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África, Marruecos

La curtiduría de Marrakech 

La curtiduría está dentro de la medina. A los que visitamos por primera vez el zoco se nos ve a media hora de camino por nuestro entusiasmo. Al visitar un lugar tan exótico te trasladas de golpe a otro siglo.

En todas las grandes ciudades en desarrollo hay buscavidas, y en la medina de Marrakech abundan los jóvenes timadores, que se te pegan como lapas preguntando de dónde eres en varios idiomas, y cuando lo descubren, la siguiente pregunta es… ¿Primera vez en Marrakech? Y claro, sin pensar contestas que sí… ¡Craso error! Automáticamente te ofrecen su ayuda. Nosotros almas cándidas, caímos…

 

El “festival del color”

Empezó a decirme que teníamos mucha suerte porque justamente hoy era “el festival del color” y que si queríamos nos llevaba a las curtidurías… nos miramos los tres y decidimos que sí, que estaría bien verlas. Nos dijo que su padre trabajaba allí, pero que él no porque era muy duro y había que estar muy fuerte. También me dijo que si tenía algo para teñir lo podía hacer, como por ejemplo el pelo… ¿?

¡Mis ojos se abrieron como platos! ¿Qué sería aquello donde nos iba a llevar? El único festival del color es el que se celebra en la India ¿Dónde nos llevaba este chico? Salvando las distancias culturales… ¡Lo último que me esperaba era que me tomara el pelo de la manera que lo hizo! De esas absurdas, porque en poco tiempo se sabe la verdad… Como de niño pequeño. ¡Pero quien te miente, no es un niño pequeño, sino un adulto que con ji, ji ja, ja te toma por idiota! Y cuando le pillas la mentira ya se ha ido y te pillas un rebote de cuidado, aunque luego con la distancia, ya en casa, te ríes y te preguntas si alguien más chulo que él le habrá dado algún mamporro.

Al poco y de repente empezó andar muy rápido, como si hubiera un incendio, y como no podía seguirle, dejé de conversar con él porque ya no caminaba a su lado. Iba tan rápido que nos costaba seguirle, y como mis piernas son más cortas… me quedé la última. ¿Por qué esas prisas con la calor que hacía? ¡No entendía porqué teníamos que correr! ¡Era absurdo!

Los tres estábamos sudando con la dichosa carrera y cuando empezaba a pensar en no seguirle, llegamos a las curtidurías. Nos presentó a un señor que nos dio una ramita de menta, para mitigar el mal olor.

Después nos pidieron dinero, y como te pilla en un momento tonto le das a uno, y a otro, y una vez dentro un nuevo guía…. con nueva propina claro. Entonces caí en que las prisas era para que nos limitáramos a seguirle y no pudiéramos pensar con tanta carrera.

La curtidurías

La curtidurías

Según la RAE (Diccionario de la lengua española) la definición de curtiduría o tenería es un sitio o taller donde se curten y trabajan las pieles. Tradicionalmente la ubicación de las curtidurías ha sido fuera de las poblaciones, por eso me sorprendió que estuviera dentro de medina.

Tras cruzar la puerta el olor nos golpeó la cara y me pareció enana la ramita de menta por la que había pagado, tras ponérmela en la nariz, mejoró la situación…. Cuando cambiaba el viento, el olor era tan desagradable que me daban arcadas, y me aguanté por respeto a las personas que estaban trabajando allí.

En las curtidurías de Marrakech, se sigue haciendo como hace siglos

En las curtidurías de Marrakech, se sigue haciendo como hace siglos

 

El tratamiento en la cutiduría

El proceso del tratamiento del cuero tiene cuatro partes: limpieza, curtido, recurtimiento y acabado. Actualmente este proceso se suele hacer con químicos. En Marrakech o Fez, se sigue haciendo de forma tradicional, como hace siglos.

En las curtidurías tradicionales primero se trata con sal seca o húmeda y después se remojan las pieles, para eliminar los restos de carne y grasa. Luego para ablandarlas se remojan las pieles con orina y/o heces y se dejan pudrir durante varios meses. Después de lo cual las bañan en una solución salina o cal, y si quedan restos de pelo se trabajan con cuchillo.

