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América, Costa Rica, Panamá

Cruzando el charco (Centroamérica Exprés 1)

Fui a apoyar  a mi mi amiga Ana que dió una clase en su proyecto en la Universidad de Valencia, sobre el desarrollo turístico de los últimos años en Nicaragua.  Ella trabaja como asesora de turismo y me había hablado muchas veces de su tierra, Nicaragüa y le entristecía que sólo se reconociese o se hiciera referencia a Nicaragüa por la guerra, que pasó hace ya más de 30 años, por la pobreza o las ONG.

La clase que dió fue muy documentada; fue tal el entusiasmo que transmitió a todos los presentes con la pequeña charla, que decidí realizar este emocionante viaje que en tantas ocasiones me había propuesto ella y siempre lo había descartado por el presupuesto y el tiempo necesario, consideraba que para viajar a un lugar tan tejano, por lo menos requería un mes de estancia.

Decidí embarcarme en este nuevo proyecto y convencer a Jose para que buscáramos formulas de ahorro para ver si era factible el poder ir…

¡Fue muy laborioso y apasionante buscar la información!

Antes de pisar Centroamérica, viajamos mentalmente por los parques arqueológicos, las reservas, ciudades y los Patrimonios de la Humanidad.

Durante nueve meses planificamos minuciosamente este gran viaje. Compramos guías turísticas, alquilamos otras tantas en la biblioteca pública, dedicamos horas a leer diarios y blogs de otras personas. Visitamos las paginas turísticas oficiales de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragüa, Costa Rica y Panamá, y así poder hacer una selección de los lugares que deseábamos visitar.

Los billetes de ida y vuelta de Madrid a San José (Costa Rica) los compré a la mitad del precio normal, a través de la tarjeta de puntos Travel Club, con 8 meses de antelación. Después estuvimos viendo a que lugares era factible ir, el tiempo que se necesitaba para verlos bien, los horarios del transportes para ir, los costes de los hoteles, y finamente hicimos la selección de lo que iríamos a ver, dejando otros para otra ocasión…

Como dos caracoles moros salimos de casa cargados hasta los topes, y ya antes de tomar el tren para ir a Madrid, era evidente que llevábamos demasiadas cosas  para poder desenvolverse todo un mes en autobuses por toda Centroamérica.

El Hotel Auditorium donde nos alojamos en Madrid es una pasada, es su eslogan decían que es “El hotel más grande de Europa” y puede que sea cierto pues realmente es enorme,  pero lo más importante para nosotros, es que te acercan al aeropuerto.

Salimos con mucha antelación al aeropuerto para tener tiempo de sobra, y menos mal que lo hicimos así…  nos dijeron que no teníamos asiento porque había overbooking y nos tendrían que poner en lista de espera para el día siguiente…¡ Se nos cayó el mundo encima pues teníamos casi todo el viaje planificado!

Esto es algo que nunca entenderé, ¿Por qué tengo que confirmar un billete que ya pagué?

Por suerte la mujer del mostrador de Iberia que nos atendió de maravilla, hizo una llamada y consiguió colocarnos en dos asientos separados; una vez en el avión pudimos cambiar los asientos para ir juntos.

Después de once horas de vuelo  llegamos a San José. Recogimos las maletas y junto con una pareja de catalanes que conocimos allí mismo, tomamos el taxi de María, que muy atenta y simpática nos llevó a nuestros respectivos hoteles mientras charlábamos de cómo es la vida y la gente de Costa Rica.

