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Asia, Turquía

Capadocia: milagro de la naturaleza.

Al día siguiente después de desayunar salimos en autobús hacia la Capadocia. Nos dirigimos hasta el impresionante Lago Salado, que resultó interesante. Está a 150 Km. al sureste de la capital, Ankara, ya en la zona de Anatolia Central, y suele visitarse en los circuitos en autobús que van a Capadocia desde Estambul.

El lago de sal Tuz , en turco «Tuz Gölü» que significa lago salado en turco.

El Lago Salado

Es el segundo mayor lago de Turquía con 1.500 km² y el lago salado más grande del mundo. Tuz Gölü (lago Tuz) que en turco significa «lago de sal».

El lago Tuz, tiene tonalidades rosas

El lago Tuz, tiene tonalidades rosas

Como es de imaginar, gracias a la sal del lago Tuz se ha generado un núcleo industrial en la zona, produciendo el 70% de la sal que se consume en toda Turquía. 

Otro dato importante es que en 2001 el lago Tuz fue declarado zona de alta protección, ya que hay varias colonias de aves que anidan allí, como el gran flamenco (Phoenicopterus ruber) o el Cernícalo Primilla (Falco naumanni). Después continuamos en autobús, viaje en dirección a la Capadocia.

La región de la Capadocia es un conjunto rocoso de origen volcánico que se encuentra en el centro de Turquía. Su situación geográfica, extremadamente estratégica tanto en la ruta de la Seda como para diferentes religiones.

Ha estado habitado desde la prehistoria. Por estas tierras pasaron grandes civilizaciones como los Hititas, los Frigios (Midas fue un rey de Frigia que gobernó en el período entre el 740 a. C. y el 696 a. C.), los Persas, los Macedonios, los Ariarates, los Romanos, los Bizantinos, los Selyúcidas y los Otomanos.

El valle de Ihlara, en la Capadocia, Turquía

El valle de Ihlara, en la Capadocia, Turquía

En el siglo II los cristianos abandonaron Jerusalén para refugiarse en ciudades subterráneas de Capadocia decoradas con frescos pintados sobre la roca, que es lo que íbamos a visitar durante la mañana. También acogió a los eruditos musulmanes con la llegada del Islam a Anatolia.

Nuestro primer contacto real con la Capadocia fue el bonito Valle de Ihlara. A primera hora de la mañana descendimos por unas escaleras, no aptas para cardíacos. Carlos, el guía que nos tocó en suerte (alias “ehhhh…., ahhh…,  amores”), nos llevó a algunas iglesias rupestres con frescos del siglo IV d.C., donde pudimos ver, entre otros, los frescos de la Iglesia Yilanir.

Valle de Ihlara

Valle de Ihlara

No me gusta el sabor del pimiento, y como es evidente, se lo pasaron por el forro

No me gusta el sabor del pimiento, y como es evidente, se lo pasaron por el forro

A lo largo de 14 Km. hay más de 100 iglesias y unas 5.000 casas.

Después dimos un pequeño y bonito paseo por el valle bordeando el río para terminar comiendo en un restaurante a orillas del río Melendiz.

Cuando terminamos de comer seguimos la programación, disfrutando de la panorámica del pueblo de Belisirma, al borde del río Melediz (foto de portada).

El pueblo de Belisirma

El pueblo de Belisirma

Atardeciendo subimos a un convento abandonado, donde pudimos observar la austeridad y las condiciones de castigo al cuerpo con las que vivían los frailes, eso sí, las vistas impresionantes…

Después regresamos al hotel (Mustafá en Urgup) para cenar y descansar.

 

NOTAS VIAJERAS

En la visita al lago Tuz es conveniente llevar gafas de sol y gorra, porque el reflejo del sol es intenso, y cuesta tener los ojos abiertos.

En las áreas de servicio, los baños son de pago. Resulta práctico tener siempre algunas monedas sueltas.

La bajada al Valle de Ihlara se puede hacer fácilmente, las escaleras se bajan sin demasiada dificultad.

En la iglesias-cuevas, es interesante también llevar alguna pequeña linterna para ver bien los frescos.

 

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