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Europa, Polonia

La plaza del Mercado, la Barbacana y Palacio de Staszic de Varsovia

Varsovia, a pesar de ser la capital de Polonia conocemos poco de ella, a excepción de la lamentable escabechina que hicieron los nazis, tanto a los varsovianos como a la ciudad. Prueba de ese desconocimiento es que una de sus ciudadanas más ilustres, pocos saben que es varsoviana y no francesa. Me refiero a una de las mas grandes científicas de todos los tiempos y la primera mujer que recibió el Premio Nobel en 1903 y repitió en 1911, me refiero a Marie Curie-Sktodowska.

Se nota cuando paseas por sus plazas y calles que los varsovianos adoran la cultura, y no sólo porque uno de los centros más representativos sea el Palacio de la Cultura y las Ciencias, sino por sus numerosos teatros, cines, museos y galerías. Prueba de ello es que el Gran Teatro y la Opera Nacional empiezan su temporada en Octubre y termina en Junio, sesionando todos los días a excepción de los lunes. Es una ciudad joven, con un aire universitario, y eso se explica por que hay 70 centros de enseñanza.

img_0749Varsovia es una ciudad de grandes avenidas y zonas verdes, invita a pasearla y recorrerla a pie, prueba de ello es la Vía Real que une la Ciudad Vieja y la Nueva, desde el Castillo Real hasta el final del Parque Lazienki. La mayor parte de las iglesias y de los palacios o edificios históricos se encuentran en la Calle Krakowskie Przedmiescie (Ruta Real). Muchos de ellos pertenecen a organismos oficiales, otros son embajadas extranjeras y otros dedicados al turismo: hoteles, restaurantes o comercios de lujo.

Tras la guerra, los nazis destruyeron prácticamente la ciudad a excepción del barrio de Praga reduciéndola prácticamente a escombros. Hicieron pagar muy caro a los varsovianos su sublevación. Lo extraordinario de Varsovia es que en cuanto terminó la guerra, se reconstruyó la ciudad de nuevo. El casco viejo se reconstruyó tal como estaba antes de la guerra gracias a documentos, pinturas y fotos. Tras cuatro años de protestas, la determinación y la insistencia de los varsovianos en conservar su identidad, finalmente lo consiguieron. Se respetó el antiguo trazado de la antigua ciudad, a pesar de la tendencia de unificación de todo del Comunismo, cosa que no se hizo en las reconstrucciones de los demás barrios varsovianos.

El corazón de la ciudad es su centro histórico: la Ciudad Vieja. Fue restaurada casi desde sus cimientos con tanta dedicación, esmero y en muy poco años, que la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad, es el primer caso en el mundo de reconstrucción. 

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La barbacana y la muralla

La barbacana y la muralla es la puerta de entrada a la ciudad vieja (Stare Miastro). Varsovia es una de las pocas ciudades europeas que conserva parte de su muralla. Una doble circunvalación rodeaba la ciudad con bastiones y torres. La parte norte reforzada con cuatro torres sobrevivió a la II Guerra Mundial gracias a que formaba parte de la fachada exterior de una casa particular. La Barbacana se reconstruyó por completo. Por la calle que parte de ella hacia el interior se llega a la Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja.

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Plaza del Mercado, al fondo la torre del Castillo Real y La Sirena

La colorida Plaza del Mercado también está reconstruida y es uno de los lugares mas animados de la ciudad. La gran mayoría de las casas son restaurantes o comercios. En medio de la Plaza del Mercado está el monumento a la Sirena, símbolo de Varsovia. También está en la plaza el Museo Histórico de Varsovia que ocupa varias viviendas de la plaza. Tiene varias plantas, en la inferior se proyecta un documental en diferentes idiomas, incluido el español.

Continuando la calle se llega a la Catedral de San Juan, que no pasa desapercibida por su fachada. En su cripta están enterrados los últimos príncipes de Mazovia. La Catedral también fue reconstruida. Esta calle tiene muchos comercios en los que se puede comprar regalos, recuerdos y joyas con ámbar, como hice yo; hice las compras de última hora a mejores precios que en Cracovia. Detrás de la catedral hay un bonito mirador y un restaurante, se accede por una calle estrecha.

Al final de la calle Swetojañska se llega hasta el Castillo Real, que no tiene el típico aspecto de castillo medieval como el de Wawel en Cracovia, se parece más a un alcázar. En él se proclamó la primera Constitución en Europa el 3 de mayo del 1791 y la segunda en todo el mundo. Durante la Segunda Guerra Mundial el castillo fue volado por los nazis y quedó reducido a escombros. Fue reconstruido utilizando los fragmentos que se lograron recuperar. Las obras que se exponen son originales, se guardaron antes de la guerra en lugar seguro y otras fueron reclamadas y devueltas. Se pueden comprar dos tipos de entrada para su visita: una con las salas más importantes y el parlamento, y la otra que además incluye las habitaciones reales. En el Patio del Castillo Real, en el mes de julio se celebra el festival Jardines Musicales.

La entrada a el Palacio Radziwill tiene forma de “U” y está custodiada por cuatro leones de piedra con cadenas. Está muy vigilado porque es la residencia oficial del presidente, pero eso no impide que los viajeros nos llevemos el recuerdo fotográfico del palacio y que los soldados no nos digan ni mú. Otra curiosidad de este palacio es que aquí se firmó en 1955, en plena guerra fría, el Pacto de Varsovia: la contrapartida del bloque comunista a la OTAN.

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El Palacio Presidencial y el Monumento del príncipe Józef Poniatowski custodiado por soldados

Desde la calle lo que llama la atención del patio de la entrada es el Monumento del príncipe Józef Poniatowski. Fue un héroe nacional que participó en las guerras napoleónicas (en las que consiguió que Polonia por segunda vez, fuera de nuevo una nación, hasta que Napoleón perdió la guerra). Polonia tiene una historia apasionante y muy agitada. Se la repartieron en tres ocasiones, desapareciendo como país. Los polacos siempre lucharon incluso en el exilio por su patrimonio y para que Polonia continuara siendo una nación.

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Palacio de Staszic (Pałac Staszica)

Continuando la calle y tras dejar atrás iglesias y edificios muy bonitos se llega a la estatua de Copérnico y detrás, el Palacio de Staszic (Pałac Staszica) Es sede de la Academia Polaca de Ciencias y de la Sociedad Científica de Varsovia. Fue construido gracias a un sacerdote activista de la época de la Ilustración (a principios del siglo XIX).  Fue construido sobre las ruinas de un monasterio dominico y anteriormente fue una capilla ortodoxa. El Palacio fue el gimnasio ruso y después una iglesia ortodoxa, que pretendía remitir a las tradiciones ortodoxas del lugar.

Después de tan largo día, le dijimos un hasta luego, porque si de algo estoy segura es de que esta ciudad nos enamoró, y en cuando podamos volveremos a pasear por sus calle y visitar lo que nos dejamos por ver y hacer…. para la próxima vez y deseando que sea muy pronto.

Hicimos unas compras en el supermercado y cenamos en pijama en el hotel como si estuviéramos en casa, porque después de haberla conocido pienso que Polonia, que nos acogió con los brazos abiertos durante unos días, siempre formará parte de mi corazón. Al día siguiente desayunamos temprano y después nos fuimos al aeropuerto y de allí de regreso a España.

 

NOTAS:
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