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Europa, Polonia

La península de Hel

La península de Hel está al norte de Gdansk. Es una larga lengua de arena de 35 Km de largo de entre 100 y 300 metros de ancho paralela a la costa, formando la Bahía de Puck. Al final de la lengua se encuentra el turístico pueblo de Hel, que fue el último lugar en sucumbir al ejército nazi y el último que abandonaron. Hasta el año 1991 Hel sólo era accesible por mar o por el ferrocarril, que construyeron los nazis. De hecho en toda la zona se puede ver los restos de la artillería que dejaron..

Actualmente se puede ir a Hel por carretera, tren o barco. Lo mas rápido es el barco, pero sólo se puede acceder así en los meses de verano desde Gdynia o Gdansk, tardando 2 horas. En la temporada de invierno, que empieza en octubre ya no se puede ir navegando. En tren desde Gdansk el viaje dura unas 2 horas y 30 minutos y hay que hacer transbordo en Gdyna para poder llegar hasta Hel.

La estación de tren a Gdynia

El tren que nos llevó de Gdanks a Gdynia

Por muy pocos minutos perdimos el tren, a pesar de salir con tiempo. Tuvimos que esperar al siguiente, impidiendo la visita al pueblo, con un poco de suerte si no había otro contratiempo llegaríamos a ver la puesta de sol y poco más…

¡Eran un viaje bastante largo, para ver tan sólo la puesta de sol! Pero como nos hacía mucha ilusión ir a Hel, continuamos con el plan.

Tren a Gdynia

En el tren a Gdynia

Tren a Hel

En el tren a Hel

El tren que nos llevo a Gdynia parecía todavía de la época comunista, lo que nos encantó y dio una bonita nota de romanticismo de cine negro. ¡Como en una de la película de espías, con un toque romántico y nosotros como protagonistas!

 

Desde la estación de tren de Gdynia salía el tren que nos llevaba a Hel. Allí hicimos el trasbordo a otro tipo de tren, más cómodo y mas caro también.

La estación de tren de Hel

La estación de tren de Hel

Un rato antes de llegar fue emocionante comprobar que estábamos ya en la lengua, porque se veía la mar a ambos lados entre los campos y árboles que iban apasando

Cuando bajamos del tren en la estación de Hel eran las 17:15, con el tiempo justo para buscar la playa y ver la puesta. Nos abrigamos bien, porque hacia un frío que pelaba.

Panel informativo en la estación de tren de Hel

Panel informativo en la estación de tren de Hel

La península de Hel formó parte mayoritariamente de Polonia, después de la Edad Media pasó a formar parte del Imperio de Prusia, después del imperio de Alemania, yal final nuevamente de Polonia.

A finales del siglo XVIII pasó de ser un pueblo de pescadores a una ciudad portuaria. En el siglo XIX se convirtió para los polacos en un importante centro de descanso con su balneario, hoteles y restaurantes, para poco después convertirse en un importantísimo bastión militar. Su posición estratégica convirtió Hel en un lugar clave para la defensa de Polonia.

Poco después de llegar a la playa recogí arena de la playa para mi colección de arenas del mundo…

¡En el miradores, hay pegatina en las que se prohíbe halar!

¡En los miradores hay carteles que indican que se debe permanecer en silencio!

 

Puesta de Sol en la Península de Hel

¡Siempre creí que esas fotos de puestas de sol donde se teñía todo de rojo estaban trucadas con un filtro!

En mi caso no es así: las olas de la playa se tiñeron de rojo, hasta los cristales de los miradores de la playa se veían rojizos.

El paseo esta lleno de miradores

El paseo está lleno de miradores, iliminados de rojo tras la puesta de sol

Poco después empezó a atardecer, y en un cielo despejado y sin nubes, una enorme y perfecta bola roja empezó a ser engullida por el mar Báltico tiñéndolo todo a su paso de un rojo fuego intenso.

