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África, Marruecos

La dunas de Merzouga o Erg Chebbi

El Desierto de Merzouga o Erg Chebbi está a unos 40 km de Risani, a 50 km de Erfoud y a 570 km de Marrakech. La gran mayoría de turistas que pasan más de 5 o 6 días en Marruecos van a este desierto de arena rojiza.

Los contrastes del desierto negro y los arboles a los pies del desierto de Merzouga.

Los contrastes del desierto negro y los árboles a los pies del desierto de Merzouga.

Después de la lluvia, vino la tormenta de arena que eran casi como proyectiles en la piel. ¡Como picaba!

Los granos de arena de la tormenta eran casi como proyectiles contra la piel,¡como picaban!

Es fácil llegar por la carretera asfaltada desde Erfoud o Risani hasta los pies de las dunas de Merzouga o Erg Chebbi.

 El alojamiento tampoco es un problema, hay alojamientos para todos los bolsillos; desde hace unos años Marruecos está de moda y much@s se acercan hasta las dunas de Merzouga.

De camino al desierto de dunas.

De camino al desierto de dunas.

LA VISITA

En el itinerario que contratamos fue de dos noches en el desierto de Merzouga o Erg Chebbi, las dos noches en jaimas: una junto al Albergue Leila y la otra en en interior de las dunas para poder vivir el silencio del desierto. 

Un poco antes de llegar al albergue soñado en el Sahara nos llovió y después nos recibió una tormenta de arena. ¡Dios como pican los granos de arena cuando impactan en la piel! Nos refugiamos en la kasbah hasta que pasó la tormenta y cenamos allí.

El albergue kasbahs Leila

El Albergue-kasbah Leila a los pies de las dunas.

Rachid, nuestro acompañante, nos dijo que había estado trabajando en el Albergue Leila y que estaba muy contento de poder pasar un tiempo con sus amigos. Nos dijo que “después de cenar, mis amigos y yo haremos música”…

Allí estábamos en el Sahara al refugio de una tormenta de arena, con un calor más que sofocante; no corría ni una pizquita de aire porque estaba todo cerrado a cal y canto. Cuando se hizo la hora cenar, comimos dentro de la kasbah, afortunadamente para nosotros un poco antes la tormenta escampó y abrieron las puertas, entrando el aire y refrescando en interior.

Después de cenar nos tomarnos un té, y como dijo Rachid, “hicieron música en el desierto”. Según él todos los tuaregs son músicos.

Rachid (el del pañuelo amarillo) y sus amigos tocando y cantando.

Rachid (el del pañuelo amarillo) y sus amigos tocando y cantando.

Con la poca luz de las lámparas, casi en penumbra… tal y como había prometió se pusieron a tocar.

Como diría Rachid haciendo música con sus amigos.

Como diría Rachid haciendo música con sus amigos. 

Estuvieron tocando y a cantando, pasado un rato Rachid hizo que me levantara y que tocara con ellos, entre risas y sin ningún sentido del ridículo me lancá… ¡Total no actuaba para ningún publico, sino para mi!

Un poco después Rachid hizo que se levantara Jose y que yo le explicara cómo se hacía música, entre risas le dije a Jose que se dejara llevar y tocara los bongos. Lo mismo le dije a Edgar, que no se resistió mucho. Afortunadamente alguien nos hizo una foto y quedo inmortalizado el mágico momento.

Fue una de las noches más especiales de todo el viaje y además uno de mis sueños que se hizo realidad. Recordaré aquella noche el resto de mi vida, porque realmente fue una de esas mágicas noches a las que cuesta ponerle palabras y te llena el alma.

Todos nos fuimos a dormir a las haimas con una sonrisa de oreja a oreja.

En las haimas, las habitaciones con dos camas, están separadas por mantas.

En las haimas, las habitaciones de dos camas cada una, están separadas por mantas.

