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Europa, Polonia

El castillo Teutónico de Malbork

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La estación de tren de Malbork por dentro

Al castillo se puede llegar en tren desde Gdansk, el pueblo de Malbork está a una hora (a nosotros nos costó bastante más por un retraso del tren, parece que los cercanías suelen tener algún que otro retraso), y desde allí hay un paseo tranquilo de poco más de 10 minutos a pie. Tras cruzar el pueblo a poca distancia se encuentra el castillo, está bien indicado y se llega fácilmente.

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La estación de tren de Malbork por fuera

El castillo es Patrimonio de la Humanidad y eso nos hizo decidir visitarlo, también por qué disponia de mejor horario, aprovechado mejor el tiempo que en Gdansk, en el que podríamos ver probablemente, solo un par de los museos (el horario de visitas de ese día de la mayoría de ellos, era de 10 a 14 horas), que lo dejamos para un futuro (espero que muy cercano).

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Indicación del camino

El Castillo de Malbork  fue construido entre los siglos XIII y XIV íntegramente de ladrillo. Pertenece a la red de castillos de la Orden Teutónica del norte de Polonia, que se erigieron con el fin de cristianizar las tierras del Báltico. Por lo que leí en la preparación del viaje a Polonia, la convivencia del pueblo con los teutónicos, aunque hubo temporadas pacificas, fue más bien bastante agitada.

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En el panel informativo hay una fotografía del estado del castillo después de la guerra

El castillo de Malbork es de visita obligatoria si se está por la zona. Llamado la mayor montaña de ladrillos al norte de los Alpes, y también la Perla de Pomerania, no defrauda.

Polonia es mayoritariamente plana, con pocas barreras geográficas  naturales (cadenas montañosas, etc.), de ahí la larga lista de invasiones constantes de sus vecinos, a lo largo de toda su historia. Polonia incluso llegó a desaparecer como estado, y gracias a Napoleón, que la restableció, volvió a ser una nación.

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El puente levadizo, la entrada al Castillo Alto.

El castillo de Malbork es la joya de la Orden. A mediados del siglo XV pasó a manos polacas, luego de prusianas, fue una de las bases del ejercito nazi y finalmente acabó siendo bombardeado por el ejército soviético en 1945 y parcialmente destruido. El gran trabajo de recuperación permite hacer un viaje al pasado del castillo.

El castillo se divide en El Castillo Alto y Castillo Mediano, ambos con varias plantas, y los museos se encuentran alrededor del patio.

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En el patio, frente al museo del ámbar y detrás de mi el Castillo Medio.

En la información que se facilita en el propio castillo se indica que la visita al recinto con sus museos dura aproximadamente sobre 3 horas y media. A mi me costo más, unas veces porque me quedaba embobada admirando algunas obras, o bien escuchando las explicaciones de la audioguía por segunda vez, y otras por el overbooking en las escaleras.

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Reloj hecho de ámbar expuesto en el museo del ámbar de castillo.

También hacer mención al Museo del Ámbar que hay en su interior, que según algunos foros es mejor que el de la capital del ámbar: Gdansk.IMGP7489

Me sorprendió que un castillo del siglo XIII esté construido de ladrillos y no de piedra, como la gran mayoría de castillos medievales que he visto. Lo normal es que se construya usando los materiales que hay en la zona. El ladrillo es mejor aislante que la piedra y mucho más fácil de fabricar y construir. En Polonia hay muy pocas canteras y resultaba muy costoso construir con granito, limitandolo así a los elementos más expuestos al ataque del enemigo como: los cimientos, portales y marcos de las puertas. Por esta escasez de granito, las construcciones de la Edad Media en toda Polonia son mayoritaramiente de arcilla (de ladrillo); como ejemplos: la Barbacana de Cracovia y Varsovia, o el castillo de Wawel de Cracovia.

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Frescos originales en el techo

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La cocina

Destacar la simpatía de las guardianas de las salas del castillo (mayoritariamente mujeres), que fueron muy amables cuando les pedí que me hicieran más de una foto con algunas mis cámaras con mi habitual desparpajo para poder inmortalizar la extraordinaria visita al castillo y asegurarme que saldría en alguna foto con los ojos abiertos.

La gran mayoría de carteles están en polaco y es una buena opción visitarlo con guía local o con la opción mas barata de “el audioguía” (hay en español).

Nosotros elegimos esta opción. Mi guía de viajes, La Guía Azul, recomendaba estar pronto porque las audioguías se agotaban enseguida.IMGP7470

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La calefacción del castillo

Básicamente lo visité todo, pero me hubiese gustado disponer de una hora más y verlo con más tranquilidad.

Lo que más nos llamó la atención en las salas más importantes es que había calefacción en muchas habitaciones. Mediante piedras calientes y también con el sistema tipo hipocausto, un sistema de calefacción que usaban los romanos en sus termas. Con el cual mediante el fuego de leña que ardía todo el día en la parte baja, en la chimenea del sótano, se calentaba las habitaciones y salones por los conductos en el interior de las paredes. Una vez alcanzada la temperatura deseada, se cerraban los orificios de escape y se abrían los canales.

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Salón donde hay incrustada en la pared una bola de cañon

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Primer plano de la bola de cañón.

Muchas de las salas están prácticamente vacías o con algún resto de lo que fue en el pasado, aun así, es un lujo recorrer sus pasillos con siglos de historia.

Finalizada la visita, nos fuimos a la estación con dirección a Gdansk. Esta vez el viaje fue rápido y sin contratiempos, no como por la mañana que perdimos una hora e hicimos un transbordo para llegar antes, gracias a las indicaciones del amable revisor del tren.

Una vez en Gdansk almorzamos en un kebab, aunque era más bien hora de merendar…, y después a pasear por sus calles hasta la salida de nuestro tren nocturno hacia Cracovia. ¡Aun quedaba toda una la tarde-noche de visita por Gdansk!

 

NOTAS: En toda Polonia el horario de visitas de los museos cambia según el día y temporada. También hay entradas reducidas para las visitas durante las últimas horas antes de cerrar.

También recomienda mi Guía Azul: el pasear en barco por el río Nogat y obtener una panorama del castillo desde el agua. Nosotros sólo visitamos el castillo y obtuvimos dos panorámicas a bordo del tren, al ir y al volver. Por la noche hay un espectáculo de luz y sonido. En los alrededores se encuentra la “Pequeña Holanda”, unas tierras bajas en las que emigrantes holandeses introdujeron su particular estilo arquitectónico. Cerca se puede visitar también el Castillo de Gniew. Por otra parte, los sábados una empresa privada organiza un paseo por el río para admirar la fauna.

 

NOTAS:

Enlaces de interés: Web oficial

 

 

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