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Europa, Italia

Roma: el Vaticano (17 días en Italia 13)

Nos costó llegar porque había una manifestación que colapsaba el tráfico, ya de por sí saturado. Según parece es muy habitual que se corte el tráfico por alguna manifestación.

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San Pedro

San Pedro es enorme y grandioso tanto en las proporciones como en el arte, pero yo no me sentí agusto, tal vez por la masificación de la gente que iba empujando, o por el lugar en sí. Lo vimos rápido y nos fuimos a los Museos del Vaticano.

Lo llevábamos estudiado de casa y sabíamos que es uno de los mejores museos del mundo, que además incluye la famosa Capilla Sixtina.

Después de pagar la carísima entrada alquilamos un audio-guía. Se supone que la visita es de aproximadamente tres horas, nosotros estuvimos seis horas y media. Es casi imposible avanzar, en parte por la masificación de personas que los visitan y porque ya dentro de las salas las obras están amontonadas, por lo que todavía cuesta más avanzar.

Aunque parezca mentira, una gran parte de la gente sólo está interesada en la Capilla Sixtina. Las salas y galerías que conducían a la Capilla estaban casi intransitables; paradójicamente las salas y sub-salas de unos de los museos más importantes del mundo, estaban casi vacías.

¡Hay obras muchísimo más importantes y relevantes dentro del Vaticano que la Capilla Sixtina! 

23_i00232 Teníamos mucho interés en visitar las joyitas del Vaticano, como el Museo egipcio: parte de la colección son estatuas halladas en Roma (y alrededores) traídas de Egipto en época romana (según me explicó el amable vigílate muchas eran de Villa Adriana); en el importantísimo Museo Chiaramonti están expuestas casi mil estatuas antiguas de divinidades, estatuas-retrato, aras y ornamentos arquitectónicos, urnas y sarcófagos, etc. Todos sabemos, gracias en parte al cine, que los romanos hicieron negocios y más tarde conquistaron Egipto.

El Museo Pio-Clementino es un antiguo museo de esculturas único en su género.

El Museo Gregoriano Etrusco contiene materiales procedentes de excavaciones privadas, antigüedades romanas y una gran colección de vasos griegos, italiotas y etruscos. Es una joyita puesto que hay muy pocas referencias de este pueblo, a pesar de que se dice que los romanos son los descendientes de los etruscos.

La Sala de la Biga, las Galerías de los Candelabros, de los Tapices, de los Mapas, de San Pio V, la Estancia y la Logia de Rafael, la Sala de los Claroscuros (posee un techado y frescos impresionantes), la Capilla Nicolina

Los apartamentos de los valencianos Borgia: donde se expone parte de la colección de arte Religioso Moderno. Me sorprendió que la audioguia indicara que la historia había sido muy injusta con esta familia, puesto que realizaron numerosas mejoras y suspendieron muchas de las leyes e impuestos que oprimieron a pueblo. ¡Como serían los anteriores papas!

Los museos de la Biblioteca Apostólica Vaticana: una gran colección de documentos y archivos.

La Pinacoteca: pinturas y tapices extraordinarios, es una de las salas más importantes.

Museo Gregoriano Profano: hay una gran colección de antigüedades de origen griego y de la época clásica.

El Museo Pio Cristiano: antigüedades cristianas.

Y cómo no, La Capilla Sixtina: los frescos son una maravilla aunque me esperaba una sala más amplia y grande.

Pasadas las dos de la tarde, y al ritmo al que íbamos, nos podía pasar lo mismo que le ocurrió a una amiga, que se le hizo tarde admirando las salas y cuando llegó a la Capilla estaba cerrada. Cuando llega la hora del cierre van cerrado las salas, exceptuando aquellas que son de paso hacia la salida.

Le sugerí a Jose que bajáramos hasta la Capilla aprovechado que era la hora de comer y había menos gente, para luego subir contra corriente y seguir disfrutando de la visita. Así lo hicimos, y fue un acierto, la vimos dos veces y la primera sin aglomeraciones. Sólo se nos quedaron por ver dos salas: el Museo Misionero-Etnológico con objetos de culturas extra-europeas, y el Pabellón de las Carrozas.

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El Panteón

Después de la visita al Vaticano fuimos paseando hasta el Castel y puente Sant’Angelo en dirección a El Pantheon de origen griego y que significa literalmente “templo de todos los dioses”.

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Fue levantado en su forma original en el año 25 a. C. por encargo de Agripa, yerno del emperador Augusto, cuyo nombre adorna aún el frontispicio del pórtico. Ampliado y transformado bajo el periodo de Adriano en 125 d. C., no se convirtió en iglesia hasta 608 d.C. y se consagró entonces a todos los santos cristianos y a la Virgen María.

El interior del templo es realmente extraordinario. No se sabe si su majestad se debe a su forma circular o a la fenomenal cúpula que domina el espacio y cuya cima está calada para obtener un pozo de luz. Es uno de los templos más increíble, bonito, mágico, impresionante y majestuoso de los que hemos visitado, te quedas con la boca abierta al contemplarlo.

No demasiado lejos se encuentra la Plaza Navona donde compramos un óleo de un paisaje de la costa malfitana cerca de Nápoles. Después nos fuimos a la Fontana de Trevi y desde allí nos dirigimos hacia el metro para ir a la Piazza di Spagna donde dimos por finalizado el día y volvimos andando al alojamiento.

 Nota: Hay que tener en cuenta a la hora de planificar la visita, que el horario de los Museos del Vaticano, no es siempre el mismo: depende del día, puede ser más amplio o no.

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