En el Albergue Leila nos dijeron que si al día siguiente había tormenta, se suspendería la noche en las dunas. Por la mañana después de desayunar, nos fuimos al mercado de Risani y también al oasis, pero de eso hablo en las dos entradas siguientes. 

Finalmente por la tarde pudimos ir a las dunas a pasar la noche, sin la molesta tormenta de arena. 

Con el miedito en el cuerpo.

Con el miedito en el cuerpo.

Unas horas antes del atardecer salimos hacia las dunas con los dromedarios.

El subir y bajar a lomos del dromedario da bastante miedito, porque el dromedario primero se levanta con las patas traseras y después con las delanteras, y hasta que no te ves arriba vas dando tumbos.

Subimos por turnos y al lado del dromedario había una persona para darte seguridad, en realidad no tienes porqué caer o salir disparada pero lo que es inevitable es el gritar del susto… ¡Es un acto reflejo!

En el Erg Chebbi, en el desierto de Merzouga

En el Erg Chebbi, en el desierto de Merzouga.

Yo estaba muy contenta, porque por fin iba pasar una noche en el silencio de la noche, era una de mis ilusiones. Se han escrito ríos de tinta hablando de ello, de lo mágica de la experiencia… ¡Y yo la iba a vivir! Estaba a unas horas de cumplir uno de mis sueños.

Iniciada la ruta me sorprendió gratamente encontrar plantas entre las dunas (foto de portada), por lo tanto bajo la superficie tiene que haber agua o sí o sí.

La puesta de sol de Merzouga, entre nubes.

Las dos puestas de sol de Merzouga, fueron entre nubes.

Ver como las dunas iban cambiando de colores al caer la tarde, de anaranjados a más rojizos, fue un espectáculo para la vista.

De camino al campamento contemplamos la puesta del Sol a lomos del dromedario, y más tarde llegamos al campamento con las ultimas luces del día, una hora antes de que oscureciera por completo.

Habia una familia viviendo allí.

Había una familia viviendo allí.

Casi llegando había una familia viviendo allí con tres niños, al poco de vernos llegar se acercaron y nos enseñaron pulseras que decían que hacían ellos… bueno el tema de siempre.

A lomos del dromedario, llegando al campamento

A lomos del dromedario, llegando al campamento.

¡No me lo podía creer, hasta en las dunas nos intentaron vender cosas!

Al poco de irse los niños se oscureció y nos indicaron que entráramos en una de las tiendas en la que se estaba preparando la cena. Jose se quitó el pañuelo azul de tuareg de la cabeza… y se me escapó un ¡Pareces Papá-Pitufo! ¡La cabeza de Jose estaba azul!

Cuando más me reía yo más se enfadaba Jose y cuando más cara de enfadado ponía Jose, más risa me entraba, hasta dolerme la tipa de tanto reír. A Jose no le hizo ni pizca de gracia, y a Edgar y a mí nos hizo muchísima. ¡El pobre Jose se veía el resto del viaje con la cabeza azul! Era una más de las tantas tomaduras de pelo que te hacen en Marruecos, pero bueno… se solucionó usando todas las toallitas húmedas que llevaba, y finalmente la cabeza de Jose volvió a su color blanco natural… y también menos cabreado.

El campamento base en el desierto y al fondo los niños vendedores.

El campamento en el desierto y al fondo los niños vendedores.

La cena fue algo escasa, pero lo solucioné con un par de paquetes de jamón envasado al vacío que llevaba en la mochila para casos de emergencia. Nos los comimos sentados en las alfombras del suelo. ¡Nos supo a gloria a tos tres!

Jose y yo nos quedamos fuera y Edgar se fue a dormir a la tienda. Al poco se empezó a oír uno timbales y risas a lo lejos, y mi supuesta noche especial en el silencio de la noche del desierto, se fue a la mierda… Hubo más silencio la noche anterior en el albergue después de apagar el generador, que esta noche en las dunas. Sinceramente me sentí nuevamente estafada y muy enfadada.

