más tiempo del que creía. Es conveniente calcular más de una hora en trayectos, porque el vaporetto va más lento de lo que parece y ademas hace un montón de paradas.

Nos hospedamos en el Hotel Locanda SS Giovani e Paolo de Vececia  (Pulsa aquí)

Los objetos de vidrio de Murano, de las tiendas llevan su sello de autenticad, si no lo llevan, es probable que no sean de allí. 

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