El las curtidurías de Marrakech

Trabajadores de las curtidurías de Marrakech

 

Nuestro guía ocasional me dijo que hiciera todas las fotos que quisiera generales, pero no primeros planos de las personas que estaban trabajando. Y empezó a decirnos cómo se trataban las pieles. “Aquí para la piel de vaca hay caca de paloma y pis de…”. Y continuó, “aquí caca de…”. Me sugestioné y aunque las hojas de la ramita de menta mayoritariamente las tenía casi todas dentro de la nariz, de la presión que hacia sobre mi nariz, sentía que no podía soportar el olor y controlar mis arcadas. Me escabullí con la escusa de hacer más fotos y me alejé todo lo que pude de los pozos.

En las curtidurías de Marrakech,

En las curtidurías de Marrakech,

 

Pasados cinco minutos, ya habíamos visto y olido suficiente, así que decidimos irnos y le dimos la propina que nos pidió. Al salir estaba esperándonos hasta el apuntador para que le diéramos dinero. En la puerta el primer chico que con un entusiasta ¡Amigos venir! ¡Venir a ver el trabajo de la piel! Y nosotros almas cándidas … fuimos.

Nos llevó a lo que parecía una tienda, y un señor mayor nos indicó que pasáramos y nos ofreció un té, que aceptamos. Sabíamos que era habitual que te inviten a té y que no te compromete a nada. Una vez dentro el señor mayor le dio dinero al primer guía, y bajó la persiana… Aunque sabía que es costumbre cerrar si se tiene clientes, los ovarios se me pusieron de corbatilla.

Empezó a sacarme bolsos. Le dije a Jose que, aunque era algo pronto para comprar (era nuestro tercer día en Marruecos), quería un bolso pequeño y que si me gustaba alguno pues bueno, lo podíamos comprar… Vi unos cuantos que me gustaron y se lo comenté a Jose que se lo pasó en grande regateando el precio con el vendedor ¡Y vino el segundo té!

Le dije los que me gustaban y Jose negoció con el señor mayor. Sacó una libretita donde apuntaban el precio: primero el señor al alza y después Jose a la baja. Primero con con un bolsito para disimular y después con el bolso que más me gustaba. Yo estaba agotada de verlos pero Jose no se lo pasaba bien, por eso formamos un buen equipo, porque nos complementamos!

Al final Jose obtuvo un buen precio, a pesar de que era más que seguro de que pagamos más de lo que pagaría un marroquí, pero aun así, era más barato que en Europa, seguro. Terminada la compra, levantaron la persiana y nos fuimos a almorzar a nuestro restaurante favorito. El Restaurante Al Bahriya en el 75 Boulevard Moulay Rachid.

 Restaurante Al Bahriya

Restaurante Al Bahriya

 


NOTAS VIAJERAS

  • Algo que los marroquíes repiten casi como un mantra es: ¡Amigo, la prisa mata!. Los primeros días estaba más que estresada y diría que lo suyo es parsimonia, pero no te queda otra que relajarte, porque si quieres comprar algo es con regateo, yo opté por no comprar nada, lo compró Jose.
  • Que te inviten a un TÉ y lo que implica: El tomar el té está muy presente en la cultura marroquí y que te inviten a un té es sinónimo de la hospitalidad musulmana. Es habitual al entrar en cualquier negocio. Se ha de tener presente, que es otra cultura y ser respetuos@s.
    – Aceptar un primer té no implica a nada, les encanta conversar y además sin ninguna prisa.
    – Si se acepta un segundo té, es porque te interesa comprar. Si no quieres nada, ¡no lo aceptes!
    – Y si te ofrecen un tercer té…, te están diciendo… ¡Anda bonit@ que ya lo tienes bien! ¡Vete!
  • En las ciudades más importantes hay buscavidas. En Marrakech y en Fez son chicos jóvenes fáciles de identificar, visten con pantalón de chándal y camisetas de equipos de fútbol, y te acosan con: ¡Amigo, amigo…! Con la supuesta intención de ayudarte, y lo que hacen si estás en la medina es llevarte hacia las afueras lejos de la policía. Cuando llegas al lugar teórico por el que preguntabas, mira por donde está cerrado por obras y te exigen dinero, algunos de forma muy agresiva y con gritos e insultos. Lo mejor es no dejarse guiar e ignorarlos desde el primer momento. 

 

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