Sobre las tres de la madrugada el cansancio me ganó a pesar del follón que se oía, y me quede profundamente dormida fuera de la tienda, bajo las nubes (apenas se vieron algunas estrellas al principio de la noche). Hasta que nos despertaron para ver el amanecer; poco después iniciamos el camino de regreso al albergue montados en los dromedarios. Allí desayunamos y continuamos con el itinerario de nuestro viaje.

Fotógrafa cazada haciendo fotos en el desierto.

Fotógrafa cazada haciendo fotos en el desierto.

¡Conclusiones después de la visita!

Una de las cosas más absurdas es que te inflan a mentiras insultando a tu inteligencia… y para más inri, con unas mentiras con las patitas muy cortas… y claro me iba inflando con cada nueva y absurda mentira hasta terminar teniendo un cabreo morrocotudo, que casi me caga la bonita experiencia en el desierto y el viaje en general… 

¡Me explico mejor!

Se veían claramente, las hullas de vehículos de 4 ruedas al campamento.

Se veían claramente las huellas de vehículos de 4 ruedas hacia el campamento.

Como no me gustó el paseo en dromedario unos años atrás en Tenerife, en el que lo pasé fatal porque tenía la sensación de que en cualquier momento iba a salir despedida, al contratar el viaje en la agencia…

…pregunté si podía ir en coche a las dunas, la respuesta fue que no… 

…a los pocos metros de ir al lomo del dromedario vi en las dunas las huellas de vehículos de 4 ruedas…!  (En la foto de portada se ve claramente) ¿por qué me mintieron en algo que iba a descubrir al poco de llegar? ¡Quien sabe!

Atardecer en agosto. Lo habitual es que los atardeceres sean así, con nubes y no se pueda ver el sol.

Suele ser habitual que los atardeceres sean con nubes y no se pueda ver el Sol. Este atardecer es de Agosto.

A pesar de que las agencias venden pasar la noche en el desierto bajo las estrellas…

son muy habituales las tormentas de arena, se pueden producir en cualquier momento del año, a cualquier hora, y ademas también suele estar nublado.

¡De noches estrelladas… nada!.

A simple vista se ven 4 campamentos base y a la izquierda algunos turistas en dromedario.

A simple vista se ven cuatro campamentos y a la izquierda algunos turistas en dromedario.

Te cuentan que las haimas se montan en un momento y que estás en mitad de la nada ¡¡¡¡Mentira!!!!

En la realidad son fijas y hay un montón de haimas entre duna y duna.

De todo el viaje una de las cosas que más ilusión me hacía era pasar una noche en el Sahara con el silencio del desierto, con su misticismo ¡Fue imposible! Me quedé con las ganas, a pesar de ir en temporada baja (en Agosto) y por lo que tengo entendido ahora es peor, sobre todo en temporada alta.

Como suelo escoger quedarme con lo bonito y positivo, me quedo con la primera noche que pasamos en el desierto, que fue muy mágica, con muchas risas y además todavía quedaban siete días de viaje más y muchas experiencias por vivir.

Deseo haberte hecho viajar por al desierto de Merzouga y que hayas pasado un ratito agradable de lectura.

Si quieres hacer algún comentario o aportación, será bienvenido.

¡Gracias y felices viajes!

 

 

NOTAS VIAJERAS

  • En las dunas en temporada alta, salvando las distancias, puede ser algo parecido a cualquier lugar turístico, se escuchan los ruidosos quads, coches, escandalosos turistas, música, etc.
  • En las haimas si hay intimidad, pero no privacidad como para tener momentos románticos…
  • Pagina oficial de turismo de Marruecos (pincha aquí)
  • Pasar una noche en las dunas del desierto, era la excursión que más ilusión me hacia de todo el viaje y de lo pactado en España nada… ¡Fue una gran decepción!  Por lo que sé a más de un@ le a pasado más de lo mismo, de lo que le prometieron nada, a nosotros por lo menos la agencia nos respetaron el ver el amanecer en las dunas… 

 

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