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Europa, Italia

Florencia (17 días en Italia 15)

Llegamos a Florencia en tren al medio día. Después de registrarnos en el Hotel Stella Mary me dí un baño, no pude resistirme.

Por todos los hoteles que habíamos pasado hasta entonces, no te podías frotar si no abrías las puertas de las mamparas. No sé si existen ofertas de dos por cinco o algo parecido, o bien una especie de competición secreta para ver qué hotel pone el plato de ducha y mampara más pequeños. Porque sitio para poner una plato mayor lo hay ¡Tremendo!

Después nos fuimos a dar una vuelta. Antes del viaje nos vimos cuatro documentales sobre el renacimiento florentino que nos prestaron en la biblioteca. Teníamos dos opciones: o el museo de la Galeria de la Academia o el de los Uffizi, todos los demás estaban cerrados y ninguno abría el lunes.

Como Jose tenía mucha ilusión en ver la Primavera de Rúbens. Decidimos ir al Museo de los Uffizi. La entrada nos pareció un poco cara, y además la guardia de seguridad grosera, preponte y muy desagradable, no nos trató nada bien a nosotros ni a una pareja de españoles que estaba detrás en la cola; rozó el trato vejatorio, les hizo quitar los zapatos, cinturón, camisa, y casi hasta los pantalones en presencia de  todos, no vi ni tan siquiera un trato desagradable hacia ningún italiano de la cola.

El museo hace honor a su fama. Vimos casi todas las obras de los documentales y la biblioteca. Alquilamos el siempre útil audio-guía que nos iba haciendo el recorrido con mucha tranquilidad por las cuarenta y cinco salas. Algunas de ellas estaban expuesta en grandes salas y con una magnifica iluminación que permitía disfrutar, otras pocas grandes obras estaban expuestas con unas pocas bombillas y con una  iluminación procedente de ventanales en el techo, cuando llegamos a ellas era de noche y la luz era insuficiente, que no nos permitió apreciarlas bien. Por lo demás, excelente.

Después nos fuimos a cenar ya que en toda Italia se cena muy pronto, sobre las ocho y media, si no vas a esas horas, después no encuentras nada abierto. Cenamos en un chino; a mí a esas alturas la pasta y la pizza ya me salían hasta por las orejas, deseaba algo diferente y después a hacer nono (a dormir).

El lunes después de desayunar nos dimos una pequeña vuelta hasta la hora en que salía del bus turístico Citysightseeing Firenze, fue una excelente elección. Te acerca a los puntos turísticos in situ, y no a cuatro o cinco calles del edificio o sitio turístico.

Finalizada la vuelta nos fuimos en tren a Pisa.

 

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