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América, Nicaragua

Primer día en Granada, Nicaragua (Centroamérica Exprés 22)

Después de desayunar recogimos nuestro equipaje y nos dispusimos a irnos a Granada. Tras salir de la urbanización en la carretera de Masaya donde vive mi amiga, y cruzar la carretera, andamos unos pocos metros hasta llegar a una rotonda y nos dispusimos a esperar el transporte, no tardó mucho en aparecer una furgoneta en dirección a Granada.

Les hicimos una señal y pararon, nuestro mochilas fueron a parar a la baca, y cuando nos dispusimos a entrar en ella con un par de bolsas y las aletas de buceo, nos encontramos que había más gente de pie que sentada. Hasta la fecha cuando habíamos viajado en este tipo de furgonetas todos teníamos asiento, nadie iba de pie. Fue complicado acomodarnos junto con los bultos, sobre todo con las aletas que ya habíamos paseado por toda Centroamérica, pero antes de que saliéramos en direccion Granda, un viajero que estaba sentado, me cedió su sitio, esto me facilitó el viaje.

Llegamos en poco tiempo y nos dejaron en la misma puerta del Hotel La Pérgola, que se había encargado de reservar mi amiga como en el resto de nuestra estancia en Nicaragua. El hotel muy bonito y la habitación funcional. Después de registrarnos dimos una pequeña vuelta por Granada y ver las posibilidades que teníamos en nuestra estancia allí, acordamos dar una vuelta con galesa para la mañana siguiente.

Granada, también llamada La Gran Sultana, demográficamente es la tercera ciudad de Nicaragua. Su carácter colonial la convierte en una de las ciudades más turísticas de Nicaragua. Situada a 47 km de Managua, se extiende bajo el volcán Mombacho en medio de una gran diversidad biológica, su falda es un gran manto de orquídeas (más de 30 variedades de orquídeas, begonias, helechos y una densa vegetación tropical). El volcán está a unos 15 km al sur de Granada y tiene una altura de 1345 m, hay una estación biológica: Reserva Natural Volcán Mombacho. Más información en www.mombacho.org

La ciudad está en la orilla noroccidental del lago Nicaragua o Cocibolca (llamado Mar dulce), es el décimo lago de agua dulce más grande del mundo. Tiene una extensión de 8264 km² y 356 islas e islotes. En sus aguas vive el pez Gaspar (un fósil viviente), el saltarín, el sábalo, el guapote, y algunas especies de agua salada que llegaron del Caribe remontando el rio San Juan y se adaptaron al agua dulce como el tiburón y el pez sierra.

La portuaria Granada es neoclásica, barroca y colonial, sus calles de casas de adobe alineadas con puertas adinteladas, balcones y corredores junto a caserones de arquitectura colonial, con soportales o porticadas, amplios interiores, bellos suelos embaldosados y sobre ellos, las mecedoras, algo muy típico en Nicaragua, que le da un ambiente muy agradable y diferente al resto de los patios que vimos en el resto de Centroamérica.

Estuvimos en varias agencias contemplando posibilidades para después de almorzar; ir al Lago y visitar sus Isletas o subir al volcán Mombacho, para la tarde de ese mismo día. Como no sabíamos qué hacer y hasta pasadas una hora y media no salía ninguna excursión, optamos por almorzar y decidir dónde íbamos a ir esa tarde, pero antes pasamos por el hotel a refrescarnos. Después de preguntar por las diferentes opciones a la recepcionista del hotel, optamos por visitar las isletas. La misma, muy amablemente, nos contrató la excursión con un pescador que vive en una isleta a mejor precio que ofertan las agencias.

Almorzamos en la Pizzería Don Luca, Después nos fuimos al hotel donde nos recogió un taxi y nos llevó hasta el puerto para realizar la pequeña travesía por el lago Nicaragua.

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El volcán Mombacho al fondo

Las Isletas de Granada:

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Nuestro guia

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Lago nicaragüa

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Atardecer en el lago

La persona que nos guió, nos explico y mostró la flora y fauna del lago. Fueron más de dos horas que se hicieron cortas. Poco más hay que decir de la belleza del lago observando las fotos; nuevamente tuvimos el privilegio de ver otro atardecer espectacular y el recogimiento a sus nidos de algunas aves.

Cuando terminó nuestra vuelta, de nuevo nos recogió el taxi y regresamos al hotel, donde nos refrescamos otra vez para salir a cenar. Poco antes empezó a llover a mares, aun así fuimos a cenar al Coyote Bar Grill. El local muy acogedor y la cena muy buena, al ser martes no había mucha gente, pero si un poco de ambiente muy agradable. Después de cenar dimos una pequeña vuelta y después nos fuimos a dormir, el día siguiente prometía ser muy largo, sobre todo la noche en la playa La Flor donde teníamos reservada la excursión en una agencia de San Juan del Sur, para ver el desove de tortugas.

 

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