Menu

América, Guatemala

De Santa Elena a Chichicastenango, Guatemala (Centroamérica Exprés)

Si encontrábamos un medio de transporte podríamos regresar a primera hora de la mañana a Santa Elena y desde allí tomar un autobús hasta Ciudad de Guatemala, lo que nos emplearía todo el día. Pero el primer minibus que salía de Tikal lo hacía a las dos de la tarde, por lo que tuvimos que permanecer toda la mañana en la zona del Centro de Visitantes (las entradas para el parque ya no nos servían para un tercer día).

Lo que en un principio podría parecer un contratiempo se convirtió en un acierto: nos levantamos sin prisas, desayunamos en el restaurante del hotel y visitamos el Museo Cerámico, que contiene entre otras cosas, piezas halladas en las excavaciones correspondientes a los restos funerarios de la tumba del rey Luna Doble Peine. Aunque pequeño y austero, el museo está medianamente bien conservado, y el precio que se paga por la entrada resulta justo.

IMG_1338Alrededor del Centro de Visitantes comenzó a congregarse un montón de guates, y apareció un grupo de “majorettes” bailando al compás de la típica música de banda musical centroamericana. Resultó ser que aquel era el día del aniversario del parque y se celebraba una especie de fiesta de los empleados.IMG_1333En una sala semiabierta al aire libre, el director del parque y el representante de los empleados pronunciaron discursos y a continuación, sobre el escenario, la bella “Reina del Parque” impuso corona y banda a la nueva “Novia del Empleado”, más de un centenar de locales aclamaron y aplaudieron entusiasmadamente los actos, mientras algunos pocos visitantes contemplábamos las escenas sorprendidos.

Una vez terminado el acto, visitamos el Museo Lítico, que contiene una serie de estelas esculpidas y fotografías históricas de los templos en diferentes estados de restauración, la entrada es la misma que sirve para visitar el Museo Cerámico, pero este último está peor conservado, mal iluminado y realmente tiene poco interés. En el exterior hay una gran maqueta que reproduce todo el complejo de estructuras del parque.

Las últimas horas en Tikal fueron para hacer las compras de souvenirs, almorzar en el restaurante del hotel, y descansar un rato en las hamacas que colgaban a la puerta de nuestro bungalow. A las cinco de la tarde partíamos a bordo del minibus.

Ya anocheciendo y una vez de nuevo en Santa Elena, compramos los billetes para el autobús a Ciudad de Guatemala. Hay cuatro compañías que hacen el trayecto: “Línea Dorada” en buses de lujo (cómodos para un europeo) a un precio bastante caro; “ADN” también con buses buenos y algo más económico (pero no les quedaban plazas más que en la última fila, y ya habíamos prometido que nunca volveríamos a viajar así…); luego en plan barato estaba “Fuente del Norte” que era con la compañía que vinimos unos días antes y ya conocíamos bien sus “cualidades”, además de que hacían paradas intermedias; y finalmente estaba el directo de “Rápidos del Sur” que era como un autobús más o menos cómodo, y les quedaban dos plazas no juntas para las once de la noche: elegimos este.

Después de pasar unas horas en un bar de comida rápida que había enfrente de la estación de autobuses, salimos por fin hacia Guate. La idea era intercambiar nuestros asientos con otros pasajeros que viajasen solos para poder ir nosotros juntos, pero no lo pudimos hacer por qué ninguno de nuestros respectivos vecinos de asiento accedió: uno no quiso cambiar de asiento porque quería “ver” por la ventanilla (era de noche), y el otro también se negó incluso pidiéndoselo el mismísimo ayudante del conductor. Así que pasamos separados las nueve horas de viaje nocturno; la amabilidad brilló por su ausencia, ya lo habíamos podido comprobar en el trayecto de ida a Flores. Jose tuvo a su vecino durmiendo en su hombro la mayor parte del tiempo, y yo a una mujer en el asiento de atrás que me estiraba del pelo cada vez que se apoyaba en mi asiento, que era de vez en cuando… impidiéndome que pudiera dormir. Finalmente llegamos a Guatemala donde cogimos un taxi que nos dejó en la estación de autobuses con destino a Chichicastenango, para comenzar la etapa de la Guatemala indígena.

¡De nuevo aborde de un chicken bus!

 

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.