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América, Guatemala

El mercado de Chichicastenango, Guatemala (Centroamérica Exprés 16)

El taxi nos llevó a la estación de autobús, y  nos dejó enfrente del que nos llevaría hasta Chichicastenango.

Antes de poner los dos pies en el suelo, nuestro equipaje iba por los aires hasta terminar en la baca del chicken bus. Esta vez estábamos tranquilos, sabíamos que nuestro equipaje estaba en buenas manos, y como ya estábamos más experimentados nos sentamos al final del autobús, dejando los primeros asientos a las personas que bajaban antes, para no obstaculizar el tránsito. Nos dispusimos a disfrutar, no sabíamos si este sería el último o el penúltimo trayecto en el inigualable, magnifico y único servicio de autobús interurbano, los chicken bus, aunque no lo parezca son mucho más cómodos que los buses turísticos, los inter-mortales, y por supuesto mejor decorados.

¡Dios como corría! ¡Al salir de Guate tuve que cerrar la ventana por miedo a quedarme calva!
Jose disfrutó como un enano viendo como adelantada a todo Cristo. ¡Fue tremendo, corría como alma que persigue el diablo! Y a esto hay que añadir la gran cantidad de vendedores ambulantes que subieron, junto a la particular forma de recoger viajeros y subirlos al autobús, mientras se oía como el otro revisor caminaba por el techo atando el equipaje en la baca, y los viajeros que bajaban donde les daba la gana.

Aproximadamente dos horas y media después llegamos a Chichi, eso sí, un poco más y nos quedamos sin el equipaje pues nada más bajar siguió su camino, y al oírnos gritar a nosotros y a una pareja de estadounidenses que viajaban en el mismo autobús, y vernos hacer aspavientos, las personas que estaban en la calle hicieron indicaciones al conductor, que paró, nos pidieron disculpas y nos bajaron el equipaje en un plisplás, y continuaron su camino.

¡Por poco nos quedamos con lo puesto! ¡Qué susto! Finalmente quedó todo como una anécdota más de este nuestro gran viaje. El día empezaba con fuertes emociones y aun quedaban un montón de horas por vivir….IMG_1362

El pueblo de Chichicastenango se encuentra en la cima de una  montaña de abundante arbolado del Quiché, IMG_1360también conocido como Santo Tomás y apodado coloquialmente Chichi, es centro espiritual de los indígenas, ya qua que fue donde se encontró el Popol Vuh (el libro sagrado de la civilización Maya), aunque es más conocido por su famoso y colorido mercado de los jueves y los domingos.

IMG_1365Elegimos el jueves porque hay menos turistas, aunque según parece los mejores días para visitar Chichi son las vísperas de mercado, cuando los indígenas descienden de las montañas cercanas para montar sus puestos en la explanada de entre la iglesia de Santo Tomás y el del Calvario.

IMG_01364Sin duda es el mejor lugar para realizar las compras y a última hora, el precio baja considerablemente, eso sí, hay que estar preparado para el regateo y el acoso de los vendedores callejeros del extraordinario y colorista mercado.

Chichi es una ciudad empedrada, de esas que te invitan a quedarte y pasear por sus calles coloniales. Al poco de llegar nos ofrecieron un lugar donde dejar el equipaje por unos quetzales, nos pareció caro, pero no nos quedó otra. Ya más ligeros nos fuimos a desayunar, aunque más bien fue un almuerzo temprano.

Nosotros desgraciadamente estábamos muy cansados, cuanto apenas habíamos dormido, y se nos hizo insufrible el acoso de los vendedores que nos perseguían ofreciéndonos sus productos. IMG_1367Después de comprar un hermoso tapiz, la persecución de otras vendedoras con tapices fue tremenda. Nos dispusimos a irnos a un hotel a tomarnos un café hasta la partida a Panajachel.
Después de recoger nuestro equipaje de la particular consigna: el almacén de una cooperativa de manzanas, nos dirigimos a las 14 horas, hasta nuestro siguiente destino en Santa Cruz de la Laguna.

NOTA:  Sin duda Chichi, es uno de los lugares en los que volveríamos con los ojos cerrados, eso sí, intentaríamos pasar dos noches: viernes y sábado, y así poder disfrutar del mercado del domingo y de la misa en español y quiché, y de la posterior fiesta del sábado y después poder disfrutar de la verbena a las 20 horas.

Hotel Santo Tomás: Nos tomamos un café, el local es una maravilla, eso sí, es caro.

Al  pequeño bus turístico, lo llaman el inter-mortal: porque sufren muchos accidentes, suelen ir muy rápidos, demasiado.                                   Nosotros no tuvimos ningún problema, a excepción de la ida a Copán, donde sí lo pasamos algo mal. Solíamos desplazarnos con ellos, porque son directos a los lugares turísticos, y aun así, se suele tardar horas en llegar…

 

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