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América, Nicaragua

San Juan del Sur, Nicaragua (Centroamérica Exprés, día 24)

Pasada media hora salió el chicken-bus, y casi cuando estábamos a punto de llegar a Rivas, se averió. Al estar parado el autobús, el “aire acondicionado” dejó de funcionar (el aire refrescante que entraba por la ventana…) y el calor era insoportable.

Aunque teníamos tiempo de sobra, nos estábamos empezando a poner nerviosos, pues teníamos que coger otro bus para ir a San Juan del Sur y estar en el Casa Oro antes de las 19 horas para confirmar nuestra asistencia a la excursión nocturna para ver desovar las tortugas en la playa de La Flor.

Estuvimos parados algo más de veinte minutos, tanto el conductor como los dos acomodadores se les veía engullirse en el capó, primero el conductor, después un acomodador subía a por algo y dejaba la herramienta que llevaba en la mano, de nuevo el conductor se metía de nuevo en el motor, después salía y hacía lo mismo el otro acomodador, y así sucesivamente.

Entre los pasajeros la expectación sobre la avería era máxima, y subía por momentos. Los únicos que estábamos nerviosos éramos nosotros, los demás parecían tranquilos. Pasados veinte minutos que se nos hicieron eternos, subieron el conductor, los acomodadores y todos los pasajeros que bajaron del bus, y seguimos camino hasta Rivas.

Una vez en Rivas, cogimos un coche particular que hacía los servicios de “taxi” junto con dos turistas más, un australiano y una inglesa. Llegamos muy justos de tiempo, pero llegamos.

Pagamos la excursión que nos pareció un poco cara en la recepción de Casa Oro, un albergue de mochileros, y nos dijeron que en una hora habría una reunión informativa a la que debíamos asistir con puntualidad. Así que nos fuimos a nuestro hotel a cambiarnos de ropa.

Ya refrescados y bien perfumados, salimos con los chubasqueros y los bocadillos que compramos en Granada (la cena), asistimos a la reunión en Casa Oro.

Yo estaba que no cabía en el cuerpo, pues iba a hacer realidad otro de mis sueños, ¡iba a ver desovar a las tortugas! ¡de verdad de la buena! ¡al natural y no en un documental!  Como llegamos pronto, nos comimos los bocadillos en una mesa del albergue, y por fin se hizo la hora de la reunión… Creíamos que sería una reunión corta, la típica para indicar las normas, y nos iríamos en seguida. Pero no fue así: salimos de noche de allí, una noche de casi Luna Nueva cuando se vería menos que “Pepe Leches” y más aun, cuando el objetivo de la excursión era ver… Claramente era un servicio hecho para norteamericanos mochileros idealistas y surfistas.

La impresión fue pésima. Por nuestra experiencia y con pocas excepciones, preferimos l@s guías y agencias locales pequeñas, porque aparte de mimarte y cuidarte, aman lo suyo y suelen transmitir el entusiasmo en la actividad.

No nos gustan las excursiones masificadas hechas para turistas, en parte porque suele pasar estas cosa….. Se sale tarde, se pasa poco tiempo y ademas masificado y no se disfruta igual si te empujan constantemente y dispones de segundos para ver y además la comodidad del transporte, no suele ser prioritario. Huimos si podemos de ellas. ¡Ya era muy tarde para buscar otras opciones!

San Juan del Sur es como tantas ciudades costeras con multitud de servicios para mochileros y surfistas (tiendas, bares que cerraban a altas horas de la madrugada, discotecas, albergues, pensiones), el Hotel Casa Oro es una pensión de mochileros, es lógico que su clientela saliera después del atardecer, cuando ya no se podía surfear, y después de una larga siesta para poder seguir hasta la madrugada.

También nos informaron de que vendían camisetas, llaveros, peluches, etc, y parte del precio estaba destinado a la ayuda para la conservación de su refugio.