Pensión la Cuesta

Nos alojamos en la Pensión La Cuesta, está pintada de rosa con los marcos de azul ¡Es lo más similar a la casita de la muñeca Barbie!  Parecía otra cosa por Internet porque una vez allí nos decepcionó por su austeridad. No había suciedad, pero mucho olor a humedad. Las instalaciones y el mobiliario era más que evidente que eran del siglo pasado… Pero en fín, una vez uno se duerme no sabe si está en una Pensión o en el Hotel Ritz

A las 6 de la mañana (hora de Costa Rica) partimos de San José en dirección a la frontera panameña del Caribe.  En la pensión nos recogió un taxi que nos llevo a la estación de autobuses Terminal Caribe. Calle Central, av. 13. Trans MEPE. Salidas: 6:00, 10:00, 14:00 y 16:00 (6 h). Creo que nos costo 11 $ por persona.

En el primer tramo del viaje el bus cruza la montañosa zona central del país, a través de una sinuosa carretera que serpentea entre bosques secundarios, desfiladeros y pasajes donde son frecuentes los desprendimientos en la temporada de lluvias (o la temporada verde como dice el ministerio tico de turismo…). De hecho el día anterior la carretera estuvo cortada y todavía se veía la maquinaria y los montones de tierra retirados.

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Antes de cruzar el temido puente.

El segundo tramo discurre paralelo a la costa caribeña entre plantaciones bananeras hasta Sixaola donde está el paso fronterizo. Después de los trámites en las fronteras, un temido y decrépito puente metálico sobre el río que separa ambos países (reliquia del antiguo tren bananero) con el suelo de tablones sueltos de madera, al mismo tiempo que pasaban algunos camiones de gran tonelaje…

En el trayecto a Bocas de Toro vimos muchas casitas como esta

Habíamos leído en algún diario sobre el miedo que provocaba “la entrada a Panamá a pie”  y puedo atestiguar, que así es… Cruzamos a toda velocidad por el puente con el corazón encogido, con miedo de que pudiera coincidir nuestro paso con el de alguno de los inmensos camiones bananeros. Después del cruce respiramos mejor…

Una vez en Panamá tomamos un taxi colectivo hasta el puerto de Almirante. Después un expreso taxi a Bocas de Toro (una barca) y finalmente en una lancha a Bastimentos.

El embarcadero de Bocas de Toro

Llegamos hasta la isla de Bastimentos (archipiélago de Bocas del Toro) donde pasaríamos los siguientes dos días.

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Isla de Bastimentos

En la isla de Bastimentos nos alojamos en un Hotel emplazado sobre un muelle de Old Bank, QUE NO RECOMENDAMOS. Las casas del pueblo son las típicas construcciones caribeñas de madera que se divisan a lo largo de la costa Caribeña. Ya era de tarde y después de una reparadora ducha nos fuimos a cenar a Bar Restaurante Roots. 

Bar Restaurante Roots

Después de sentarnos  se nos  acercó nos la hermana de la dueña, una  mujer excepcional que nos dijo que si queríamos disfrutar de la vista sin consumir,  que no había prisa, ni tampoco problema (lema de la isla): que nos podíamos quedar un rato, lo podíamos hacer sin consumir, y si deseábamos cenar, que no había prisa, que se la pidiéramos cuando nos apeteciera…  Sorprendidos  por tanta amabilidad, disfrutamos de la puesta de sol y le pedimos la cena. Después de un rato de sobremesa charlando con ella, nos fuimos a dormir. En casi dos días no habíamos dormido mucho y estábamos muy cansados, además al día siguiente nos esperaba una fantástica excursión, que habíamos contratado con el indígena que nos llevó a la isla.

 

 

Notas: Hay que tener presente que existen lavanderías y es muy practico llevar ropa que sea combinable entre si.

Es aconsejable hacer la mochila unos días antes  de salir y la documentación en una riñonera y como mucho una mochilita ligera o bolsa de mano.

 

Direcciones, sugerecias viajeras y datos de interés

El equipaje de mano puede ser de ayuda a la hora de viajar

La planificación, para sacarle el máximo partido a nuestro viaje

La pensión: Pensión la Cuesta (En ingles)

Compañía con la que fuimos hasta la frontera de Costa Rica con Panamá: Autotransportes MEPE S.A.

 

 

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