El sol hundiéndose en la Península de Hel, Polonia

El sol hundiéndose en la Península de Hel, Polonia

¡Se me saltaron las lagrimas de la emoción! ¡Fue alucinante! Es una de las puestas más hermosas que jamás he visto, junto con la que vimos en el Cuerno de Oro en Estambul, con la Mezquita Azul y Hagia Sophia al fondo.

El sol hundiéndose en la Península de Hel, Polonia

En unos pocos segundos, se oscureció.

Las fotos no hacen justicia de la realidad, por aquello de los reflejos de las lentes y que los colores no se aprecian igual que lo hace el ojo humano. Por no hablar de la sensaciones que se tienen del privilegio de estar allí, justo en ese instante tan bonito.

El sol hundiéndose en la Península de Hel, Polonia

En unos pocos segundos, todo se volvió rojo

Después de inmortalizar el momento, nos fuimos en busca de la calle principal y se nos oscureció por el camino.

El mar se tiño de rojo en la Península de Hel, Polonia

El mar se tiñó de rojo

Decidimos ir a la estación de tren para esperar la salida del último tren de vuelta. Durante todo el trayecto tuvimos una amplia sonrisa, compensó el esfuerzo de ir para ver la extraordinaria puesta de sol.

Cenamos en el tren de regreso con lo que llevábamos en la mochila, y una vez en Gdansk nos fuimos al hotel. El día siguiente prometía ser duro, lo pasaríamos visitando el mayor castillo de ladrillos de Europa: el castillo teutónico de Malbork, Patrimonio de la Humanidad: subiendo y bajando un montón de escaleras, pero eso es en la siguiente entrada.

 


NOTAS VIAJERAS

  • A la península de Hel se puede ir en barco, en bus y en tren, la opción que elegimos nosotros fue ir en tren porque en esa temporada ya no iba el barco. Nos hubiese encantado ir en barco y disfrutar de la vista de los grandes astilleros de Gdańsk, que tiene el puerto más importante de Polonia.
  • La naviera opera en los meses de verano hasta el 30 de setiembre. El barco sale de Gdańsk por el río Motława atravesando los astilleros y poco después se adentra en alta mar abierto. La travesía de Gdańsk-Hel dura dos horas.
  • En Polonia operan varias compañías ferroviarias y los billetes se compran en las taquillas de cada operador. OJO: en Polonia los trenes se anuncian por él número del anden donde paran y no por en número de vía como en España. Las megafonías son sólo en polaco. Nosotros perdimos un tren porque cambiaron de vía unos minutos antes de su llegada y no nos enteramos, tuvimos que comprar un nuevo billete. Así que preguntar y volver a preguntar, y fijaros de que esté anunciado en el panel del andén.
  • En las estaciones aparte de vender billetes hay algunos servicios como prensa, pastelerías, etc.
  • Los servicios (WC) son de pago, con monedas, hay que tenerlo en cuenta y llevar suelto siempre. En algunas estaciones como la de Gdynia hay hasta duchas.
  • Información turística oficial de Polonia: http://www.polonia.travel/es/folletos

 

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2 comentarios

  1. Las sandalias de Ulises

    Los trenes en Polonia merecen un capitulo aparte, los cambios de “peron”, las múltiples paradas, las “simpáticas” mujeres de la ventanilla, la falta de información, retrasos… pero tienen su encanto especial y te llevan a todos los rincones de Polonia, aunque sea en larguisimos trayectos por muy poco dinero. Después de vivir 2 años en Polonia, les tengo mucho cariño!

    • La Bitácora

      Gracias por tu comentario y comprobamos de primera mano la antipatía y desgana de algunas vendedoras de billetes de tren, a excepción de la de Gdansk, en las dos ocasiones en las que compramos billetes.
      Una mención aparte tienen los guardias de seguridad de las estaciones, no tuvimos ningún problema con ellos, al revés, fueron amables con nosotros. Pero si vimos que cuando estaban cerca los guardias, tanto las personas bebidas o las que parecían indigentes cambiaban su actitud y les cambiaba la mirada desafiante y se calmaban; y si los guardias les hablaban muy bajito, casi al oído, automáticamente se iban si hacer ruido.

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