La reunión fue un documental que hablaba del peligro de extinción por el contrabando indiscriminado de huevos para la comercialización. Nos dijeron que los huevos de tortuga no tenían esas supuestas propiedades vigorizantes, que al hombre no daban más potencia sexual, ni más longevidad, ni fuerza, etc. Hicieron mucho hincapié en que no comiéramos huevos de tortuga ofertados por multitud de restaurantes. Puesto que tenían que pasar muchos años para que una tortuga alcanzase la madurez y desovase una vez al añoy que aunque pusiera muchos huevos, muy pocos llegaría a adultos, y el trafico de huevos estaba empeorandolo mucho, tanto que muchas tortugas están en peligro de extinción. Primero lo pasaron en español y después en inglés, ya que eramos seis que hablábamos español y los demás inglés.

Que aun no se había producido la gran arribada pero podríamos tener suerte y ver también el nacimiento de algunas tortuguitas. Nos explicaron que no se sabía porqué un día indeterminado llegaban a la playa por miles; era como si quedaran de acuerdo con un día determinado para salir a desovar. En los estudios que se habían hecho no había ningún tipo de coincidencia para poder establecer un parámetro, sólo se sabía que se producía todos los años un día entre finales de julio y principios de septiembre: ya por la mañana empezaban a arribar y ya caída la tarde se concentraban miles en la playa, a veces de forma continua en un goteo constante, y otras ocasiones todas a la vez casi al mismo tiempo de tal forma que muchas tenían que esperar en el agua hasta que las que estaban en la playa se fuesen y así poder salir a desovar ellas.

En la reunión nos dijeron que aun no se había producido la gran arribada pero podríamos tener suerte y ver también el nacimiento de algunas tortuguitas. Nos explicaron que no se sabía porqué un día indeterminado llegaban a la playa por miles; era como si quedaran de acuerdo con un día determinado para salir a desovar. En los estudios que se habían hecho no había ningún tipo de coincidencia para poder establecer un parámetro, sólo se sabía que se producía todos los años un día entre finales de julio y principios de septiembre: ya por la mañana empezaban a arribar y ya caída la tarde se concentraban miles en la playa, a veces de forma continua en un goteo constante, y otras ocasiones todas a la vez casi al mismo tiempo de tal forma que muchas tenían que esperar en el agua hasta que las que estaban en la playa se fuesen y así poder salir a desovar ellas.

Es todo un misterio que todos los años afortunadamente se produce y, desgraciadamente La Flor es uno de los pocos lugares de desove que quedan en el mundo, ya que dejaron de ir a muchas de las antiguas playas donde tradicionalmente habían desovado al haber sido urbanizadas, porque se sabía que si al llegar a la playa no reconocían el lugar donde habían nacido, no regresaban y los huevos se perdían.

Estaríamos un mínimo cuatro horas, (eso anuncian) a no ser que coincidiéramos con una gran arribada y hubieran demasiadas tortugas y las pudiéramos molestar. Finalizada la charla nos presentaron a la guía, una nicaragüense, y a continuación nos dijeron que el transporte ya había llegado. En frente de la puerta estaba el camión. Nos abrieron las lonas y subimos por la parte trasera y una vez arriba vimos nuestros caros asientos:

Dos bancos de esos de tablones de madera que se suelen encontrar en los parques, apoyados respaldo contra respaldo y soldados al suelo del camión. Los asientos para un parque están bien, pero no para ir sentados sobre ellos por caminos de tierra llenos de baches. Fueron muy incómodos y demasiado duros, saltando constantemente sobre ellos cada vez que cogíamos un bache, que fueron muchos.

Como era de prever, después de más de media hora por un camino lleno de baches llegamos a la playa muy dolorid@s y con leves moraduras o molestias que durarían días, en espaldas, piernas y culete. Lo pasé verdaderamente mal. Pese al incómodo transporte el ánimo seguía bien en alto.

Llegamos a la casa de los guardias del parque la veintena de personas que éramos, y una vez estuvimos todos reunidos resguardados de la lluvia, que empezó unos minutos antes de llegar, la guía empezó con todas las recomendaciones. Creíamos que habrían dos guías: en español e ingles, pero no…

¡Era la misma para el numeroso grupo!

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