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Asia, Turquía

Capadocia: sobre tierra y bajo tierra (Turquía fascinante 6)

Nos hicieron levantarnos muy temprano porque se suponía que veríamos amanecer abordo de un globo. Cuando me recogió el minibus, una hora después de lo acordado, ya había amanecido… Desde la contratación había esperado ese momento, mi auto-regalo de cumpleaños con algo de retraso, nací el 4 de junio.

Cuando nos condujo el minibus hasta nuestro globo, empezaron a inflarlo. La enorme cesta estaba en el suelo y el globo lo inflaban con unos enormes ventiladores portátiles que iban moviendo, y con unas enormes bombonas de gas situadas en el centro de la cesta. Cuando estaba algo inflado pusieron en pie la cesta. Mi corazón iba a cien por hora, en breve haría realidad un sueño: “Volar en globo”.

Un poco antes de subir, se me dibujó una enorme y bonita sonrisa que no abandoné hasta pocos días después de regresar a casa.

Fuí la última en subir y me coloqué en una de las esquinas. Al poco empezó a ascender, no tuve sensación de hormigueo en el estomago cuando fue alcanzando altura, el ascenso fue suave y progresivo como un ascensor lento. Como la cesta era muy alta, en ningún momento tuve miedo o sensación de vértigo, me sentía segura y a salvo.

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Vista desde el globo

Me llevé una chaqueta para el frío y terminé en camiseta de tirantes. Arriba del globo hacía mucho calor debido al quemador del gas. El paseo duró casi una hora durante la cual el piloto estuvo subiendo y bajando, ofreciéndonos así varias panorámicas, de cerca y de lejos. El descenso fue suave sobre un remolque. Una vez terminada la hazaña nos ofrecieron una copa de cava con unas pastitas, y después, nuestro piloto nos fue llamando por nuestros nombres para hacernos entrega de un diploma de vuelo. Después regresamos al hotel para descansar hasta la hora de irnos.

La primera vista fue al Parque Nacional de Göreme (Patrimonio Universal por la Unesco), museo al aire libre de Iglesias y Basílicas rupestres en forma de monolito volcánico decoradas con frescos. Se afirma que hay más de mil iglesias y capillas en la región de la Capadocia.

 Después de visitar un taller de joyas, en donde nos condujeron directamente a la tienda y dieron una pequeña explicación, y después tiempo libre…, imagino que el guía tiene comisión en las compras que las personas del autobús realicemos.

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Özkonak

Transcurrido el tiempo libre nos fuimos a la ciudad subterránea de Özkonak. Nos recordó mucho a Nápoles Subterránea,  la diferencia está en que  en algunas de las cavernas vivían antes de la época cristiana protegiéndose de invasiones y pillajes. Las cavernas disponían de almacenes de provisiones, fuentes de agua, producción de vinos, y templos. A principio del primer milenio los cristianos, para protegerse de las persecuciones de los romanos se instalaron en estas ciudades, donde construyeron monasterios, iglesias, capillas y refugios.

A última hora de la tarde visitamos un taller de alfombras, Kilms, donde vimos todo el proceso de la fabricación de alfombras. Desde la obtención de la seda de los gusanos hasta la fabricación por mujeres de las famosas alfombras; compramos una pequeña alfombra que tenemos colgada en casa.

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El guía Carlos, alias “amores”

Después de cenar fuimos a un espectáculo para turistas, donde nos obsequiaron con diferentes bailes. Casi a última hora los bailarines nos sacaron a bailar fuera de la sala, a un patio en cuyo centro había una enorme hoguera. La última noche en Capadocia también la pasé bailando alrededor de la hoguera, pero en esta ocasión con Jose que parecía un “pato mareado” y no seguía las indicaciones de los bailarines, el llevaba su propio ritmo con su estilo de pato mareado…

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