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Europa, Italia

Roma: Villa Adriana y Ostia Antica (17 días en Italia 14)

Villa Adriana está a 40 Km. de Roma, una línea de autocar (Acotral) hace el trayecto cada 15 minutos con salida en la estación de metro de Rebibbia.

Nosotros fuimos en tren desde Roma hasta Tívoli, desde el centro tomamos un autocar urbano y después hicimos una caminata de 3 km. hasta Villa Adriana.

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Las termas

Nuestro día empezó mal porque perdimos el tren que nos llevaba a Tívoli por tres minutos y tuvimos que esperar una hora, pero durante el día nuestra suerte cambió…

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Mármol del techo de las termas menores

 Villa Adriana es Patrimonio Mundial de la Unesco, fue construida entre los años 118 y 134. Era la suntuosa residencia veraniega del emperador Adriano, diseñada en gran parte por él mismo en fusión con la naturaleza, donde pasó los últimos años de su vida y desde donde gobernó el Imperio. Su numerosa corte, vivió allí de manera permanente, incluida su esposa.

Después de Adriano, la villa fue usada por varios de sus sucesores. Durante el declive del Imperio Romano, la villa cayó en desuso y quedó parcialmente en ruinas. En el siglo XVI, el cardenal Hipólito II hizo que gran parte de los mármoles y estatuas de la villa se trasladara para decorar su propia residencia (Villa del Este) ubicada en las cercanías. Entre las estatuas que había aquí se citan una copia del Discóbolo de Mirón, las ocho musas de Cristina de Suecia (Museo del Prado) y posiblemente la Diana de Versalles (Museo del Louvre).

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Las muestras evidentes del expolio

Durante la vista escuché a una chica con acento sevillano que guiaba a un pequeño grupo, ni corta ni perezosa le pregunté si era guía, me dijo que no, que había estado trabajando dos años en las excavaciones y había vuelto con su familia para enseñarles la villa. Le pregunté si le importaba que nos uniéramos al grupo, y ella respondió que encantada. Al principio estuve calladita, pero luego la estuve bombardeando con preguntas que muy amablemente nos contestó. Fue increíble, a lo mágico del lugar se le unió el poder disfrutar de lo que veíamos gracias a sus explicaciones.

¡Tuvimos la gran suerte de cruzarnos con ella y obtener información de primera mano!

Después de más de tres horas largas de visita, nos hubiéramos quedado más tiempo, pero nos tuvimos que ir de regreso hacia el autocar, porque en nuestro último día en Roma deseábamos también visitar Ostia Antica.

Cuando nos faltaban unos 300 m. para llegar a la parada del autocar que nos llevaría a la estación de tren, lo vimos llegar, así que nos tocó correr como unos desesperados, pero lo pudimos coger.

A  los cinco minutos de llegar a la estación llegó nuestro tren.

De Tívoli nos dirigimos a Roma para poder ir a Magliana donde se encuentra La antigua ciudad romana de Ostia (Del latín “Ostium”= desembocadura) laminada por el rio Tíber y por la mar (el Mare Nostrum), que se encontraba en un ámbito muy diferente del actual.

Ostia Antica conoció una actividad intensa hasta el siglo IV d. C. 52_Carmen_2G1 921Poblada por 100.000 habitantes en la época de los emperadores romanos, la ciudad rebosaba de mercaderes, marinos, transporte de esclavos y también artesanos.

Centenares de miles de personas confluían en su puerto, procedentes de todos los lugares del Imperio Romano. La ciudad fue siendo abandonada progresivamente, por una parte provocaba verdaderos estragos en la población y, por otra, debido a que la rada se fue cubriendo de arena y nuestros antepasados no sabían cómo evitarlo.

Enterrada en arena durante siglos, Ostia Antica es hoy uno de los testimonios más ricos de la Antigüedad.

Hostelerías, termas, villas patricias, templos, fuentes, almacenes y factorías de negociantes en grano, muestran su rostro en medio de una lujosa vegetación mediterránea. Algunas mansiones patricias conservan hermosos mosaicos policromados.

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Calle

El puerto de Ostia, fue ampliado y modificado por cada emperador deseoso de dejar en él sus huellas, viene a ser una especie de museo de dinastías antiguas. Entre las ruinas más celebres el foro y el teatro (donde se ofrecen a veces representaciones de opera).

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Terme di Nepttuno

En Ostia es donde los arqueólogos han podido hacerse una idea casi exacta de lo que fueron los primeros edificios de viviendas de protección oficial  del mundo. Las insulae, casas de renta que podían alcanzar ocho pisos, cuyos niveles estaban divididos en departamentos, y estaban orientados, al contrario que las villas patricias, hacia la calle.

El acceso es fácil con la línea ferroviaria saliendo de la estación de Metro Magliana, salen cada hora. 

Desde la estación está muy cerca (sobre 1 Km) y bien indicado. Habíamos leído que el recinto era grande, pero no nos esperábamos que fuera tan enorme, sólo vimos una cuarta parte. Bueno, ahora tenemos una buena escusa para volver a la Ciudad Eterna y poder terminar la visita a Ostia.

La última noche nos permitimos el lujo de cenar en un restaurante del Ghetto. Pedir la cena fue una aventura: el primer plato sabía que era pasta con guarnición ¿cuál? quien sabe.

Para el segundo plato creí pedir pulpo y me sirvieron albóndigas de carne. Aunque estaban riquísimas las albóndigas, me quedé con las ganas de comer pulpo…

El paseo de después de cenar fue corto, estábamos muy cansados y caminamos hasta llegar a Santa María in Trastevere; habíamos tenido un día muy largo con las visitas de Villa Adriana y Ostia Antica, y al día siguiente nos esperaba Florencia.

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