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América, Guatemala

Ciudad de Guatemala (Centroamérica Exprés 9)

Después de la visita nuevamente cogimos el autobús hasta San Salvador, después el taxi al hotel y de allí con nuestro equipaje a la estación internacional King Quality para continuar nuestro camino hacia Guatemala, despidiéndonos de un país que aunque inseguro, nos sorprendió por la gran simpatía y amabilidad de sus gentes.

Llegamos también de noche a Ciudad de Guatemala: otra insegura ciudad con guardias armados con recortadas hasta en las panaderías, pero de nuevo contrastada con sus acogedores habitantes.

Le comenté a una excompañera de trabajo, que es argentina y estuvo recorriendo Centroamérica, sobre los típicos miedos que se suelen tener antes de comenzar un viaje tan largo. Ella me tranquilizó bastante y me dijo que referente a Guatemala, que lo mejor eran sus gentes. ¡Y vaya si tenía razón!

Al llegar a la frontera, tanto al entrar como al salir te cruzas con un aluvión de cambistas de quetzales. Nosotros teníamos que coger un taxi al llegar a la estación de Guatemala para que nos llevara al Hotel Spring , le preguntamos al azafato del bus internacional, mientras estábamos en la cola de la aduana, que si nos podía indicar lo que nos podía costar aproximadamente el taxi, para cambiar dólares antes de subir al bus, ya que nos habían dicho que si pagábamos en dólares, nos cobrarían el doble…

Una señora guatemalteca que venía en el mismo autobús y que también estaba en la cola de la ventanilla de entrada a la aduana, y que escuchó toda la conversación, se ofreció a llevarnos con su coche hasta nuestro hotel cuando la recogiera su marido con su hija. Nos dijo que no nos apuráramos, que nos llevarían.

¡Le estaremos eternamente agradecidos!

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La recepción del Hotel Spring

Para acceder al hotel hay que pasar dos puertas cerradas con llave. Elegimos este hotel porque lo recomendaba la guía de Guatemala del Lonely Planet, aunque estuviese en la poco recomendada Zona 1.
Después de dejar las mochilas en la habitación me dispuse a darme una ducha. Encendí la luz del baño, y al mismo tiempo que abría la puerta del armario, empezaron a surgir artrópodos (escarabajos) tanto del baño como de dentro del armario. Mientras, Jose se apoyó un poco en la pared mientras abría la mochila y le cayó encima el cuadro que estaba colgado en la pared… ¡con clavo incluido!

Recogimos todas nuestras cosas, que afortunadamente, aún no habíamos terminado de sacar, y salimos a toda velocidad hacia la recepción. Reclamamos y nos cambiaron de habitación a otra más cara, sin bichos pero igual de cutre. Habían dos vasos encima de una mesa, cogí uno para poner agua, y cual fue mi sorpresa al descubrir que..

¡En el fondo había pegada una costra de ceniza de tabaco!
En fin, nos tuvimos que quedar, pues no podíamos ir buscando hotel a esas horas. Yo dormí envuelta con un saco-sábana que compré por si surgía alguna ocasión especial como esta…
Por cierto, sobre el Hotel Spring, no lo recomendamos a nadie.

 

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